lunes, 31 de mayo de 2010

Mercado Inmobiliario

Suena el teléfono en "Corredores de Propiedades Asociados".

La voz de la operadora indica que se trata de una llamada de larga distancia. El dependiente decide tomarla: aunque no es fácil el corretaje de propiedades para extranjeros, los negocios están difíciles y no es cosa de dejar pasar oportunidades.

La comunicación se establece...

- Corredores de Propiedades Asociados, buenas tardes ¿En qué puedo ayudarle?

- Buenas tardes, estoy buscando una propiedad para compra.

La voz es grave, profunda y delata a un comprador serio. 'Buena señal' se dice para sí el dependiente.

- Cómo no, señor, ¿Qué tipo de propiedad está buscando?

- Necesito una casona grande, de al menos dos pisos, con patio de servicio, jardines amplios e idealmente con dependencias subterráneas.

- Tomo nota, señor, ¿Algo más?...

- Sí... la instalación eléctrica: necesito que sea moderna y ampliable a potencias de laboratorio, de preferencia.

- Perfecto señor, si me espera un momento, podría darle algunas alternativas iniciales.

- Le espero en línea.

El dependiente ha estado digitando mientras hablaba y ya tiene un listado en pantalla. Escogiendo uno, comienza a relatar sus características.

- Señor, tengo una casona, una mansión de hecho, ubicada en las afueras, en un barrio residencial, muy tranquilo. ¿Le doy más detalles?

- Por favor.

- Bueno, se trata de una mansión estilo inglés, de dos pisos, con patio de servicio y amplios jardines que incluyen un hermoso invernadero. Tiene amplias dependencias subterráneas, ya que pertenecía a un doctor que atendía consultas y daba clases en su hogar. Las terminaciones son finísimas: pisos de mármol en área de acceso y roble finísimo en paredes y suelos en el resto de...

- ¡Perfecto! Estoy muy interesado ¿Es posible ver planos en línea?

- Sí señor, véalos en http://...

- Espere, por favor.

- Como no, señor. (...)

- Es exactamente lo que necesito ¿Cuál es el valor de la propiedad?

- Vale ... más nuestros gastos de corretaje e inscripción legal de la propiedad. ¿El señor desea que le indique algunas opciones de financiamiento?...

- No es necesario. Pagaré al contado, con cheque del Banco ...

El dependiente está sorprendido. Parece demasiado dinero para un pago contado... pero hay gente en verdad adinerada, sobre todo la que se interesa en estas propiedades.

- Como no, señor. ¿Cuándo quiere comenzar a ocupar la propiedad?

- La próxima semana, a ser posible.

- Es del todo posible señor. ¿Sería tan amable de darme sus datos, para iniciar los trámites mientras tanto?

- Por supuesto.

- Nombre y Profesión, por favor.

- ... , Médico Cirujano.

Algo sobre el nombre le parece familiar al dependiente... pero no logra recordar qué.

- Nacionalidad y Número de Pasaporte, si es tan amable.

- ...

El recuerdo exacto no despierta aun en la mente del dependiente...

- ¿El señor tiene algún correo electrónico de contacto?

- ...@...

- Perfecto don ..., en cuanto haya iniciado los trámites para la compra me contactaré con usted por correo.

- Muchas gracias. Hasta entonces.

- A su servicio.

El dependiente cuelga. Mientras digita la información anotada a lápiz, cae en cuenta de que el nombre del Dr. ... lo leyó en prensa internacional hace unos días...

...pero el diario ya no está y no logra recordar si era una noticia científica o no.


Días después, el dependiente se prepara a recibir a su cliente en la oficina. Está inquieto, pues tiene en su mano el periódico del día... y la noticia del día, precisamente, es la llegada de su cliente al país.

Intenta relajarse... después de todo, su cliente no ha infringido ley alguna y sólo le conoce por negocios...

...aunque, si la especulación de la prensa es correcta, sus futuros vecinos podrían llegar a conocerle mejor.


Mucho mejor.

--- o ---

Este relato fue creado para la publicación de mi relato interactivo "La Mansión", por lo que continúa aquí.

Mas extraño que la ficción: ficción de Incanus en El Escritorio

Pues sí: después de una agradabilísima conversación en línea con un autor del FI de nuestra Comunidad de Aventuras Conversacionales y Relatos Interactivos o CAAD, he decidido que comenzaré a publicar en este blog algo de ficción o cuentos cortos de mi autoría.

He creado una nueva sección del blog a este efecto, pero publico el aviso en las demás secciones, por si fuera de interés para algún lector más "especializado".

¿Las razones para ello? Para nadie es secreto que me gusta escribir y programar relatos interactivos con una clara orientación literaria y, la verdad, la Ficción Interactiva es demasiado demandante en tiempo para decir o expresar cosas que en ficción tradicional se dicen con menos esfuerzo.

Notar que esto no significa en lo absoluto que abandone la autoría de relatos interactivos. Simplemente, a partir de ahora escribiré más ficción que solamente la interactiva...

Comenzaré esta sección (re)publicando los relatos de ficción corta que en su momento escribí para la publicación de mis trabajos de ficción interactiva, y luego iré publicando otros cuentos, que no necesariamente tendrán algo que ver con mis relatos interactivos.

Hasta muy pronto...

domingo, 23 de mayo de 2010

El arte imita al arte (nos demos cuenta o no)

Hace ya un tiempo, a mediados del 2006, escribí y programé "Goteras", un relato interactivo breve cuya temática (no la historia) estaba inspirada en "Descomposición Orbital" (Orbital Decay) de Allen M. Steele, una novela de ciencia ficción "dura": "le llevaba" obreros espaciales y una visión muy ácida de la vida en el espacio industrializado (grandes corporaciones, trabajo duro, pésimas condiciones de trabajo)... con algo de humor.

Al año siguiente, presenté a la FICOMP su secuela, "Macetas" donde profundizaba los temas presentados en "Goteras".

Pasó el tiempo y anteayer, por esas cosas del TV cable, vi por primera vez "Outland" o "Atmósfera Cero", que como comenté en su momento, aun no había visto al escribir/programar "Macetas"...

...y quedé helado.

Muchísimos aspectos de la ambientación y algunos temas (no la trama) como el "mundo corporativo" y la revolución industrial del siglo XIX (pero en el espacio) estaban allí, tal cual. La explotación minera en el espacio, los comedores, los dormitorios masivos, los obreros sobre explotados por una compañía ambiciosa y sus ejecutivos sin escrúpulos, la "infame" tarjeta de seguridad, los ascensores, los trajes espaciales, las cámaras estancos... mil y un detalles de mi historia los veía una y otra vez, aquí y allá.

Me ocurrió algo parecido cuando vi "El Señor de los Anillos" en el cine: sabía que era una película, más o menos fiel al libro pero independiente de éste (es otro género, no se le puede pedir lo mismo al cine que a la literatura, etc.), pero me resultaba imposible ver la película sin recordar el libro.

De igual forma, al ver "Outland" no podía evitar acordarme de "Macetas"... con el extraño añadido de que "Macetas" fue hecho mucho antes de ver dicha película y en forma totalmente independiente.

Se dirá que la temática de "Macetas" no es del todo original para cualquiera que haya visto cine de ciencia ficción de los 80s en adelante y estas no - tan - coincidencias son culturalmente normales. Más aun, tomando nota de las experiencias similares de otros autores de ficción interactiva, vertidas en el foro del CAAD, he quedado convencido (y tranquilizado, para que sepan) de que esta ocurrencia no es tan rara y que corresponde a una faceta más del proceso creativo.

De hecho, es una ocurrencia que "sospecho" se hará más frecuente y menos (nunca mejor usada la palabra) original conforme las tecnologías de información se incorporen más y más inadvertidamente a nuestra vida diaria.

Dura se vuelve la pista para los que quieran crear y no repetirse, de alguna manera...

viernes, 14 de mayo de 2010

El capitán Alatriste: no es de oro todo lo que reluce (y un siglo, menos)

He disfrutado mucho la lectura de El capitán Alatriste, primer volumen de la colección Las aventuras del capitán Alatriste, escrito por el novelista español Arturo Pérez-Reverte. Tiempo hacía que no leía novelas de capa y espada, y mucho me ha gustado, por lo que paso a reseñarla brevemente.

El relato se basa en la vida de Diego Alatriste y Tenorio, un soldado veterano de los tercios de Flandes y espadachín que sobrevive alquilando su acero, pero nunca su honra, en el Madrid del siglo XVII, en el Siglo de Oro español... y aquí conviene que explique el título de este post, de labios de Íñigo Balboa y Aguirre, hijo de un fallecido amigo del capitán, su (entonces) paje y cronista de la saga:

Si en el casi medio siglo de reinado de nuestro buen e inútil monarca Don Felipe Cuarto, por mal nombre llamado el Grande, los gestos caballerescos y hospitalarios, la misa en días de guardar y el pasearse con la espada muy tiesa y la barriga vacía llenaran el puchero o pusieran picas en Flandes, otro gallo nos hubiese cantado a mí, al capitán Alatriste, a los españoles en general y a la pobre España en su conjunto. A ese tiempo infame lo llaman Siglo de Oro. Más lo cierto es que, quienes lo vivimos y sufrimos, de oro vimos poco; y de plata, la justa. Sacrificio estéril, gloriosas derrotas, corrupción, picaresca, miseria y poca vergüenza, de eso sí que tuvimos a espuertas. Lo que pasa es que luego uno va y mira un cuadro de Diego Velázquez, oye unos versos de Lope o de Calderón, lee un soneto de Don Francisco de Quevedo, y se dice que bueno, que tal vez mereció la pena.
Y es que, en efecto, a los ojos de sus testigos presenciales (entre los que está Francisco de Quevedo, amigo del capitán) el mentado siglo dorado no fue tal, sino más bien el engañoso fulgor de una decadencia que se aceleraría en menos de 20 años para dar a la postre con la hegemonía de España en el mundo, su economía y cultura...

...pero, no adelantemos los hechos (como diría Íñigo) y volvamos a lo que nos ocupa.

Corre el año 1622 (o 1623; el cronista no está seguro), siendo soberano Felipe IV de España . Don Diego, intentando capear la miseria que lo acecha, acepta un trabajo donde se necesitan sus servicios como espadachín a sueldo. Es citado en una extraña casa abandonada y entrevistado por dos sujetos enmascarados quienes le señalan que existen dos viajeros ingleses que deben ser castigados o desanimados de llegar a la embajada inglesa, que es su destino final... pero sin matarlos ("Ni muertos ni sangre –insistió el hombre corpulento–. Al menos, no mucha."). Sin embargo, estando ausentes los sujetos enmascarados, aparece fray Emilio Bocanegra, dominico y presidente del Santo Tribunal de la Inquisición, quien cambia las órdenes.

Alatriste intentará cumplir con el encargo, pero estas cosas suelen complicarse... y no se diga más, que no quitaré al potencial lector el gusto se averiguarlo por si mismo.

Todo esto, por supuesto, con Madrid, su buena gente y tanta maravilla de esos tiempos como telón de fondo, lo que, sin embargo, no hace perder del todo la perspectiva del cronista. Cito otro pasaje:
–Ahí viene Lope –dijo alguien.
Todos se quitaron los sombreros cuando Lope, el gran Félix Lope de Vega Carpio, apareció caminando despacio entre los saludos de la gente que se apartaba para dejarle paso, y se detuvo unos instantes a departir con Don Francisco de Quevedo, quien lo felicitó por la comedia que representaban al día siguiente en el corral del Príncipe: acontecimiento teatral al que Diego Alatriste había prometido llevarme, y yo iba a presenciar por primera vez en mi vida. Después, Don Francisco hizo algunas presentaciones.
–El capitán Don Diego Alatriste y Tenorio... Ya conoce vuestra merced a Juan Vicuña... Diego Silva... El jovencito es Íñigo Balboa, hijo de un militar caído en Flandes.
Al oír aquello, Lope me tocó un momento la cabeza con espontáneo gesto de simpatía. Fue la primera vez que lo vi, aunque tendría después otras ocasiones; y recordaré siempre su continente sexagenario y grave, su digna figura clerical vestida de negro, el rostro enjuto con cabellos cortos, casi blancos, el bigote gris y la sonrisa cordial, algo ausente, como fatigada, que nos dedicó a todos antes de proseguir camino rodeado por muestras de respeto.
–No olvides a ese hombre ni este día –me dijo el capitán, dándome un afectuoso pescozón en el mismo sitio donde Lope me había tocado.
Y no lo olvidé nunca. Todavía hoy, tantos años después de aquello, me llevo la mano a la coronilla y siento allí el contacto de los dedos afectuosos del Fénix de los Ingenios. Ni él, ni Don Francisco de Quevedo, ni Velázquez, ni el capitán Alatriste, ni la época miserable y magnífica que entonces conocí, existen ya. Pero queda, en las bibliotecas, en los libros, en los lienzos, en las iglesias, en los palacios, calles y plazas, la huella indeleble que aquellos hombres dejaron de su paso por la tierra. El recuerdo de la mano de Lope desaparecerá conmigo cuando yo muera, como también el acento andaluz de Diego de Silva, el sonido de las espuelas de oro de Don Francisco al cojear, o la mirada glauca y serena del capitán Alatriste. Pero el eco de sus vidas singulares seguirá resonando mientras exista ese lugar impreciso, mezcla de pueblos, lenguas, historias, sangres y sueños traicionados: ese escenario maravilloso y trágico que llamamos España.
Nosotros, que vivimos tiempos ciertamente de menos lustro en las letras pero no por ellos vacíos o faltos de maravilla en las artes y otros ámbitos, debemos también saber apreciarlos, saber vivir y, en la medida de nuestras posibilidades, talentos y fuerzas, dejar en definitiva nuestra huella, por breve que esta sea, en este friso tan hermoso que tuvo a bien Dios darnos a contemplar y completar... pardiez ;-)

Quien esto escribe no tiene pretensiones literarias en este sentido, por cierto, pero si tras leer lo que se escribe en este blog, alguno se siente inspirado o motivado a crear o recrearse con lo hermoso y bueno que hay en el mundo, no todo lo que se trabaje será en vano.

Dicho esto, es una novela absolutamente recomendable para todos los que disfruten del relato de aventuras, de la novela histórica y sobre todo de un relato en lo que bueno, lo hermoso y lo terrible de nuestra humanidad rezuma y reluce por todo lo alto.

Hasta pronto...

viernes, 7 de mayo de 2010

La Torre Oscura: Las Tierras Baldías

Tras varias interrupciones (otros libros, el trabajo, la vida), he terminado finalmente la lectura de "Las Tierras Baldías" (The Waste Lands), el tercer volumen de la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) de Stephen King, que ahora paso a comentar.

El relato comienza con el avance de Roland Deschain, Eddie Dean y Susannah Holmes a través del bosque del Mundo Exterior. Enfrentan aquí a Shardik, una criatura dejada por los Antiguos como guardián de uno de los seis Haces místicos que mantienen al mundo unido a la "Torre Oscura", sendero que comienzan a seguir.

Mientras tanto, en nuestro mundo, Jake Chambers (a quien conocimos en el primer volumen, "El Pistolero") no ha muerto a manos de Jack Mort y somos testigos de sus tribulaciones por conciliar su pasado, presente y futuro que se han desviado de sus "recuerdos". Buscando encontrar el sentido de todo ello, Jake logra dar con un portal al mundo de Roland y se incorpora así a la "familia mística" o ka-tet del pistolero. También se les une un bilibrambo (mezcla de tejón, mapache y perro con la misma capacidad de habla que un loro, aunque mucho más inteligente) llamado Oy, el que se encariña con Jake.

El grupo llega pronto a las puertas de una de las grandes ciudades (ahora en ruinas) de este mundo: Lud. En su interior esperan encontrar un medio de transporte para cruzar las Tierras Baldías (un territorio devastado por algo mucho peor que una guerra nuclear), aunque a veces estas soluciones creen sus propios problemas...

La narración se alterna otra vez entre las tierras del mundo de Roland y los paisajes urbanos modernos del Nueva York de nuestro mundo, para luego, conformado ya el ka-tet, meterse de lleno en el Mundo Exterior de Roland. King alimenta el suspenso casi sin pausa durante toda la novela, con un par de "descansos" que sólo sirven para demostrar cuánto se ha "movido" su mundo hacia la decadencia y lo difícil de la tarea que queda por delante.

La historia, por supuesto, continúa en el cuarto volumen de la serie, "Mago y cristal " (Wizard and Glass), que espero comentar en un par de meses... o así. La lectura de esta saga es fascinante, pero bastante exigente en tiempo (que no me sobra).

Hasta pronto...

domingo, 25 de abril de 2010

La carretera: lo importante es el camino

El viaje se ha utilizado como recurso literario desde los comienzos de la historia de la novela. El avance lento por un camino, en pos de alguna misión, enfrentado situaciones y personajes a medida que se avanza, ha sido visitado con singular éxito en la literatura grande y la pequeña: "Don Quijote de la Mancha", "El señor de los anillos", la serie de la Torre Oscura (comentada en este blog) son algunos ejemplos conocidos.

"La carretera" (The Road), novela del escritor estadounidense Cormac McCarthy, es un excelente nuevo ejemplo, que comentaré en este post.

El relato se centra en el periplo de un padre y su hijo a lo largo de los remanentes de una carretera estadounidense en un paisaje post apocalíptico, donde aparte de los protagonistas y otros poquísimos sobre vivientes, ya no queda casi nada con vida. Los personajes huyen de una ubicación original no especificada, en pos de la costa, donde esperan encontrar condiciones climáticas (y humanas) menos hostiles.

El cataclismo, ocurrido antes del nacimiento del niño, nunca es explicitado en su naturaleza, pero las consecuencias en el ecosistema (cenizas por todos lados, vida vegetal y animal aniquilada, escasa luz solar y clima muy frío) y en la sociedad (ciudades consumidas en conflagraciones masivas, comunidades acaso tribales, supervivencia por depredación mutua o por forrajeo de restos en las ruinas) sugieren algún conflicto nuclear importante ("intercambio no limitado").

El autor describe estos elementos con crudo detalle, pero, sin embargo, son sólo el telón de fondo para narrar la relación de mutuo soporte y aprendizaje de los protagonistas, con una prosa bellísima, pausada, envolvente, que, sin ocultar las debilidades de estas personas, resalta sobre todo sus fortalezas, especialmente su vínculo de amor: un amor hermoso, tierno, absolutamente indestructible frente a la desolación y barbarie universales que los rodean.

"El hombre" y "el niño" (sin nombres propios enunciados en parte alguna del relato) hablan poco, pero sus breves diálogos dibujan con sutileza su mundo interior, alternando por cierto la narración entre las urgencias cotidianas por avanzar, mantenerse vivos ...y los recuerdos pre cataclismo del padre, donde escasamente aparece la madre del niño.

Es, sin serlo, una excelente novela sobre la ecología, la importancia de la familia... y la sobrevivencia de la vida y del afecto en condiciones extremas. Después de su lectura no se puede sino mirar con otros ojos este mundo nuestro, tan frágil, tan lleno de belleza, de felicidad y miseria.

Muy recomendable novela para quienes gusten del relato psicólogico y/o de los relatos post apocalípticos, aunque esta novela no es ciencia ficción.

Por cierto, quienes gusten de la ficción interactiva, pueden leer a propósito mi relato "Afuera" escrito/programado mucho antes de leer esta novela. El tema está relacionado aunque el enfoque es algo más que ligeramente distinto...

martes, 20 de abril de 2010

Hacia la CiviliComp: Alfa Testing (I)

Como anuncié aquí primero y luego en el foro del CAAD, estoy en plena creación de "Modus Vivendi", mi participación para la CiviliComp, una competencia temática dedicada a los relatos interactivos de género histórico.

En estos momentos ya tengo una versión plenamente "jugable" del primero de 3 actos que constituyen el relato. La aventura tiene localidades, objetos, PSIs y puzzles, con algo de literatura: está, digamos, en los huesos. Luego, no tiene decorados, ambientación, ayuda, pistas, feelies, etc. La idea original era hacer el alfa-testing de cada acto en ese estadio de desarrollo y probar luego la obra completa en el beta-testing.

Como todos los planes, sonaba muy bien en el papel.

Sin embargo, bastó la primera ronda de pruebas para que Jarel, el tester del primer acto, notara cosas que, con el estado actual de desarrollo, sencillamente no se sostienen... desde el punto de vista del relato.

Si bien el propósito del alfa-testing es probar la mecánica del juego y no su substancia, el hecho es que los primeros comentarios comprobaron que, sin lugar a dudas, yo no soy un autor de aventuras conversacionales puras, sino más bien un autor de ficción interactiva.

Me explico: esta versión, como dice más arriba, tiene descripciones más bien básicas y no incluye introducción alguna, decorados o efectos ambientales... todas las cosas que yo considero primordiales y no secundarias a los puzzles y a la interactividad en general. Así, ha resultado un relato frío, descarnado y en algunos casos hasta psicótico, con un personaje con motivaciones poco claras o hasta despiadadas.

Falta, en efecto, todo lo demás: la ciudad, su trajín, el ánimo y personalidad del protagonista y de los PSIs, sus motivaciones y deseos... en fin, todo lo que yo suelo poner en la literatura de la introducción y en las descripciones de localidades, objetos, PSIs, decorados, amen de los efectos ambientales. Dicho sea de paso, admiro sobremanera a quienes, con menos recursos y/o textos, logran armar una AC que no chirríe y espante como la mía... en su estado actual, es verdad.

Así las cosas, la opción adoptada es completar cada acto con su literatura, decorados y ambientación (al menos) antes de pasar al testing, por muy alfa o unitarias que sean las pruebas...

...lo que, por supuesto es más trabajo antes de probar cada acto del relato ;-) pero consigue un testing más provechoso.

Pronto (bueno, no tanto) les contaré aquí cómo me fue con las pruebas sobre el relato más "completo".