viernes, 25 de septiembre de 2009

¡Crom! Leyendas de Kern, la era de Conan

El ciclo de Conan el bárbaro, creado originalmente por Robert E. Howard, constituye un referente inevitable al momento de abordar los géneros de espada y brujería o fantasía heroica.

En esas lides literarias "menores", Conan y sus aventuras como ladrón, asesino, mercenario, pirata, soldado, general y, finalmente, rey de Aquilonia, constituyen un mundo en sí mismo, alimentado incesantemente por otros muchos autores. Estos relatos configuran la llamada Era Hiboria, comprendida entre los años del hundimiento de Atlantis (una isla que Howard ideó basándose en el mito de la Atlántida) y los de las migraciones de los arios.

Como tributo a todo ello, existen sagas ambientadas en el mundo de Conan, como las Leyendas de Kern, de Loren L. Coleman, que a continuación comentaré.

Esta saga se desarrolla completamente en Cimmeria, la montañosa tierra natal de Conan. Mientras él se desempeña como rey en Aquilonia (amado, temido, admirado y odiado por países vecinos - y algunos súbditos...), en su país no todo está en paz. Los territorios fronterizos de Cimmeria están siendo invadidos por hordas Vanir e Ymirish ("de unos pueblos más al norte") que villa a villa, aldea por aldea, clan por clan, están diezmando a uno de los pueblos más temidos y aguerridos del mundo hiborio.

Kern ojo-de-lobo es un mestizo de madre cimmeria y padre ymirish (léase, de los invasores), y vive precisamente en una de estas aldeas amenazadas. Aunque después de una sucesión es expulsado de su clan y aldea por el nuevo jefe del clan, el guerrero decide hacer frente a los vanir, liderados por guerreros y hechiceros ymirish, todos bajo su mítico y aparentemente indestructible caudillo: Grimnir, un gigante de hielo, heredero del dios Ymir, antiguo (y derrotado) adversario de Crom, el inefable e indiferente dios cimmerio...

Kern, con la ayuda de algunos pocos amigos, deberá luchar no solo contra los invasores sino contra las costumbres de los cimmerios, incesamente enfrascados en feudos y luchas internas, a las que podrían deponer si son convencidos de que los invasores no están realizando meras incursiones de pillaje.

Pese a que se trata de novelas de fantasía heroica, el autor sabe mantener el interés del lector; no todo es combate, y los personajes se enfrentan a sus dudas, temores, penas y a un poderoso adversario y aliado; la propia tierra de Cimmeria: fría, oscura, con tétricos bosques e interminables colinas azotadas por vientos inclementes. Un ambiente duro, que sólo puede ser enfrentado por hombres y mujeres (líderes y guerreras: es un relato muy moderno, oiga) igualmente endurecidos.

Recomendable para todos los que no se cansan del relato de brujería y espada, con bárbaros, hechiceros, gigantes y todo aquello que hace que esas tierras míticas de la imaginación se vieran como destino ideal del turismo (literalmente) de aventuras.

¡Hasta pronto!

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