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sábado, 29 de enero de 2022

El diablo me obligó: ángeles, demonios y crimen

Hace más de 6 meses que la aventura conversacional domina los artículos publicados en el blog. Volvemos, pues, a las reseñas literarias que son también parte importante de nuestro contenido. Así, en esta oportunidad comentaré la novela "El diablo me obligó" del fallecido autor mexicano Francisco Gerardo Haghenbeck.

El comienzo de la narración nos lleva a los agitados barrios del East End en Los Ángeles, California. Este ambiente, pleno de delincuencia y peligro, es el escogido por Elvis Infante para ganarse la vida, usando su experiencia como ex-convicto y ex-soldado en el día a día de una bodega, donde comercia con artículos esotéricos (y no tanto) para su clientela.

Elvis adquiere la mayoría de esos objetos de segunda mano, comprando y vendiendo sin demasiadas preguntas, como suele ocurrir en estos negocios informales cuando no derechamente ilegales.

Para otros de esos "artículos", en cambio, Elvis tiene que echar mano de todo lo que aprendió y vivió en el frente de combate y tras las rejas, ya que como "diablero" se dedica a la caza y captura de demonios, ángeles caídos y toda la gama de criaturas sobrenaturales que se mueven entre las luces y las sombras, en los caminos sinuosos que van del cielo a la tierra... o al infierno.

El negocio es extraordinariamente lucrativo y participan en él, aparte de los "diableros", toda clase de sicarios, mafiosos, soldados, autoridades de gobierno y miembros del clero de varias iglesias: todos quieren un "pedazo" y los motivos o necesidades de los clientes de Elvis son tan variados como lo es la naturaleza humana, que no sale demasiado bien parada en este relato.

Es en medio de estos riesgosos manejos que llegará a manos de Elvis un encargo que involucra un secuestro y una posesión demoníaca: nada demasiado nuevo, en principio, para el protagonista. Sin embargo, conforme se adentre en el caso, el asunto se volverá cada vez más oscuro y retorcido, incluso para un "diablero" tan curtido como Elvis.

Las cosas se complicarán para el protagonista y pronto se verá luchando por su vida, su cordura y, como nunca antes, por su propia alma.

Estamos frente a un relato que, fantasía o demonología aparte, resulta bastante realista y crudo, especialmente por la gama de personajes que van incorporándose a la narración: algunos son muy típicos (al punto del estereotipo) de un relato criminal y otros son más normales, casi cotidianos. Todos ellos, Elvis incluído, comparten cierta desesperación, un ansia y deseo a veces relacionados con la oscuridad del "negocio", aunque a ratos se vislumbran esas pequeñas debilidades y fortalezas que todos compartimos: ese complejo equilibrio entre nuestra naturaleza animal y esa supuesta inteligencia a la que creemos ser acreedores todos los seres humanos.

Dicho esto, la narración resulta amena y absorbente, quedando el lector prontamente fascinado tanto por los extraños acontecimientos del relato como por la gama de personajes que los protagonizan, a cual más pintoresco. Hay no pocos momentos de acción y tambien una suerte de humor fatalista que no suele abundar en relatos del hampa (o de demonios, vaya).

Una ficción más que recomendable para adentrarse en un mundo donde la oscuridad y la maldad humana supera a veces lo que uno cree que solamente podría salir del infierno...

sábado, 19 de septiembre de 2020

Cuernos: con el diablo por dentro

Paso ahora a reseñar la novela "Cuernos" (Horns) del autor estadounidense Joe Hill.

En "Cuernos" nos vemos introducidos a la vida de Ig Perrish, un hombre de veintiseis años que, tras una borrachera de tantas, se despierta en medio del bosque con un par de cuernos que le están naciendo de la frente.

Ig no sale de su asombro ni (dicho sea) fastidio ya que las cosas no han salido bien últimamente para él; todo el pueblo de Gideon (New Hampshire) le considera culpable de facto de la muerte de su novia, crimen que él no cometió. Ni siquiera su familia lo exonera del todo ni confía en él, por lo que se le trata de persona non grata a paria, dependiendo de con quién tiene que alternar.

Todo eso, sin embargo, va a cambiar rápidamente ya que, ahora que tiene cuernos, las personas que se encuentran con Ig son espontáneamente honestos y empiezan a revelarle secretos que no sólo le abren perspectivas inesperadas de sus vidas sino que comienzan a mostrarle a Ig que no todo lo que el pensaba que pasó con su novia muerta fue como él creía... y que la vida en su pueblito es mucho menos tranquila de lo que él sospechaba.

En busca de respuestas y movido crecientemente por un deseo devorador de venganza, Ig iniciará un periplo ruinoso por una senda cada vez más extraña en la que, a la par que empieza a desarrollar poderes diabólicos, irá viendo que incluso su pasado y recuerdos están inexorablemente ligados a los sucesos (mundanos y no tanto) del pequeño pueblo en el que ha crecido, confirmando hasta las heces aquello de "pueblo chico, infierno grande".

Estamos frente a un relato poco lineal, que deriva de lo costumbrista a lo fantástico y al horror gótico casi sin fisuras, lo que sin duda será del gusto de los lectores de narrativa, digamos, poco convencional. De hecho, Joe Hill es el nom de plume de Joseph Hillstrom King, hijo de Stephen King y se puede decir que, felizmente, en este caso la fruta no ha caído lejos del árbol ya que, aunque por tema y estilo el autor no se parece a su padre, sí que mantiene algunas "marcas de la casa": un muy buen desarrollo de personajes, una prosa envolvente y devoradora pero, por sobre todo, una forma de narrar que consiguen que el interés del lector y la tensión no decaigan, por extraños o familiares que sean los sucesos narrados.

Un  más que recomendable relato de horror, especialmente para los que a veces creen, que en la comedia moral del diablo, el demonio es más anti héroe que villano... 

lunes, 7 de noviembre de 2011

El club Dumas: Ex libris, caveat emptor, cui bono y todo eso

Este fin de semana he leído El club Dumas del novelista español Arturo Pérez-Reverte. Ya ven que uno tiene sus preferencias...

La trama gira en torno a Lucas Corso y su trabajo como "cazador de libros": por buenas o malas artes, Corso adquiere, revende o autentifica libros raros y antiguos, generalmente de origen ex libris. El personaje es así una curiosa y divertida mezcla de mercenario e ilustrado bibliófilo, aunque él intente (no siempre con éxito) mantener una distancia cínica y estrictamente profesional con los objetos de su trabajo.

Se le ha encargado a Corso que adquiera las dos últimas copias del libro llamado de Las nueve puertas, cuyo protagonista es el diablo. Paralelamente, un amigo y colega le pide que compruebe la autenticidad de un manuscrito de El vino de Anjou, correspondiente a uno de los capítulos de Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas (padre).

Se trataría de otro trabajo más para Corso, pero a poco andar comienzan a sucederse eventos y personajes demasiado propios de un relato de Dumas como para tratarse de coincidencias. El protagonista comienza a ir con pies de plomo, internándose en algo que no acaba de perfilarse como intriga, conspiración... o profecía.

El interés del lector se sostienen tanto por la tensión del relato como por las fascinantes revelaciones sobre temas aparentemente tan dispares como la autoría de los relatos de Dumas y la demonología en la literatura.

Quienes gusten de la novela de misterio así como de la historia de la literatura y de la literatura en la historia (no es lo mismo...) disfrutarán lo suyo con este relato, uno de los mejores de Pérez-Reverte.

Por cierto, para aquellos que hayan visto la película La novena puerta de Roman Polanski estén prevenidos: el libro es, como de costumbre, mucho más que su versión fílmica...