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viernes, 12 de septiembre de 2025

¡Vaya planeta!: reflexión desde la ciencia ficción

Para nadie que haya leido algo de este blog será una sorpresa si digo que soy una persona a la que le gusta leer.

Si hacemos caso a lo que registra mi gestor de librería Calibre, desde que llevo usándolo (circa 2019) a la fecha he leido un poco más de 400 libros; algo así como un libro por semana... sin contar los que he vuelto a leer más de una vez, claro está.

Por supuesto, no todas mis lecturas las he reseñado en este blog, sea porque me parecieron poco interesantes o bien porque no fueron particularmente memorables: algunos libros son de autores más bien desconocidos o el tema del relato no daba realmente para una reseña en estas páginas.

Dicho lo anterior, paso ahora a comentar el libro "¡Vaya planeta!" ("Les étoiles ne s’en foutent pas"), una novela de ciencia ficción del autor frances Pierre Versins.

Comenzaré por decir que la traducción correcta del título sería "A las estrellas no les importa", n'est-ce pas vrai?, pero ya dirá el lector si, tras leer este comentario, el título en español es adecuado o no.

El relato fue escrito en 1954, por lo que el estilo, problemas de traducción aparte, puede resultar algo garruloso y alambicado para un lector actual, aunque la prosa del escritor desborda de esa ironía y fino humor que son característicos de la literatura francesa: ayer, ahora y siempre.

La narración es desde la perspectiva de una especie extraterrestre de más de 50,000 de nuestros años de antigüedad y que forma parte de una confederación tecnológicamente muy avanzada y pacífica, de dimensiones casi galácticas. En uno de sus viajes de exploración han encontrado en un extremo remoto de la galaxia evidencia de unas criaturas desconocidas que están dando sus primeros pasos en el viaje interestelar; intrigados deciden contactarlos...

...y resulta que somos nosotros: un pequeño planeta de múltiples naciones-estados, con una horrible historia de guerra, matanza y pillaje, complicado esto por racismo y explotación extrema de los recursos y de sus semejantes.

El lector puede imaginarse el espanto y el asco de estos extraterrestres y las decisiones a las que se ven obligados para preservación de la paz en el resto de la galaxia.

Aparte de alguna cosa curiosa por cómo se presenta el devenir de una civilización técnica avanzada,  considerando cuando fue escrita la novela, el relato resulta dinámico, absorbente y lleno de esa perspectiva a veces tan clara y lúcida de la que aparentemente solo es capaz la ciencia ficción, máxime considerando que los hechos y los lugares son supuestamente pura fantasía.

Me recordó vivamente el tipo de ficción que se encontraba en una estupenda colección llamada "Antología de novelas de anticipación", editada por Acervo en España, allá por los años 60: una narrativa llena de maravilla y donde lo aparentemente imposible puede volverse cotidiano, dejándonos de paso muchas reflexiones sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser, que ha sido y sigue siendo uno de los mayores aportes de la buena ciencia ficción, entretenimiento aparte.

El lector de esta reseña podría argumentar que la perspectiva del relato, y el poco halagueño retrato que hace de nuestra especie, corresponden a un momento histórico de la Tierra que ya fue superado. Por mi parte, aún veo a veces las noticias, internacionales y las nacionales también, y tengo una opinión algo distinta: guste o no, aunque escrita hace ya 70 años, esta novela tiene elementos de nuestra coexistencia que aún están vigentes y que son, en definitiva, lo que me ha movido a dejar este comentario.

Quiero pensar que, en vez de pesimista, estoy intentando ser un optimista bien informado e invito a mis lectores a sumarse a ese esfuerzo desde la buena literatura, que no importa cuando se ha escrito, si algo importante tiene que decirnos.

lunes, 31 de julio de 2023

The Draco Tavern: reciba a las visitas con un trago

Como comenté en otra oportunidad, la mayoría de mis lecturas estos días son en medios electrónicos, fundamentalmente mediante dispositivos de lectura de e-books.

La excepción a esto, aparte compras hechas en alguna feria o en viajes, es cuando alguien tiene a bien regalarme un libro, cosa que siempre es bien recibida, más aun cuando el libro es de una narrativa tan de mi gusto como es la ciencia ficción.

Precisamente, este fin de semana he celebrado mi cumpleaños y mi compadre Carlos tuvo a bien obsequiarme con un ejemplar de la antología "The Draco Tavern" del autor estadounidense Larry Niven y que ahora paso a comentar, ya que me la he devorado en un par de días.

Se trata de una colección temática de relatos, escritos entre 1977 y 2006, en los que se narran diversos episodios acontecidos en la dicha taberna, mezcla de puerto espacial, hotel y bar, que opera como el punto de entrada de la Tierra para múltiples especies extraterrestres que están de paso por nuestro mundo.

El complejo está ubicado en Siberia y es regentado por Rick Schumann, un emprendedor que prácticamente vive en el lugar y que sirve como narrador subjetivo de los cuentos. La mayor parte de las tareas de este particularísimo barman consisten en mantener y surtir los requerimientos de sus parroquianos, tanto los alimentarios (letales, de haber alguna confusión) como los de índole, digamos, metabólica. Si bien en esto cuenta con la ayuda de los Chirpsithra, extraterrestres que actuan como pilotos y navegantes para todos los visitantes, lo cierto es que no siempre están a mano y muchas veces "el patrón" debe ingeniárselas para mantener el orden...

...que se dice pronto: cada especie tiene sus propios códigos de comportamiento, motivaciones, necesidades y capacidades, con una tecnología y sobretodo psicología que la mayor parte del tiempo sobrepasa los posibles del personal terrestre que, superado el primer contacto, se las ve y se las desea para tratar de asimilar cuánto puede aprender de sus invitados, pero especialmenet hasta qué punto ese conocimiento es en verdad bueno o acaso deseable para la humanidad.

En la tradición más excelsa del género, el autor usa estas narraciones breves para explorar los grandes y más profundos elementos de la condición  humana. Niven aplica su sentido del humor y su fina ironía para mostrarnos que las soluciones fáciles no existen y que todo requiere tiempo, tino y trabajo, especialmente si uno atiende seriamente a un par de sus famosas leyes:

  • La ética cambia con la tecnología.
  • El único mensaje universal en la ciencia ficción: existen mentes que piensan tan bien como tú, pero de manera diferente.

Los protagonistas humanos de estas historias están en efecto constantemente descubriendo lo poco que entienden del universo (cosa normal) pero más a menudo lo mucho que no entienden de sí mismos (cosa más bien triste) y es justamente la gracia de estos relatos el que tenga que venir literalmente un extraterrestre a mostrártelo...

Excelente, amena y sumamente recomendable lectura para quienes gustan de la ciencia ficción tradicional, que no se agota como fuente de entretenimiento, reflexión y sabiduría. Ahora bien, si el lector no gusta de la ciencia fición, pues estima que para meditar sobre lo humano hay que ir a otras fuentes, estos relatos entonces van doblemente recomendados.

sábado, 5 de febrero de 2022

Trilogía de La tribu de uno: odisea en el mundo del Sol Oscuro

Una de las derivadas más habituales de la fantasía heroica son los juegos de rol. En efecto, no pocos relatos de este género han derivado en juegos de rol, con resultados más o menos felices desde el punto de vista puramente lúdico.

Sin embargo, el fenómeno también ocurre al revés, como hemos constatado anteriormente en este blog. Precisamente, en esta ocasión comentaré la trilogía "La tribu de uno" (Tribe of One) del autor estadounidense Simon Hawke. Estas novelas están basadas en los acontecimientos y lugares descritos en los módulos del escenario "Sol Oscuro" (Dark Sun) para el sistema Advanced Dungeons & Dragons 2da Edición de TSR.

El lugar de los hechos es Athas, un mundo desértico en el que la magia, al ser usada sin mesura o cuidado, literalmente quema y consume la materia orgánica: los hechizos simples destruyen el suelo y las plantas, pero también la vida animal y los seres inteligentes cuando las invocaciones son más y más potentes.

Tras años de abuso, el planeta entero es un erial en el que sobreviven mutaciones de las formas de vida habituales en otros mundos: plantas, animales, criaturas pensantes... todos han cambiado para adaptarse a las duras condiciones imperantes y la competencia por recursos (agua, tierra cultivable, comida y materiales en general) es feroz y despiadada; sólo los más fuertes sobreviven en Athas y nunca por mucho tiempo.

Los restos de civilización subsisten en algunas ciudades estado, gobernadas por reyes hechiceros que aun demandan tributo y que persiguen a cualquiera que pretenda hacer magia sin su permiso. La guerra y competencia entre estas ciudades es constante y de ello sólo se libran algunas casas de mercaderes estrictamente neutrales y algunos pocos grupos que intentan vivir al margen (o en oposición) a estas monarquías destructivas: sociedades secretas de magia no destructiva, tribus nómades, algunas villas aisladas y uno que otro templo perdido en las montañas.

Es precisamente en uno de esos templos que ha crecido Sorak, el protagonista de la historia. La tribu de Sorak fue diezmada en un ataque y él es el único sobreviviente, llevado hasta el templo por un peregrino que lo rescató de la destrucción. Pese a que el templo Villichi que lo acoge es una micro sociedad femenina de practicantes psiónicas, Sorak es aceptado debido a varias particularidades:

  • Sorak es un mestizo de elfo y mediano, especies que en Athas se odian a muerte.
  • La mente de Sorak se ha fragmentado por el trauma de la masacre de su gente, por lo que en él viven varias personas, cada una con habilidades, carácter y hasta género distintos: una "tribu de uno", condición no desconocida en el templo; varios de los miembros de la "tribu" exhiben de hecho potentes poderes mentales.
  • El peregrino pertenece a la raza de los Pyreen, venerado y respetado en el templo; este Mayor ha percibido algo más en Sorak, algo relacionado con el destino y la posible salvación de Athas, una misión que está profundamente vinculada al templo y su tradición.

Así pues, Sorak ha sido criado, educado y entrenado en el templo, al cuidado y protección de sus "hermanas", aislado de un mundo en continuo y al parecer inexorable deterioro.

Hete aquí que Sorak ha llegado a la mayoría de edad y pese a todo lo aprendido, su espíritu no está en paz: si bien ha logrado un cierto equilibrio y cooperación con los miembros de su "tribu", persisten en él dudas e inquietudes sobre su origen y su fragmentada naturaleza. Desea, pues, salir al mundo para encontrar respuestas y hacer, también, su parte en la recuperación ecológica del planeta, causa que también ha hecho suya. Se alejará, entonces, del templo en solitario (o eso cree) periplo para buscar su destino.

Su camino se cruzará con los intereses y poderes que mueven Athas, la mayoría en oposición cuando no antagonismo a su misión, pues poco a poco comienza a vislumbrarse en Sorak algo más que su rareza racial o la asombrosa "tribu" con la que vive, no siempre en total armonía o felicidad.

Estamos frente al clásico relato de aventuras en un mundo de fantasía, mezclado sin embargo con elementos más propios de un relato de ficción post-apocalíptica. Todo ello, amén de los personajes, lugares y criaturas que se cruzan con Sorak, así como las peripecias que enfrenta en su misión, dan lugar a una lectura amena e interesante, a ratos cómica... cuando no estamos asistiendo, con pavor y morbosa fascinación, a las mil y una maneras en que las criaturas de Athas, inteligentes o no, se juegan la vida en esta danza, ora sutil o espantosa, de comer o ser comido.

El autor no cae en el gore, por cierto, pero tampoco intenta trascender en la misión de Sorak lo que es en verdad el día a día de la vida en este mundo de belleza salvaje, donde la noche es apenas menos peligrosa que el día.

Para el que esté habituado a ciertos temas habituales de la fantasía heroica, este es un relato absolutamente recomendable, especialmente por esa mirada casi distópica que toma a ratos la narración.

Ahora bien, si el lector cree que el relato de fantasía se queda en castillos, caballeros y doncellas a rescatar de dragones, estas novelas van entonces doblemente recomendadas...

sábado, 17 de octubre de 2020

Devolution: piegrande al ataque

En esta oportunidad comentaré la novela Devolution del autor norteamericano Max Brooxs.

Si bien el autor es famoso por su "Guerra Mundial Z" ya reseñada en este blog, lo cierto es que en esta oportunidad el objeto de la narración es menos sobrenatural y decididamente más realista, pese a que el ¿villano? sea piegrande.

El relato se basa en el diario de vida de Kate Holland, uno de los habitantes de Greenloop, una eco villa ultra tecnológica en las cercanías del volcán Rainier, a buena distancia de Seattle, alternado (marca de la casa) con  entrevistas a los que se hacen cargo del desenlace, conocido ya desde el principio de la novela. 

La narrativa es, al comienzo, más bien psicológica, exponiendo las debilidades y fortalezas personales de los habitantes de la villa, amén de la compleja trama social de ese pequeño mundo. Al poco andar, la erupción del volcán trastocará las vidas de los habitantes del lugar, que no estando preparados para el aislamiento resultante (dada la fragilidad de las tele-comunicaicones móviles) deben ajustarse con prisa y errores a los rigores de la verdadera auto suficiencia, de cara al invierno que se avecina.

Todo eso, que de por sí no sería poca cosa, no es más que el escenario para la verdadera amenaza, que poco a poco se revela: un grupo de piegrandes que, huyendo del volcán, también se encuentran aislados, faltos de alimentos y con el mismo imperativo brutal.

¡Sobrevivir!

El relato deviene, a partir de ese punto narrativo, por dos caminos; no del todo una historia de acción ni tampoco una narración psicológica, pese al personalísimo registro de Kate.

Por una parte, hay aquí un muy interesante desarrollo de personajes, centrados en Kate, según cómo los habitantes de la villa se adaptan (o no) a las nuevas circunstancias y cómo se descubren a sí mismos en la adversidad: Darwinismo destilado y en su estado puro.

Y como trasfondo y motivación de esa brusca evolución, el horror y la violencia cada vez más cruda de los ataques de las criaturas y la aguerrida defensa de los humanos, que irán echando mano del conocimiento cultural, la desesperación y su habilidad para contrarrestar, con trabajo en equipo y armas cada vez más eficaces, el músculo y la brutalidad de los sasquatch. Quiero hacer notar que no se trata de una novela gore: los ataques y la violencia se suceden en una escalada progresiva y con un detalle y realismo que no tienen nada de fantasía pues, por momentos, recuerdan otras obras literarias ambientadas en la prehistoria... o en emplazamientos sitiados en medio de una guerra.

Un relato absolutamente recomendable especialmente para los que creen que el ser humano domina la naturaleza.

jueves, 13 de octubre de 2016

Watership Down: cuestión de perspectiva

Ya que estamos en esto ;-) ahora comentaré la novela "La colina de Watership" ("Watership Down") del autor inglés Richard Adams.

En este relato de fantasía el autor nos sitúa en la piel (y no es una expresión) de un grupo de conejos de la Inglaterra rural de mediados de siglo XX. Uno de ellos, con habilidades de clarividencia manifiestas, ha vislumbrado un fin funesto para su madriguera. Como no logran convencer a sus jefes locales, un grupo de conejos decide emprender un éxodo en busca de un mejor lugar para vivir.

Asistiremos en la narración a las peripecias y avatares del progreso de esta pequeña banda, según avanzan por el descampado y alguna que otra granja, enfrentándose una y otra vez a los pequeños y grandes peligros que son el pan de cada día de los conejos desde que el mundo es mundo: depredadores (salvajes y domésticos), los azares del clima y el propio ser humano, cuya civilización y en particular su agricultura suponen una fuente inacabable de tentaciones y peligros para estos animales.

Es uno de los aportes más fascinantes y extraños al lector el hecho de que los conejos de otras madrigueras representarán a la postre uno de los mayores obstáculos a superar, pues los conejos (y esto no es ficción) viven en "sociedades" tan diversas como formas de sobrevivir existen; algunas pastoriles y bucólicas... y otras no tanto. Serán estos otros conejos los que supondrán la peor y más despiadada competencia en este periplo al nuevo hogar, por el sencillo y universal motivo que es fuente de tanto conflicto: tienen las mismas necesidades, aunque diferentes maneras de satisfacerlas.

Todo esto se narra, por cierto, desde la perspectiva personal de los conejos y pronto el lector se ve sumerjido en su mundo: pequeño y a la vez vasto, sencillo pero también lleno de complicaciones, simple en sus aspectos vivenciales pero asimismo lleno de pequeñas sutilezas.

Es precisamente ese punto de vista el que atrae y atrapa, pese a lo aparentemente simple del planteamiento: viñetas de la vida de unos "conejitos".

Pese a que esta novela fue concebida para público infantil, es una lectura absolutamente recomendable para cualquiera que, mediante la lectura, quiera asomarse a otras realidades, especialmente cuando el pasto del vecino parece ser más verde...


domingo, 10 de junio de 2012

Duna: más allá de la ciencia ficción.

La reciente muerte de Ray Bradbury me ha hecho revisar la lista de obras que he reseñado en este blog.

He podido constatar, con algo de vergüenza, que no he comentado varias obras fundamentales de la ciencia ficción y la fantasía: verdaderos clásicos de esta rama de la literatura.

Así pues, en lo que espero que se transforme en una larga serie de artículos ;-) pasaré a comentar varios libros que han dejado huella en la literatura universal, comenzando por Duna (Dune) del norte americano Frank Herbert.

La narración se sitúa en un futuro distante: la humanidad se ha expandido por el cosmos, con varias interesantes premisas para plantear el argumento.

La forma de gobierno imperante es claramente feudal, con familias reinantes a cargo de uno o más planetas, lideradas por una dinastía imperial, todas balanceando entres sí su poderío bélico bajo la premisa de aniquilación mutua garantizada.

La tecnología está en un grado altísimo de sofisticación, liderado por los pueblos Tleilaxu e Ix, pero con la ausencia total de elementos informáticos, tras una cruenta "guerra santa", la Yihad Butleriana, que borró a las "máquinas pensantes" y la esclavitud en que tenían sumida a la humanidad (auspicioso para nuestros tiempos ¿no?).

El comercio es llevado por la CHOAM, un consorcio monopólico absoluto que se apoya a su vez en un monopolio también absoluto de la Cofradía Espacial, un gremio de pilotos y naves espaciales.

Una hermandad femenina, la Bene Gesserit, guia desde las sombras todas estas fuerzas, en pos de conseguir (con cruza genética selectiva) una especie más evolucionada. Su meta es el advenimiento de un hombre, el Kwisatz Haderach, cuyos poderes mentales trascenderán el tiempo y el espacio.

Y en el centro de todo, el planeta Arrakis, Duna: un mundo árido y desértico, el único lugar del universo conocido donde se extrae la especia melange, un compuesto semi orgánico que prolonga la vida y cohesiona al Imperio, ya que sin la especia los Navegantes no podrían guiar a sus naves por el espacio en forma instantánea...

He aquí que las familias reinantes Atreides y Harkonnen van a finalizar su antagonismo de siglos, pues el emperador ha cedido a los Atreides la explotación de la especia. Las luchas e intrigas bizantinas no tardan en desencadenarse, sutil y luego violentamente, en Duna y fuera del planeta, para determinar el periplo del heredero Atreides, Paul, que intentará recuperar sus derechos desde el seno de los Fremen, nómadas de Dune a los que nadie ha tenido en cuenta... hasta ahora.

Es entre los Fremen que Paul encontrará su verdadero destino, más allá de los designios de su familia, del Imperio, o de la Bena Gesserit, quienes ven en este heredero el fruto final de su programa genético. Los Fremen, un pueblo que tiene una historia tan larga y profunda como las de las fuerzas políticas y económicas que los rodean, una nación que posee sus propios mitos. Todos ellos llevarán a Duna a un destino nuevo, que no está previsto por nadie, ni por ellos mismos...


Cuando leí está novela estaba comenzando mis estudios de ingeniería y tenía no pocas obligaciones que llenaban mi tiempo y mi mente. Sin embargo, este libro abrió mis ojos a muchas realidades de la historia y del presente que de otro modo puede que no habría notado si acaso mucho más tarde.

No siendo un ensayo, el relato plantea al lector muchísimas ideas y reflexiones sobre la naturaleza humana, nuestra relación con el entorno natural, la economía, la política y la religión, cuya enunciación exceden mi propia capacidad literaria para expresarlas en algo parecido a una síntesis y ciertamente no en un sólo artículo en este blog.

Puedo decir, sí, que el ritmo del relato es progresivo, partiendo de lo pequeño y elevándose luego a lo más grande, repitiendo este ciclo contrastante una y otra vez según progresa la narración.

Los personajes, todos ricos en matices aunque con antagonismos y protagonismos muy claros, son el motor del relato y nos dejarán vívido recuerdo, incluyendo el propio paisaje de Duna, que el autor sabe describir y hacer parte integrante de la emotividad de la narración.

La trama, por último, es envolvente y fascinante, pese a que a ratos los hilos argumentales llegan a una complejidad no menor.

¿Que si recomiendo este libro?

Si les gusta la literatura, sí. Y si no les gusta la literatura, entonces lo recomiendo aun más...

lunes, 31 de mayo de 2010

La Pajita Más Corta

Oficina del Guardia en Jefe, Nivel Superior de la Pirámide, 3 A.M.

Se restregó los ojos por quinta vez en la última hora.

El sueño estaba empezando a hacer mella en su concentración, pero no podía permitirse el sueño aun: había que terminar con las asignaciones del día de mañana, y era su responsabilidad, como jefe de la Guardia, el tenerlas listas para distribuirlas a primera hora... dentro de poco más de tres horas.

Su responsabilidad.

Después de todas las idioteces que había hecho para ser relegado a este nivel de la Pirámide...

Considerando lo que había hecho desde entonces, su "comportamiento ejemplar"...

Sabiendo todo lo que le faltaba por hacer para que tal vez lo dejaran bajar de vuelta allá abajo, donde seguiría teniendo pesadas cargas durante el resto de su vida, siempre bajo sospecha...

Mientras más lo pensaba, más se convencía de que todo empezaba y terminaba justamente en eso: las responsabilidades que todo el mundo tenía en la Pirámide, las que alguna vez descuidó y que ahora se esforzaba por recuperar.

Bueno, eso y la libertad, con sus limitaciones, pero libertad al fin y al cabo, de la vida allá abajo: poder trabajar, comer y dormir en horarios normales... y no tener que estar hasta vaya uno a saber qué hora con estas tristes y aburridas planillas de todos los días:

"Asignación de Turnos de Trabajo"

"Revisiones de Desempeño"


"Solicitudes de Aprovisionamiento"


y diez más como ésa. Selló con un timbre la penúltima planilla y tomó la última... la más desagradable de todas, aunque entendía perfectamente su necesidad.

"Asignación de Expedición de Forrajeo"

Nunca tuvo que participar en alguna ("buen comportamiento" y todo eso), pero sabía que los demás prisioneros las veían como una forma de castigo severo; no pocos, al despertar en las celdas de salida, habían preferido suicidarse antes que salir Afuera.

Considerando las historias que contaban los que volvían, Afuera no era agradable. De hecho, salvo los casos irremediables, después de su primera Salida, los prisioneros se volvían casi irreconociblemente dóciles y colaboradores.

Salvo los casos irremediables. A esos, se los hacía Salir hasta que sencillamente no volvían más... lo que siempre pasaba, más temprano que tarde.

Justamente, el último "irremediable" había tenido el mal gusto de no regresar ayer, así que había que escoger a otro desgraciado para que tomara su lugar... y en esta ocasión, ya tenía visto el candidato hace semanas: violento, irrespetuoso, insensible, un patán y cabrón hijo de...

Tuvo que serenarse. Él mismo alguna vez fue un prisionero y solo su "buen comportamiento" le permitió llegar a donde estaba ahora... donde podía aspirar a tener alguna esperanza de volver abajo.

Para este otro, en cambio, ahora solo había una salida: Afuera.

Selló la planilla, la puso con las demás en el ducto de mensajes y apagó, por fin, la luz. Su cama, dura como una piedra, le resultó comodísima y la oscuridad absoluta, un arrullo...

--- o ---

Este relato fue creado para la publicación de mi relato interactivo "Afuera", por lo que continúa aquí.

Un día en La Llanura

Es un día tranquilo en La Llanura.

Salvo algunas nubes, seguidas de un cortejo de Flotadores, el cielo está casi enteramente despejado y de un hermoso color violeta.

Hasta donde alcanza la vista, puedes ver el pasto Grafeck, meciéndose suavemente con la brisa. La luz crea reflejos en oleadas sinuosas...

azul...

celeste...

calipso...

Respiras hondo, llenándote de ese delicioso aroma agrio y ácido. Tomas un poco de pasto y lo masticas despacio. Satisfecho, comienzas a avanzar, buscando grupos de tallos más altos, los que vas cogiendo y colgando en tu brazo libre.

No has avanzado mucho cuando, a lo lejos, escuchas un silbido agudo, que te hiela la sangre.

Cazadores... en algún lugar delante tuyo.

Sabes que sería inútil salir corriendo, por lo que te inmovilizas y esperas, agazapado, a que se acerquen más. Apenas tienes que esperar: muy pronto, sientes el aroma dulzón y cálido de los Cazadores, y el ruido del pasto bajo sus pisadas... un ruido cada vez más cercano y más fuerte... pero se trata de un Cazador solitario - e incauto.

Pues, detrás tuyo, sientes el olor inconfundible de El Protector... y tu miedo desaparece.

El Protector pronto pasa cerca tuyo sigilosamente, sin apenas dirigirte una mirada. Lo ves alejarse velozmente, siguiendo sus sentidos, en la dirección del Cazador, cuyo olor es aun más intenso.

Te levantas un poco para ver el desenlace, pero es lo de siempre: un movimiento brusco del pasto, el crujido de unos huesos... y luego el sonido de un cuerpo siendo arrastrado entre los tallos.

Una vez más El Protector ha acudido cuando se le necesita. Recitas ritualmente las palabras de agradecimiento aprendidas a los Ancianos:

"El Protector ahuyenta a los Cazadores.
El Protector siempre está cerca.

El Protector vigila de noche.

El Protector vigila de día.

El Protector nos cuida.


El Protector es el mejor amigo de la aldea.

La vida era difícil antes de El Protector."


Suspiras. La Llanura siempre es un lugar seguro y muy rara vez los Cazadores se aventuran en ella... ya que nada escapa a El Protector.

Nada.

Más tranquilo, prosigues tu labor. El olor del Cazador muerto servirá por hoy para ahuyentar a los Cazadores que rondan la Llanura.

Mientras te alejas con tu carga hacia la Aldea, vas con el corazón ligero. Has cumplido tu tarea; ya le tocará a otros la labor de recolección y, ellos, como tú, contarán con la ayuda de El Protector.

Recitas una vez más la sabiduría de los Ancianos:

"El Protector nunca exige nada...
pero, a veces, debe descansar.


El Protector duerme por poco tiempo...

pero debe ser despertado."


Te ríes confiado, pues piensas que "eso no va a pasar mañana".


No lejos de ahí, El Protector, finalmente vencido por el cansancio, se duerme.

--- o ---

Este relato fue creado para la publicación de mi relato interactivo "El Protector", por lo que continúa aquí.

domingo, 25 de abril de 2010

La carretera: lo importante es el camino

El viaje se ha utilizado como recurso literario desde los comienzos de la historia de la novela. El avance lento por un camino, en pos de alguna misión, enfrentado situaciones y personajes a medida que se avanza, ha sido visitado con singular éxito en la literatura grande y la pequeña: "Don Quijote de la Mancha", "El señor de los anillos", la serie de la Torre Oscura (comentada en este blog) son algunos ejemplos conocidos.

"La carretera" (The Road), novela del escritor estadounidense Cormac McCarthy, es un excelente nuevo ejemplo, que comentaré en este post.

El relato se centra en el periplo de un padre y su hijo a lo largo de los remanentes de una carretera estadounidense en un paisaje post apocalíptico, donde aparte de los protagonistas y otros poquísimos sobre vivientes, ya no queda casi nada con vida. Los personajes huyen de una ubicación original no especificada, en pos de la costa, donde esperan encontrar condiciones climáticas (y humanas) menos hostiles.

El cataclismo, ocurrido antes del nacimiento del niño, nunca es explicitado en su naturaleza, pero las consecuencias en el ecosistema (cenizas por todos lados, vida vegetal y animal aniquilada, escasa luz solar y clima muy frío) y en la sociedad (ciudades consumidas en conflagraciones masivas, comunidades acaso tribales, supervivencia por depredación mutua o por forrajeo de restos en las ruinas) sugieren algún conflicto nuclear importante ("intercambio no limitado").

El autor describe estos elementos con crudo detalle, pero, sin embargo, son sólo el telón de fondo para narrar la relación de mutuo soporte y aprendizaje de los protagonistas, con una prosa bellísima, pausada, envolvente, que, sin ocultar las debilidades de estas personas, resalta sobre todo sus fortalezas, especialmente su vínculo de amor: un amor hermoso, tierno, absolutamente indestructible frente a la desolación y barbarie universales que los rodean.

"El hombre" y "el niño" (sin nombres propios enunciados en parte alguna del relato) hablan poco, pero sus breves diálogos dibujan con sutileza su mundo interior, alternando por cierto la narración entre las urgencias cotidianas por avanzar, mantenerse vivos ...y los recuerdos pre cataclismo del padre, donde escasamente aparece la madre del niño.

Es, sin serlo, una excelente novela sobre la ecología, la importancia de la familia... y la sobrevivencia de la vida y del afecto en condiciones extremas. Después de su lectura no se puede sino mirar con otros ojos este mundo nuestro, tan frágil, tan lleno de belleza, de felicidad y miseria.

Muy recomendable novela para quienes gusten del relato psicólogico y/o de los relatos post apocalípticos, aunque esta novela no es ciencia ficción.

Por cierto, quienes gusten de la ficción interactiva, pueden leer a propósito mi relato "Afuera" escrito/programado mucho antes de leer esta novela. El tema está relacionado aunque el enfoque es algo más que ligeramente distinto...

sábado, 4 de julio de 2009

The World Without Us

En esta ocasión comentaré el ensayo "El mundo sin nosotros" (The World Without Us) del periodista Alan Weisman.

Con un enfoque extraordinariamente objetivo, el autor disecta el efecto generalmente nocivo que a ha tenido, especialmente desde fines del siglo XIX, nuestra presencia, actividades y desechos en la vida, el clima y los ecosistemas en general de prácticamente todo el planeta.

Los ejemplos abundan: desechos plásticos desmenuzándose en el océano y las playas (algunos, encontrados hasta en peces y plancton), floraciones de químicos (radiactivos o no) pese a medidas de contención o en su ausencia, sobrecarga de la atmósfera con nuestros desechos industriales y su efecto en el clima, extinción de especies animales y vegetales por el uso y abuso de suelos para la agricultura y la habitación...

La lista es larga, y probablemente ya han escuchado, visto y leído sobre esto más de una vez, lamentablemente. El autor documenta con fría precisión cada uno de estos temas, para luego, en cada caso, mostrarnos cuánto tiempo le tomaría a la naturaleza revertir nuestras acciones si sencillamente dejáramos de hacerlas. Asimismo, se entretiene en mostrar cuánto tiempo le toma a la naturaleza consumir nuestra civilización y sus obras: de las más cotidianas a las más monumentales. A título anecdótico, lo único que nos sobrevive, en la escala geológica de las cosas, es el Monte Rushmore ...y nuestros desechos plásticos.

Por supuesto, el autor muestra esfuerzos de muchas personas, que lejos de hacerse a un lado o ignorar estos problemas, trabajan activamente por revertirlos... pero que claramente son una minoría. Sugiere, como medida primaria, un control de población mucho más astringente y severo (1 hijo por mujer durante al menos cien años), para disminuir nuestra demanda de recursos y espacio, y dejar así a la naturaleza recuperar sus fueros sin perder necesariamente nuestro lugar.

El hecho es que, como este y otros autores han señalado, si no sabemos convivir con nosotros y nuestro ambiente, algún día correremos el riesgo de extinguirnos.

Y la vida seguirá, por supuesto.

Pero en un mundo sin nosotros.

lunes, 14 de abril de 2008

La Vida Sigue

Últimamente he estado complicado con temas familiares, domésticos y, bueno, personales que me han mantenido alejado del blog, pero vuelvo a tener un poco de tiempo (y de ánimo) para escribir un poco sobre las cosas que me gustan y que tiene que ver con la letra impresa.

Digo ánimo porque hace poco más de un mes ha nacido mi sobrina... y el mismo día (casi a la misma hora) se ha muerto uno de mis mejores amigos; por muchos años fue mi vecino y compañero de juegos de mi infancia, luego amigo durante la adolescencia y también en los inicios de mi vida adulta... en fin, una persona que fue una parte importante de mi vida, y que simplemente ya no está.

Siendo optimista, lo que corresponde hacer (más allá del duelo) es "echarle pa'lante" y no dejarse abatir por la pena; valorar la vida y sobre todo aprovechar el ejemplo que Carlos me dejó en vida: vivir alegremente todos los días, aprovechándolos al máximo.

Así pues, la vida sigue, y este artículo trata de un libro (ilustrado, por cierto) que durante mucho tiempo perseguí y que finalmente conseguí usado aunque en buen estado... y que por supuesto, enseguida fue reeditado (Murphy siempre gana ¿no?). El libro trata, precisamente, de cómo La Vida (así, con mayúsculas) sigue adelante, a pesar de todo.

El libro "After Man: A Zoology of the Future" ("Después del Hombre: Una Zoología del Futuro") nos muestra la visión de Dougal Dixon sobre cómo continua el fenómeno de la vida en la Tierra después de la eventual extinción del hombre; la ya clásica ecuación que dice que:

(ecología + hombre) / economía = desastre

La imaginación del autor se desborda al mostrarnos un mundo habitado por las plagas que sobrevivieron nuestra debacle civilizada y que se han adaptado al punto que, 50 millones de años más tarde, la Tierra es un mundo nuevamente poblado con criaturas reconocibles... pero no tanto.

Así, los grandes mamíferos de nuestra época han cedido el paso a aves y roedores que presentan nuevas y fascinantes formas, al ir adaptándose y llenando los nichos ecológicos (dejados vacantes por sus ya extintos dueños). Persiste el equilibrio reconocible de presas, depredadores, carroñeros... en ingeniosísimas variaciones sobre el tema.

Pese a la controversia suscitada por la escaza ortodoxia del autor, el libro se mantiene entre las listas de obras destacadas por su aproximación al tema de la evolución especulativa. Absolutamente recomendable para los que gustan de la observación de la fauna en cualquier época: pasada, presente... y tal vez futura.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Marte Rojo

Estoy leyendo Marte Rojo (Red Mars), la primera novela de la Trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson.

La novela narra los primeros años de la colonización de Marte, en un futuro no muy lejano. Como es de rigor en la buena ciencia ficción, el elemento científico es sólo un lienzo donde pintar los viejos y eternos problemas de la humanidad, que no se borran ni se cambian del día a la noche o de un planeta a otro. En este sentido, se dice que esta es una de las mejores novelas sobre colonización de planetas... y no he leído tantas como para afirmarlo o rebatirlo...

...pero...

...la verdad es que estoy absolutamente maravillado. Los que hayan leido mi post anterior sobre Antártica, sabrán que el señor Stanley Robinson es un maestro en esto de describir paisajes, hasta el punto de incorporar al paisaje como un personaje más.

Y en este libro Marte está presente.

Personalmente, no tengo mayores expectativas de llegar a visitar ningún cuerpo espacial extraplanetario en mi vida y, hasta ahora, las simulaciones de realidad virtual me dejan frío... pero todo eso da lo mismo, porque gracias a la lectura de Marte Rojo me he paseado por sus maravillosos desiertos, acantilados, canales, valles, tormentas... y no ha tenido desperdicio. Puedo agregar que no tenga mala imaginación, pero la prosa del autor es absolutamente envolvente y, después de un rato, es como estar ahí. Ojo, estoy leyendo la versión en Español, y en la traducción no se ha perdido nada.

Es una novela de la exploración espacial de nuevos mundos, muy recomendable para los que gusten del espacio, los relatos de aventuras y la reflexión sociológica sobre nuestra relación de uso (y a veces abuso) con... esto... con la naturaleza en general, en el planeta que sea. Está traducido al español, y es fácil de conseguir en cualquier librería. Como siempre, interesados con problemas de acce$o a los libros, contactarme por en los comentarios del post.

A modo anecdótico, citaré un pequeño trozo de texto, casi doméstico:

Sin embargo, meterse en uno de esos trajes era todo un ejercicio. Nadia se contoneó para subirse los pantalones por encima de la ropa interior, se enfundó la chaqueta, y cerró la cremallera de las dos secciones del traje. Después se calzó unas grandes botas térmicas y unió las anillas superiores a las de los tobillos; se puso los guantes y unió las anillas a las de las muñecas; se puso un casco duro corriente y lo sujetó a la anilla del cuello del traje; luego se acomodó un tanque de aire a la espalda y conectó los tubos de respiración al casco.

Los que hayan jugado Goteras, que escribí mucho antes de leer esta novela, entenderán porqué este pasaje tiene un valor especial para mí...

martes, 30 de octubre de 2007

Antártica

En esta ocasión comentaré el libro Antártica (Antarctica) de Kim Stanley Robinson.

El relato transcurre en un futuro muy cercano, en medio de ese enorme "desierto blanco", tanto en sus valles, cordilleras y costas, como en algunas de sus bases, particularmente la base internacional McMurdo.

El eje del relato es la ambición de las multinacionales por expoliar los (de momento) casi intactos recursos del continente, así como las vivencias de los científicos, trabajadores comunes, "celebridades" y turistas atrapados en medio de una soterrada lucha que sostienen algunos grupos (unos más extremistas que otros) para mantener la Antártica lo más impoluta (jamás mejor dicho) posible.

El relato es pródigo en personajes, diálogo, acción... y descripciones casi poéticas del paisaje, casi un personaje más de la novela: es fácil sentirse transportado por la prosa del autor y verse inmerso en la belleza desolada (?) del paisaje polar, para luego comenzar a entender porqué alguien querría vivir (ya no trabajar) en un lugar tan "hinóspito".

Es una novela de la exploración espacial de nuevos mundos, ambientada en nuestra Tierra.

Muy recomendable para los que gusten del turismo aventura (¡les pasan no pocas cosas, a los protagonistas!), los relatos de aventuras y la reflexión sociológica sobre nuestra relación de uso (y a veces abuso) con esta Tierra nuestra, tan hermosa, tan frágil...

P.D. Hay un personaje secundario, chileno, muy bien caracterizado :P