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domingo, 12 de abril de 2026

Aportación Personal: misterio, drogas y carreras

He pasado por un par de semanas más bien intensas en lo laboral y en lo personal: mucha presión de tiempo, mucho stress.

En esos casos, la literatura se vuelve una suerte de escape, un refugio y un descanso: suelo encontrar entonces (no las busco: las encuentro) buenas lecturas que luego me han de servir para otras situaciones semejantes. 

Por mis gustos, muchas de esas obras son de ciencia ficción, como la estupenda "Aportación Personal" del autor español Johan Paz y que ahora voy a comentar.

La novela consiste en el diario de vida de la coronel Dayne Slayton, pertenecientes a las fuerzas terrestres de la misma Federación de planetas de la previamente reseñada "La Cuestión", aunque los hechos ocurren en un periodo anterior. Dayne ha sido destinada, a medias como premio y como castigo, a la máxima responsabilidad castrense y policial del planeta Loytas, un remoto planeta desierto y sin embargo nudo de un sin fin de acontecimientos de consecuencias tanto locales como interplanetarias.

El mundo es famoso por sus carreras de alta velocidad, pero Dayne sospecha que las cosas no son todo luces y fama, por lo que desde el espaciopuerto del planeta la coronel va a lanzar una minuciosa investigación de todo lo que ocurre en torno a este deporte. Pronto descubre que, amen de las habituales apuestas y corruptelas asociadas a controlar el resultado de los lances de velocidad, existe una compleja trama de redes criminales interplanetarias de tráfico de estupefacientes, con mega corporaciones y mafia de por medio, no quedando claro dónde empiezan unas y termina las otras: grandes organizaciones y pequeños traficantes.

Para mejor hacer su trabajo, Dayne se inventa un alter ego y asistimos así a su doble vida como Serena Ochoa, una corredora y entusiasta del deporte, lo que le permite acercarse a las vidas y preocupaciones de los colonos, humanos y extraterrestres, con todas sus infinitas diferencias y semejanzas: no todo son carreras en Lyotas, y sin embargo la coronel termina por sumergirse en ese mundo, del que a su pesar debe mantener una distancia cada vez menos profesional, conforme se van desarrollando los acontecimientos del relato. 

En efecto, ambas vidas, como los competidores en una carrera, acabarán por juntarse y eventualmente chocar: los fragmentos profesionales y personales, legales y criminales vuelan por todas partes... y lo que resulta estar detrás del tráfico de drogas es algo tan viejo como la drogadicción: el deseo de poder y la supremacía.

Dayne Slayton tendrá entonces que tomar duras decisiones que cambiarán su destino, el de las personas que le rodean y el de los mundos de la Federación.

Se incluye, como una suerte de coda (no es un epílogo) un cuento en que veremos cómo el mundo de los corredores está, también, expuesto a formas de adicción mucho más peligrosas que las drogas "recreacionales".

La novela mezcla hábilmente los elementos del relato de misterio y de acción, especiado además con los aspectos futuristas que tan bien sabe llevar este autor. Los distintos hechos siguen una progresión ágil y sumamente fascinante: me costaba lo suyo interrumpir la lectura para volver a la Vida Real. No todo está dicho, sin embargo: hay mucho de subentendidos en según que pasajes de la lectura, cosa que aportaba otro elemento de interés, del todo aparte con el relato propiamente tal.

¿Que si en este libro hay algo de elipsis? Pues... como alguien del mundillo aventurero dijo por ahí, "lo guay es que pasen cosas chulas"... y en esta novela vaya si pasan cosas chulas, algunas de las cuales lo son precisamente porque el lector lo descubre sin que el relato tenga que estar enunciándolo explícitamente, truco este que no todos los autores consiguen con soltura y que dice mucho de Johan Paz y de su obra.

Los invito, pues, a su sumamente recomendable lectura, especialmente si quieren disfrutar de una narración de acción policial, máxime si se piensa que esas cosas no se debieran mezclar con una historia de ciencia ficción.

viernes, 12 de septiembre de 2025

¡Vaya planeta!: reflexión desde la ciencia ficción

Para nadie que haya leido algo de este blog será una sorpresa si digo que soy una persona a la que le gusta leer.

Si hacemos caso a lo que registra mi gestor de librería Calibre, desde que llevo usándolo (circa 2019) a la fecha he leido un poco más de 400 libros; algo así como un libro por semana... sin contar los que he vuelto a leer más de una vez, claro está.

Por supuesto, no todas mis lecturas las he reseñado en este blog, sea porque me parecieron poco interesantes o bien porque no fueron particularmente memorables: algunos libros son de autores más bien desconocidos o el tema del relato no daba realmente para una reseña en estas páginas.

Dicho lo anterior, paso ahora a comentar el libro "¡Vaya planeta!" ("Les étoiles ne s’en foutent pas"), una novela de ciencia ficción del autor frances Pierre Versins.

Comenzaré por decir que la traducción correcta del título sería "A las estrellas no les importa", n'est-ce pas vrai?, pero ya dirá el lector si, tras leer este comentario, el título en español es adecuado o no.

El relato fue escrito en 1954, por lo que el estilo, problemas de traducción aparte, puede resultar algo garruloso y alambicado para un lector actual, aunque la prosa del escritor desborda de esa ironía y fino humor que son característicos de la literatura francesa: ayer, ahora y siempre.

La narración es desde la perspectiva de una especie extraterrestre de más de 50,000 de nuestros años de antigüedad y que forma parte de una confederación tecnológicamente muy avanzada y pacífica, de dimensiones casi galácticas. En uno de sus viajes de exploración han encontrado en un extremo remoto de la galaxia evidencia de unas criaturas desconocidas que están dando sus primeros pasos en el viaje interestelar; intrigados deciden contactarlos...

...y resulta que somos nosotros: un pequeño planeta de múltiples naciones-estados, con una horrible historia de guerra, matanza y pillaje, complicado esto por racismo y explotación extrema de los recursos y de sus semejantes.

El lector puede imaginarse el espanto y el asco de estos extraterrestres y las decisiones a las que se ven obligados para preservación de la paz en el resto de la galaxia.

Aparte de alguna cosa curiosa por cómo se presenta el devenir de una civilización técnica avanzada,  considerando cuando fue escrita la novela, el relato resulta dinámico, absorbente y lleno de esa perspectiva a veces tan clara y lúcida de la que aparentemente solo es capaz la ciencia ficción, máxime considerando que los hechos y los lugares son supuestamente pura fantasía.

Me recordó vivamente el tipo de ficción que se encontraba en una estupenda colección llamada "Antología de novelas de anticipación", editada por Acervo en España, allá por los años 60: una narrativa llena de maravilla y donde lo aparentemente imposible puede volverse cotidiano, dejándonos de paso muchas reflexiones sobre lo que somos y lo que podemos llegar a ser, que ha sido y sigue siendo uno de los mayores aportes de la buena ciencia ficción, entretenimiento aparte.

El lector de esta reseña podría argumentar que la perspectiva del relato, y el poco halagueño retrato que hace de nuestra especie, corresponden a un momento histórico de la Tierra que ya fue superado. Por mi parte, aún veo a veces las noticias, internacionales y las nacionales también, y tengo una opinión algo distinta: guste o no, aunque escrita hace ya 70 años, esta novela tiene elementos de nuestra coexistencia que aún están vigentes y que son, en definitiva, lo que me ha movido a dejar este comentario.

Quiero pensar que, en vez de pesimista, estoy intentando ser un optimista bien informado e invito a mis lectores a sumarse a ese esfuerzo desde la buena literatura, que no importa cuando se ha escrito, si algo importante tiene que decirnos.

lunes, 31 de julio de 2023

The Draco Tavern: reciba a las visitas con un trago

Como comenté en otra oportunidad, la mayoría de mis lecturas estos días son en medios electrónicos, fundamentalmente mediante dispositivos de lectura de e-books.

La excepción a esto, aparte compras hechas en alguna feria o en viajes, es cuando alguien tiene a bien regalarme un libro, cosa que siempre es bien recibida, más aun cuando el libro es de una narrativa tan de mi gusto como es la ciencia ficción.

Precisamente, este fin de semana he celebrado mi cumpleaños y mi compadre Carlos tuvo a bien obsequiarme con un ejemplar de la antología "The Draco Tavern" del autor estadounidense Larry Niven y que ahora paso a comentar, ya que me la he devorado en un par de días.

Se trata de una colección temática de relatos, escritos entre 1977 y 2006, en los que se narran diversos episodios acontecidos en la dicha taberna, mezcla de puerto espacial, hotel y bar, que opera como el punto de entrada de la Tierra para múltiples especies extraterrestres que están de paso por nuestro mundo.

El complejo está ubicado en Siberia y es regentado por Rick Schumann, un emprendedor que prácticamente vive en el lugar y que sirve como narrador subjetivo de los cuentos. La mayor parte de las tareas de este particularísimo barman consisten en mantener y surtir los requerimientos de sus parroquianos, tanto los alimentarios (letales, de haber alguna confusión) como los de índole, digamos, metabólica. Si bien en esto cuenta con la ayuda de los Chirpsithra, extraterrestres que actuan como pilotos y navegantes para todos los visitantes, lo cierto es que no siempre están a mano y muchas veces "el patrón" debe ingeniárselas para mantener el orden...

...que se dice pronto: cada especie tiene sus propios códigos de comportamiento, motivaciones, necesidades y capacidades, con una tecnología y sobretodo psicología que la mayor parte del tiempo sobrepasa los posibles del personal terrestre que, superado el primer contacto, se las ve y se las desea para tratar de asimilar cuánto puede aprender de sus invitados, pero especialmenet hasta qué punto ese conocimiento es en verdad bueno o acaso deseable para la humanidad.

En la tradición más excelsa del género, el autor usa estas narraciones breves para explorar los grandes y más profundos elementos de la condición  humana. Niven aplica su sentido del humor y su fina ironía para mostrarnos que las soluciones fáciles no existen y que todo requiere tiempo, tino y trabajo, especialmente si uno atiende seriamente a un par de sus famosas leyes:

  • La ética cambia con la tecnología.
  • El único mensaje universal en la ciencia ficción: existen mentes que piensan tan bien como tú, pero de manera diferente.

Los protagonistas humanos de estas historias están en efecto constantemente descubriendo lo poco que entienden del universo (cosa normal) pero más a menudo lo mucho que no entienden de sí mismos (cosa más bien triste) y es justamente la gracia de estos relatos el que tenga que venir literalmente un extraterrestre a mostrártelo...

Excelente, amena y sumamente recomendable lectura para quienes gustan de la ciencia ficción tradicional, que no se agota como fuente de entretenimiento, reflexión y sabiduría. Ahora bien, si el lector no gusta de la ciencia fición, pues estima que para meditar sobre lo humano hay que ir a otras fuentes, estos relatos entonces van doblemente recomendados.

domingo, 1 de mayo de 2022

No está muerto lo que yace eternamente: actualidad y aventura

Apenas ha pasado una semana y ya tenemos aquí otro episodio de "No está muerto lo que yace eternamente".

Tal como acostumbra, se puede ver en el canal de Textualiza en Twitch y también en YouTube: de mano de Ruber Eaglenest, Jade y MariaRAhumada nos enteraremos de las novedades de la ficción interactiva, ya sea en español o en inglés.

Siguiendo uno de los formatos del canal, el primer segmento del episodio nos presentará las noticias para luego experimentar una obra de ficción interactiva: en esta ocasión miraremos El niño de Voronez, de Raúl Pacman.

El video en YouTube tiene links para los contenidos tratados, pero para quien quiera ir abriendo boca incluyo en este post el temario según fue publicado en el foro de la web del CAAD: 

¡Pasen, vean, ecuchen y disfruten de lo nuevo de la ficción interactiva!

domingo, 4 de marzo de 2018

Starship Troopers: si vis pacem, para bellum

Continuando con mis sección de relatos clásicos de la ciencia ficción, en esta ocasión comentaré la novela "Tropas Espaciales" (Starship Troopers) del escritor estadounidense Robert A. Heinlein.

El relato sigue las peripecias de John "Johnnie" Rico, que se ha enrolado en la infantería móvil de la Federación.

Cabe aquí describir algunos aspectos de la sociedad en que vive (con perdón a los puristas, en adelante) "Yoni":

  • La sociedad está dividida en estamentos militares y, bueno, no militares.
  • Mientras está en servicio, el personal militar no tiene derecho a voto.
  • Una vez concluida su participación militar, la persona obtiene el derecho a voto: se ha ganado (y a pulso, vamos) su ciudadanía.
  • El resto de las personas que aun no han cumplido con este requisitos son "meramente" civiles: con ciertos derechos... pero no el derecho a voto.
¿Curioso, no? Para "Yoni", en cambio, este es el ethos de su sociedad y ha sido educado según eso y un par de preceptos más bien básicos:

  • Nada tiene valor si no se obtiene con esfuerzo
  • Una persona puede asumir responsabilidades (y los derechos asociados) sólo en la medida de que puede responder por ello.
"Yoni" tendrá ocasión de reflexionar (y vivir en carne propia) todo eso mientras cumple con su servicio militar (estrictamente voluntario). El proceso es sumamente arduo (física y psicológicamente) pero esta adversidad hará madurar a "Yoni" y le imbuirán al mismo tiempo ese inefable esprit de corps con el que sólo cuenta un ejército verdaderamente profesional.

El periplo de "Yoni" no termina pronto, pues durante su instrucción se ha declarado la guerra con una especie extraterrestre de insectos tanto o más territoriales que los seres humanos. Deberá, pues, participar en el conflicto y asumir, según su madurez se lo permite, mayores compromisos y responsabilidades: "Yoni" decide participar en el programa de formación de oficiales para aprender (entre otras cosas) a hacerse cargo de más vidas que la suya propia.

Y vivir con las consecuencias.

A lo largo de la narración, el autor se ocupa en exponer y reflexionar sobre aspectos cruciales de la vida en sociedades civilizadas, incluyendo, además de lo arriba expuesto, temas más bien peliagudos como la pena capital y la delincuencia juvenil.

¿Estamos frente a una apología de las ideas del autor? Sin duda alguna, y pese a los premios que este relato ha recibido, esta es merecidamente la obra más controversial del autor, si  no de la ciencia ficción del siglo XX.

Porque, en definitiva, la sociedad descrita en la novela podría ser llamada una utopía militar o una distopía civil, según el punto de vista... ¿o no?

Esta novela es absolutamente recomendable para toda clase de público (excepto infantil). Si el lector, por otra parte, no está de acuerdo con el "par de preceptos más bien básicos" arriba descritos, entonces la lectura de esta novela se vuelve casi obligatoria, si no urgente...

lunes, 10 de octubre de 2016

Quozl: la seducción como invasión

En esta ocasión reseñaré la novela de ciencia ficción "Quozl" del autor norte americano Alan Dean Foster.

Foster se ha hecho un nombre (y parte de su fortuna) haciendo versiones noveladas de episodios cinematográficos o televisivos de franquicias de la ciencia ficción como Star Wars, Star Trek o Alien, por nombrar algunas.

Dicho esto, este autor también ha creado sus propias sagas de ciencia ficción y de fantasía... y alguno que otro trabajo individual como el que ocupa este artículo.

El planeta Quoziene es el hogar de los Quozl, una especie humanoide, que recordaría al pariente evolucionado de una liebre o un lémur, de cruenta y sangrienta historia de guerra y carnicería motivada por presiones demográficas, pues el apetito sexual de los Quozli es constante e insaciable.

El paso de los siglos les ha permitido sobrevivir a su barbarie, sublimando y sofisticando sus impulsos violentos para canalizarlos de manera no destructiva, en mil y un rituales, filosofía y formas de arte. Su ciencia y ciertamente su medicina les han permitido atenuar los efectos de su crecimiento poblacional, pero sólo hasta cierto punto;  ese mismo crecimiento no del todo controlado ha impulsado el viaje a las estrellas en astronaves de salida anual... y no todas ellas han tenido éxito o encontrado un "buen" planeta; algo que los viajeros saben de sobra antes embarcar en un viaje largo, que ha de durar no menos de seis generaciones y cuyos pasajeros iniciales saben que no verán como concluirá.

He aquí que la nave Secuenciador, en la que comienza el relato, se aproxima al término de su viaje y vislumbra ya su destino, el bellísimo y fértil planeta Shiraz, tercero en distancia al sol local. Un mundo de escasos continentes y abundantísimo en agua... y que, para estupor de los viajeros, ya se encuentra habitado por una especie bárbara, pendenciera y primitiva, al punto de tener tribus involucradas en algo impensable para los Quozl de estos días: la guerra a escala global.

Los imperativos de la misión prevalecen, sin embargo, y la nave desciende, enterrándose y ocultándose bajo las montañas del hemisferio norte, en una región remota con el curioso nombre de Idaho.

Es ocultos en sus galerías subterráneas (en constante expansión) que los Quozl pretenden esperar el paso de los siglos, en la esperanza de que los habitantes locales maduren lo suficiente como para intentar el primer contacto sin consecuencias desastrosas para una u otra especie.

Pero la historia, ya se sabe, a menudo la hacen los que se arriesgan. Dos individuos jóvenes, inusuales para sus respectivas sociedades, serán lo que precipitará el encuentro de mundos antes de lo previsto por los jerarcas Quozl...

...pero de maneras que los habitantes del autodenominado planeta Tierra no pueden prever o siquiera impedir, pues los Quozl, pacíficos, colaborativos y amistosos son además una civilización mucho más sofisticada que la terrestre; han aprendido a canalizar sus impulsos violentos en mil y un rituales, filosofía y formas de arte, que a los terrestres les van a resultar perturbadoramente seductoras e irresistibles...


La ciencia ficción tiende a presentar el tema de la invasión y colonización extraterrestre como un asunto en general militar y rara vez cultural. Esta novela, escrita en un tono cómico y liviano, nos permite observar el fenómeno desde la perspectiva plácida, deliberada e inexorable de los Quozl, dejándonos de paso algunas lecciones cándidas y lúcidas acerca de nuestras "sofisticadas" culturas y civilizaciones.

Una excelente novela de ciencia ficción, recomendada especialmente a quienes temen la llegada militarizada de los extraterrestres, olvidando que el arte de la guerra en su forma más sublime es "vencer al enemigo sin tener que derrotarlo"...

domingo, 8 de julio de 2012

Crónicas marcianas: la ciencia ficción como denuncia y poesía

Concluida mi lectura de "Crónicas marcianas" (The Martian Chronicles) de Ray Bradbury he refrescado mis recuerdos de este pedazo de la historia de la literatura de la ciencia ficción. Por cierto: esta reseña estaba lista hace 3 meses, pero por tonterías de mi editor de blogger para android  no la publiqué correctamente.

Bradbury nunca fue un escritor de ciencia ficción "dura" o "pura", ni mucho menos de largas novelas. Lo suyo eran los cuentos cortos, con algunos elementos de sci-fi y mucho más argumento, sentimiento y cierta sensibilidad que en general suele estar ausente del género.

"Crónicas marcianas" es un ejemplo perfecto de todo ello.

Estructurado en 3 ciclos de relatos, con poca o ninguna continuidad de personajes, asistimos a la colonización terrestre del planeta Marte, con las habituales estupideces humanas de tales emprendimientos, que el autor retrata con un humor que a veces llega a ser despiadado.

Veremos así primero la decadencia de la cultura marciana: una civilización muy tenuemente tecnológica y pacífica (pero no pasiva) y que acabará diezmada primero y arrasada luego por la ambición humana.

Luego, en etapas posteriores de la colonización, podremos disfrutar (o no) con las viscitudes de los colonos, tan entusiastas, desencaminados y a veces afortunados como llegan a serlo personas que tratan de crear o re crear espacios y vivencias propias... en un lugar tan ajeno como puede serlo Marte.

Por último, como la Tierra está en problemas que de ciencia ficción tienen muy poco (por desgracia), los colonos abandonan Marte y el planeta rojo queda sumido en un silencio casi absoluto.
En medio de esta tranquilidad comienzan a escucharse unas tenues notas de cordura y locura que terminan con el relato pero no con su historia...

Pocos libros me han dejado una impresión tan nítida de los límites y limitaciones de nuestro así llamado "progreso tecnológico", especialmente cuando ese progreso tiene mucho más de material y minoritario que otra cosa. Conservo de su lectura un sano escepticismo a las soluciones "mágicas" a los problemas, especialmente cuando esas soluciones pasan por instalar primero máquinas y solo muy tardíamente por trabajar con personas.

Es una lectura fundamental, ciertamente para los que gustan del género y especialmente para la gente que dice no gusta de la ciencia ficción.

domingo, 20 de mayo de 2012

La guerra interminable: hay males que duran más de cien años

Tengo el blog algo abandonado por la Vida Real (trabajo, familia y todo eso) pero retomo ahora una de las secciones que le dan sentido: reseña de libros.

En esta ocasión comentaré la novela "La guerra interminable" (The Forever War) del autor estadounidense Joe William Haldeman.

El relato es narrado desde el punto de vista de William Mandella, un estudiante universitario que se ve arrastrado como conscripto en una guerra que, como muchas otras, se inicia lejos de las poblaciones civiles con un enemigo poco conocido (en el espacio y con extraterrestres: los Tauranos), en circunstancias confusas y cuyos detalles nadie se molesta demasiado en aclarar.

Los efectos (buenos y malos) en la sociedad, sus costumbres, economía y valores, van sucediéndose con los avatares de los combates, fruto de la carrera armamentista entre los contrincantes, cosa que de ficción lamentablemente poco tiene.

Todo ello está agravado (y atenuado) por las grandes distancias en espacio y tiempo, debido a los efectos que sobre ambas facciones tiene el relativismo del viaje cercano a la velocidad de la luz... lo que no es demasiado diferente a lo que ocurría en tiempos pasados cuando pasaban meses (hasta años) sin que las poblaciones civiles tuvieran "novedades del frente" que siempre es (y fue) aprovechado por las autoridades de turno... como ocurre también en la novela, por lo demás.

Para el protagonista, todo ello sólo le trae dolor y desarraigo: convertido en un veterano ("décadas" de experiencia en combate) consigue "rotar" de vuelta a la Tierra, donde descubre que las cosas han cambiado no poco. Su familia está envejecida y el mismo es casi un extraterrestre en su propio mundo. Sus opciones personales de re inserción a la sociedad "normal" son muy reducidas y sólo le resta volver al frente, lo que impondrá brechas de tiempo ya sin regreso...

Será entre sus subordinados y colegas entre quienes Mandella tendrá que forjar lazos fraternos y con ellos deberá seguir sobreviviendo como sea. El "esprit de corps" y la camaradería serán su refugio... y los problemas del mando su dilema permanente, pues los continuos cambios tecnológicos (y sociológicos: sus subordinados pertenecen a una humanidad distinta) hacen que el heroísmo y hasta el sacrificio personal carezcan de sentido.

Así pues, si bien se trata de un trabajo de ciencia-ficción, el relato refleja la experiencia militar del autor durante la Guerra de Vietnam y no necesariamente por las referencias autobiográficas (que las hay) si no por los elementos arriba mencionados, verdaderas lecciones de la historia de cómo se trastoca nuestra humanidad (individual y grupal) cuando estallan grandes conflictos.

Novela muy recomendable para quiener quieran de una vez abrir los ojos a las horribles realidades de la guerra, en la historia o fuera de ella, en el presente o en el futuro, más allá de todo romanticismo o patriotismo (ya me pasará algo por esta frase, seguro). Si ustedes ya disfrutaron con "Tropas Espaciales" (Starship Troopers de Robert A. Heinlein) no duden en acercarse a este relato, muchísimo más realista sobre los aspectos miserables y nada gloriosos (bis mi paréntesis anterior) de la guerra.

Que sólo es buena si se acaba y pronto...

jueves, 24 de noviembre de 2011

Blindsight: los caminos de la inteligencia a la conciencia

Hace algo más de una semana he concluido la lectura de la novela Blindsight ("Visión ciega")del canadiense Peter Watts. No la había reseñado por... bueno, la Vida Real y sus demandas, pero vamos a ello.

El relato comienza en nuestro planeta 80 años en el futuro. La realidad virtual y la inteligencia artificial han producido la tan esperada convergencia del hombre y sus creaciones informáticas, pero con resultados poco esperanzadores: cunde el individualismo y la vida en línea, al punto de que los nacimientos han descendido en forma más bien alarmante.

Surgen también nuevas profesiones, orientadas a explotar otras formas de conocimiento y colaboración. Tal es el caso del protagonista: Siri es un "sintetista", que observa sin jamás tomar partido para obtener así patrones y conclusiones lo más objetivas posibles... al costo de una separación casi patológica del resto de la humanidad.

En medio de todo esto y en forma más bien sorpresiva, miles de micro satélites artificiales entran en órbita baja, vigilan nuestro planeta por breves momentos... y luego desaparecen. Alarmado, el gobierno mundial envía una nave expedicionaria, la Theseus, para encontrar el origen de los satélites, intentar un primer contacto y determinar las intenciones de los extraterrestres.

Lo que sigue es una fascinante exploración de temas que se vuelven cruciales en estos tiempos tan tecnologizados: nuestra propia humanidad, nuestra evolución cognitiva y social, las infinitas y vastas perspectivas que se descubren en el camino evolutivo que nos llevó desde la inteligencia a la conciencia... y los riesgos que correríamos frente a una especie tecnológicamente más avanzada pero que siguió un camino evolutivo muy diferente.

Es una novela rica en desarrollo de personajes, diálogo y reflexión, pero que mantiene el suspenso y el interés del lector hasta el final. Algunas de las situaciones planteadas son muy inquietantes en cuanto a un posible devenir de nuestra humanidad en el siglo XXI, lo que agrega un elemento más de interés a este relato, que trata de un primer contacto pero sólo en la superficie...

La recomiendo a todos los que gustan de la ciencia ficción, la sociología, la psicología o la "ensalada de extraterrestres". Parece difícil de creer que una sola novela pueda abarcar tanto, pero hacía tiempo que no leía un relato que me confirmara de modo tan contundente que esto de la sci-fi es algo más que viajes espaciales y aventuras...

lunes, 31 de mayo de 2010

Un día en La Llanura

Es un día tranquilo en La Llanura.

Salvo algunas nubes, seguidas de un cortejo de Flotadores, el cielo está casi enteramente despejado y de un hermoso color violeta.

Hasta donde alcanza la vista, puedes ver el pasto Grafeck, meciéndose suavemente con la brisa. La luz crea reflejos en oleadas sinuosas...

azul...

celeste...

calipso...

Respiras hondo, llenándote de ese delicioso aroma agrio y ácido. Tomas un poco de pasto y lo masticas despacio. Satisfecho, comienzas a avanzar, buscando grupos de tallos más altos, los que vas cogiendo y colgando en tu brazo libre.

No has avanzado mucho cuando, a lo lejos, escuchas un silbido agudo, que te hiela la sangre.

Cazadores... en algún lugar delante tuyo.

Sabes que sería inútil salir corriendo, por lo que te inmovilizas y esperas, agazapado, a que se acerquen más. Apenas tienes que esperar: muy pronto, sientes el aroma dulzón y cálido de los Cazadores, y el ruido del pasto bajo sus pisadas... un ruido cada vez más cercano y más fuerte... pero se trata de un Cazador solitario - e incauto.

Pues, detrás tuyo, sientes el olor inconfundible de El Protector... y tu miedo desaparece.

El Protector pronto pasa cerca tuyo sigilosamente, sin apenas dirigirte una mirada. Lo ves alejarse velozmente, siguiendo sus sentidos, en la dirección del Cazador, cuyo olor es aun más intenso.

Te levantas un poco para ver el desenlace, pero es lo de siempre: un movimiento brusco del pasto, el crujido de unos huesos... y luego el sonido de un cuerpo siendo arrastrado entre los tallos.

Una vez más El Protector ha acudido cuando se le necesita. Recitas ritualmente las palabras de agradecimiento aprendidas a los Ancianos:

"El Protector ahuyenta a los Cazadores.
El Protector siempre está cerca.

El Protector vigila de noche.

El Protector vigila de día.

El Protector nos cuida.


El Protector es el mejor amigo de la aldea.

La vida era difícil antes de El Protector."


Suspiras. La Llanura siempre es un lugar seguro y muy rara vez los Cazadores se aventuran en ella... ya que nada escapa a El Protector.

Nada.

Más tranquilo, prosigues tu labor. El olor del Cazador muerto servirá por hoy para ahuyentar a los Cazadores que rondan la Llanura.

Mientras te alejas con tu carga hacia la Aldea, vas con el corazón ligero. Has cumplido tu tarea; ya le tocará a otros la labor de recolección y, ellos, como tú, contarán con la ayuda de El Protector.

Recitas una vez más la sabiduría de los Ancianos:

"El Protector nunca exige nada...
pero, a veces, debe descansar.


El Protector duerme por poco tiempo...

pero debe ser despertado."


Te ríes confiado, pues piensas que "eso no va a pasar mañana".


No lejos de ahí, El Protector, finalmente vencido por el cansancio, se duerme.

--- o ---

Este relato fue creado para la publicación de mi relato interactivo "El Protector", por lo que continúa aquí.

domingo, 18 de octubre de 2009

Serie de la Academia: Von Daniken, muérete de envidia

Para este post voy a reseñar parte de la serie de la Academia, de Jack McDevitt. Digo parte, por que no la he leído completa...

La serie se sitúa en el siglo XXIII. Hemos comenzado a dar pasos super lumínicos más allá de nuestro sistema solar, para descubrir que la presencia extraterrestre es una realidad, pero mayoritariamente histórica y arquelógica. Salvo el planeta Nok, con una especie que está en algo así como nuestro siglo XX (guerra mundial incluida) toda la evidencia apunta a sólo otras dos especies más:

  • Los "Constructores de Monumentos", que estuvieron por estos lares, dejando monumentos a su propia existencia. Eran una especie que viajaba por el espacio y poco más se sabe: qué querían, qué fue de ellos o dónde están.
  • Los también desparecidos habitantes de Quraqua, planeta terraformable, cuya civilización (que no salió al espacio antes de desaparecer) admiraba en una de sus lunas precisamente uno de los monumentos arriba citados, como una especie de mensajero del fin de los tiempos.

En medio de todo esto, la Academia terrestre, una ONG financiada por privados para expandir nuestros horizontes a partir de los descubrimientos hechos en el espacio, dirige las exploraciones espaciales destinadas al estudio y el conocimiento, en constante choque (era que no) con las corporaciones y gobiernos que buscan meramente la explotación económica del cosmos, la que se ve más bien obstaculizada que impulsada por los hallazgos arquelógicos: una situación equiparable a la construcción ¡histórica! del Metro de Roma.

La narración oscila, pues, entre los avatares y misterios de la exploración (xeno) arquelógica, su descubrimiento y estudio de las motivaciones, psique, cultura, etc. de inteligencias extraterrestres... y los riegos, peligros y hazañas que conlleva el hacerlo cuando poderosos intereses económicos y políticos entran en conflicto con tan delicada tarea.

Y hay algo más, que se impone en la narración, en la medida que avanzan los estudios arquelógicos, algo misterioso e inquetante: todas las ruinas tienen una data que sugiere que un cuarto agente, desconocido y ominoso, está buscando a las civilizaciones en nuestra galaxia y no para ayudarlas.

Es una serie que mira con una perspectiva muy original e interesante el tema del primer contacto, mediado en este caso por escasa evidencia y enormes distancias... y una cierta sensación de temor a lo desconocido. Los temas del poder y ambición corporativos, en cambio, no son una gran novedad.

Lectura muy recomendable tanto para quienes gustan de la arquelogía como para quienes se sienten atraídos por los viajes espaciales, la exploración de mundos nuevos... y sus inevitables peligros.

Por cierto: el título del artículo es un saludo bastante burlesco a quienes, aparentemente en serio, intenta hacernos creer ficciones basadas en supuestas evidencias arquelógicas, usando a este fin más una imaginación motivada por el lucro que el verdadero estudio serio en pos de nuevos conocimientos.

lunes, 29 de junio de 2009

El texto de Hércules: abriendo la caja de Pandora otra vez

Comentaré ahora "El texto de Hércules" (The Hercules Text), una interesante novela de primer contacto escrita por Jack McDevitt.

En ésta, como en otras obras del autor, el contacto está mediado por enormes distancias de tiempo y espacio (me encanta como suena), mediante señales de radio en el caso de "El texto..."

El relato parte con el análisis de las radioseñales de un pulsar, sorprendentemente regular, que de pronto comienza a transmitir pulsos en potencias de 2, lo que no es natural. El pulsar, al ser examinado en más detalle, resulta ser un improbable sistema binario flotando solitario en el vacío, a demasiada distancia de su galaxia de eventual origen. Las estrellas en sí, por otro lado, no tienen traza alguna de metal en su espectroscopia... lo que ya decidídamente no es para nada explicable en términos de la naturaleza.

Dado que las señales han viajado miles de años desde su origen, nadie pretende responderles y se especula si la especie originadora, aparte de dar a conocer el hecho de su existencia, tiene algo más que decir... o si de hecho aun existe.

Con los ojos del mundo puestos sobre él, el pulsar deja de transmitir y el silencio del cosmos tiene al mundo en ascuas durante algunas semanas... pero la transmisión se reanuda: ya no es el pulsar el que envía pulsos (la estrella sigue imposiblemente "muda"). "Algo" más comienza a transmitir, con una potente señal de radio, un completísimo mensaje cifrado en binario (base 16).

Al principio se trata sólo de información básica: geometría, matemáticas sencillas y algunos teoremas universales, pero pronto la decodificación de los mensajes empieza a abordar temas más delicados: filosofía, poesía, y conocimientos científicos algo más avanzados que los nuestros, como la naturaleza del universo y como manipularla a voluntad (agujeros negros instantáneos), control avanzado del ADN (reversión de enfermedades y detención del envejecimiento), química inorgánica, termodinámica y electromagnetismo para crear energía barata y abundante... con aplicaciones alternativas no tan pacíficas.

Como era de esperar de el escenario de Guerra Fría del relato, el gobierno de EEUU, a cargo del programa de detección y traducción del "texto", libera el mensaje al resto del mundo en cuentagotas y sólo aquellas partes que no ponen en peligro su seguridad nacional o el status quo mundial. Pero en un mundo con una carrera armamentista galopante, con una economía globalizada y donde los fundamentalismos religiosos y políticos lo mantienen en la cuerda floja, cualquier dato (o rumor) que se filtra puede tener consecuencias nefastas...

Hay, por supuesto, perspectivas mucho más humanas y personales, centradas en líderes religiosos y políticos, que no saben hasta que punto el "texto" es una bendición o una maldición, así como también la perspectiva del equipo a cargo del programa SETI, que al darse cuenta de las pavorosas consecuencias de "liberar" el mensaje completo, comienza a tomar una postura cada vez más moral que no sólo científica de sus descubrimientos, caminando con pies de plomo la senda de las buenas intenciones que tan a menudo llevan al infierno.

Es un relato fascinante, en que los asiduos a Star Trek podrán ver validada hasta las heces la "directiva primaria" y los riesgos a los que una especie menos avanzada se expone al recibir nuevos conocimientos cuando no tiene la madurez para manejarlos.

Por cierto, de los extraterrestres en sí , su biología, historia y ethos en general, se habla comparativamente poco, y no alcanza a estar claro si, además de más evolucionados, los emisores del mensaje son meramente pacíficos e ingenuos... o derechamente maquiavélicos.

lunes, 9 de marzo de 2009

La Raza: la historia ya no es lo que era...

He estado un tanto ausente: mucho trabajo y unas buenas vacaciones... que cómo están las cosas, ambos hechos son de verdad una bendición. Dejando de lado las excusas, el fin del verano, el ingreso a clases de mis hijos y todo eso, en esta ocasión comentaré una de las sagas de ucronía del señor Harry Turtledove.

Digo una, porque este autor estadounidense tiene a su haber varias series sobre historias alternativas de periodos tan disímiles como la guerra civil norteamericana o la segunda guerra mundial. También escribe una muy correcta ficción histórica, habiendo escrito (entre muchas) una estupenda serie ambientada en grecia antigua.

La que comentaré aquí es su serie conocida como de "La Raza" o "Línea Histórica de Tosev".

La saga comienza con una raza de reptiles extraterrestres de Tau Ceti II que, después de enviar una sonda en la edad media y estimando que somos un planeta de recursos interesantes y de fácil conquista, decide invadir Tosev 3 (el 3 planeta de nuestro sol, según su lengua). La invasión se planifica de acuerdo a los parámetros de progreso tecnológico que esta especie ya ha verificado en otras dos invasiones (y sendas especies) distintas, por lo que los acontecimientos se desencadenan mil años más tarde... y ahí comienzan los problemas.

Para estupor de los extraterrestres, la Tierra está inmersa en un conflicto global de tecnología algo más que medieval, con múltiples facciones, pero menos de las que esperaban encontrar. La tecnología extraterrestre, equivalente a "nuestro" siglo XXI, es aún vastamente superior a la de la Tierra a fines de 1941, pero los terrestres rápidamente olvidan (con alguna reservas) sus propios conflictos y deciden unirse (hasta cierto punto) contra la invasión extraterrestre, espionaje industrial interespecies e internacional de por medio, por supuesto...

...y la historia del siglo XX toma un curso enteramente nuevo, a medida que el mapa geopolítico del planeta cambia (la invasión no progresa a gusto de nadie, terrestres o extraterrestres) y el estado tecnológico terrestre da un salto de 30 años en menos de 2 (para pavor de los extraterrestres).

El relato, como buena ficción histórica, incluye dramas personales y momentos más trascendentes, con grandes personajes (algunos de "nuestra" historia) y otros no tanto, que reafirman la idea de que la historia la hacen todos los que están ahí y se ven forzados a jugar un papel, estén o no preparados para ello. Las diferencias biológicas (especialmente los ciclos reproductivos y las presiones para competir) y sus consecuencias sociales e históricas son también revisadas en el choque de dos especies tan disímiles: la nuestra, de desarrollo apresurado e imprudente (según la perspectiva extraterrestre) y la de los invasores, demasiado estable e inflexible (según nuestra perspectiva).

Por supuesto, la saga tiene una continuación más allá del conflicto, con una ocupación y un proceso de asimilación cultural mutuo que resultan insatisfactorios y hasta peligrosos para los extraterrestres, habituados a un ritmo de desarrollo y cambios mucho, mucho, mucho más cadencioso.

Para quienes gustan de la historia de fines de siglo XX, la serie tiene una visión muy interesante (sin ser catastrófica) de cómo podrían haber sido las cosas después de la 2a guerra mundial sin victoria aliada y sin una derrota alemana. Para los amantes de la exobiología y la sociología (especialmente la teoría del conflicto) también hay mucho para disfrutar. Como siempre, aquellos que tengan más interés en el tema me puede contactar por este medio.

¡Hasta pronto!

martes, 24 de junio de 2008

Game Over: El Juego de Ender

En esta oportunidad voy a reseñar brevemente "El Juego de Ender" ("Ender's Game") de Orson Scott Card.


En un futuro muy cercano, tras sobrevivir apenas a dos enfrentamientos con los Insectores, unos peligrosos extraterrestres con mentalidad de colmena, la Tierra se está preparando para un nuevo asalto. Temiendo nuestra eventual aniquilación ("la tercera es la vencida") se busca sistemáticamente a aquel que será el nuevo, flamante y (se espera) triunfante comandante de la Flota Internacional.

Y la búsqueda comienza en la infancia más temprana (implantes de monitoreo incluídos). Andrew 'Ender' Wiggin es uno de esos candidatos que, por su sobresaliente potencial, será prematuramente alejado de su hogar y llevado a una escuela rigurosísima, donde participará en elaborados juegos de guerra (simulados y reales) que lo prepararán para... 

Pero no adelantemos demasiado. Es precisamente en la llamada "Escuela de Batalla" donde el autor luce su capacidad creativa, probablemente influenciada por la "Edad de Oro" de los videojuegos... que para el pobre Ender lo son todo menos lúdicos. Las vueltas psicológicas, morales y emocionales que estos "juegos" le traen a Ender son una parte importantísima del relato y una interesante reflexión sobre la educación, el entrenamiento...

...y el adoctrinamiento, por cierto, ya que al protagonista le queda claro desde el principio que todo ello no va en su beneficio sino en pro de conseguir un líder o mártir que garantice la sobrevivencia de su especie, a costa (y a sabiendas) de la suya propia.

Pero ¿qué pasa si Ender ya no quiere jugar más?

Una muy interesante visión sobre la instrucción, la educación y la enseñanza (no, no son lo mismo), recomendable tanto para los fanáticos de la ciencia ficción clásica como para los que buscan un relato sobre la génesis del liderazgo (en este caso, a la fuerza).

Como siempre, aquellos que, como yo, vivan en un país donde la cultura literaria se adquiere a precio de implante, pueden contactarme en los comentarios de este post. Nos vemos pronto...

lunes, 16 de junio de 2008

Rakhat o Cómo Pavimentar el Camino al Infierno

En esta ocasión, comentaré el libro "Rakhat" ("The Sparrow") de Mary Doria Russell.

En principio, la novela relata la misión de Primer Contacto al planeta Rakhat, realizada por la Compañía de Jesús. El relato está situado después del regreso del único superviviente de la misión, el sacerdote y lingüista Emilio Sandoz, por lo que de antemano sabemos que la misión fue desastrosa.

La narración corre a la par con la reconstrucción física y moral (pero no espiritual) del sacerdote, por lo que, flashbacks de por medio, vamos conociendo poco a poco a los demás compañeros de viaje y el periplo en sí.

Sin embargo, y sobre todo en la medida que la misión comienza a desarrollarse en el suelo rajatí, comenzamos a lidiar con el verdadero fondo de esta obra, que de ciencia ficción tiene apenas una superficie.

Y el quid es mucho más importante y trascendente: es el clásico Problema del Mal; la existencia de un Dios benevolente y omnipotente que crea un universo donde el mal no sólo es posible sino que es operativo y puede ser sistemático o casual cuando no involuntariamente causal, a pesar de las loables intenciones que motivan la misión de contacto.

Muchos de los asiduos a la serie Star Trek argüirían que lo que cabe hacer en estos casos es aplicar la "Directiva Primaria" y mantenerse al margen de toda influencia foranea ante una cultura en formación... pero, y eso la autora lo deja claro hasta el hartazgo, las cosas en la realidad son algo más complicadas que en una serie de T.V. Sirva también de referencia nuestra propia historia continental: colonizaciones, esclavismo, encomiendas y demás experiencias derivadas de un Primer Contacto que (se dice) también tenía buenas intenciones...

Yo, por cierto, tengo mi propia respuesta al famoso Problema del Mal, intuida y comprobada (ya en mi infancia, qué le vamos a hacer) a partir de los temas de libre albedrío, naturaleza humana y nuestra realidad material: puede que sea una mala mezcla para una explicación teológicamente purista, pero...

...aplica perfectamente en nuestro mundo, pasado y presente ¿saben?

Y ¡qué coincidencia! en Rakhat también aplica; y cómo.

Estupendo relato de no tan ciencia-ficción, especialmente recomendado para quienes ya saben que si la Vida No Es Justa, no es culpa de la Vida (o de Dios) sino de nosotros, que podemos y no siempre queremos hacer justicia. Como siempre, el libro está disponible vía comentarios en del post para aquellos con problemas de acce$o a los libros.

¡Ah, por cierto! Los que han notado algo de aleccionamiento moral en este post, no se sorprendan: era en efecto mi intención, y probablemente también la de la autora de "Rakhat".

viernes, 26 de octubre de 2007

Un Fuego Sobre El Abismo

En esta oportunidad comentaré la novela "Un Fuego Sobre El Abismo" (A Fire Upon the Deep), perteneciente a la --aun inacabada-- Trilogía del Abismo de Vernor Vinge.

De acuerdo a la novela, nuestra galaxia estaría astronómicamente organizada en "Zonas de Pensamiento", con límites más o menos precisos, dentro de las cuales sólo es posible cierto grado de capacidad tecnológica:

  • Las Profundidades: el núcleo de la galaxia y el nivel más bajo. La inteligencia (orgánica o mecánica) funciona apenas y si acaso. El viaje espacial es practica mente imposible, requiriendo enormes naves con niveles de automatización casi neolíticos y con cantidades absurdas de redundancia para apenas funcionar y arrastrarse como caracol por el espacio. La exploración de esta zona es tan lenta y viable como contar granos de arena de una playa... a ciegas.
  • La Lentidud: es el siguiente nivel. El viaje y las comunicaciones espaciales son posibles... pero todo es con tecnología sublumínica (naves generacionales, estatocolectoras) la inteligencia más allá del nivel humano es imposible, la nanotecnología no funciona del todo bien... el equivalente del medioevo de la exploración espacial. La Tierra está profundamente inmersa en esta zona (esperanzador ¿verdad?)
  • El Allá: el siguiente nivel y la antesala a la trascendencia material y mental. El viaje supralumínico es posible, así como las comunicaciones supralumínicas... a un costo elevado, con arreglos transmisores/receptores del tamaño de sistemas solares. La antigravedad, las inteligencias artificiales y las interfaces mentales con ellas funcionan y son posibles, con diversos grados de eficiencia y eficacia, según la "altura" del Allá en que se intenten (Allá Bajo, Medio y Alto).
  • El Trascenso: el último nivel, donde los Poderes, entidades incomprensibles e inaccesibles, formadas a partir de una civilización completa del Allá Alto, realizan su "tareas cotidianas": comunicación y transporte instantáneos y a bajo costo energético, creación rutinaria de esferas dyson (como quien compra pilas)... en fin, naderías para entes cuasi divinos.
Por supuesto, el "movimiento social" (el ascenso entre zonas) existe, más rápido (miles de años) o más lento (miles de millones de años) según que tan "abajo" o "arriba" se esté. Algunos exploradores osados (verdaderas leyendas) se arriesgan a bajar desde El Allá a La Lentitud usando naves con una extraña mezcla de lo primitivo y lo hipertecnificado (lo anacrónico en El Allá es lo único que funciona en la Lentitud: "lleve repuestos alternativos")... y no siempre regresan.

...Y he aquí que una civilización (humana, para variar) hace un descubrimiento en el Allá: algo parecido a un Poder, La Plaga, que estaba dormido y se despierta con mucha hambre.

El relato alterna con los sobrevivientes, científicos fugitivos, "descubridores" de La Plaga, que caen en un mundo medieval (en el límite del Allá Bajo) y los interesados en rescatarlos para conseguir su ayuda contra La Plaga.

Ambos grupos están en estadios tecnológicos a abismos de distancia... pero deben enfrentar los mismos viejos problemas de lealtad, traición, cooperación y egoísmo, que no saben de Zona alguna.

Una novela interesantísima, con su habitual ensalada de extraterrestres, y con una narrativa notable para reflejar esos puntos de vista no humanos. Muy recomendable para amantes de la ciencia ficción que no temen asomarse a relatos con vastas perspectivas de fondo (los que hayan jugado a Regreso al Edén sabrán de qué hablo). Es un libro relativamente sencillo de encontrar (también en Español) pero, como siempre, los que tengan problemas para conseguirlo pueden contactarme en los comentarios del post.

¡Hasta la próxima semana!

miércoles, 17 de octubre de 2007

La Elevación de los Pupilos

En esta ocasión reseñaré brevemente una estupenda serie de 6 libros ciencia ficción de David Brin, llamada colectivamente la serie de la La Elevación de los Pupilos (Uplift).

La premisa de la serie es que la vida inteligente en el universo es un continuo ciclo de elevación, en el especies "tutoras" modifican genéticamente las especies "susceptibles", "elevándolas" a la inteligencia; estas especies "pupilas" quedan a cargo de su especie tutora por cien mil años (¡gratis!) después de los cuales son libres de seguir su destino y ser tutores a su vez. Existe, por supuesto, una legendaria especie, los ya desaparecidos "Progenitores" que se auto-elevaron y comenzaron todo el proceso... hace millones de años.

Las especies tutoras y pupilas están en diversos grados de civilización, expansión económica, política y territorial; todas las relaciones entre las especies, empezando por la elevación e incluyendo guerras y comercio, son regidas por burocracias supuestamente neutrales, los "Intitutos". Uno de ellos mantiene la "Biblioteca Galáctica", compendio y repositorio del conocimiento y hechos de todas las especies desde el principio de los tiempos, una fuente de la que todas las especies pueden beber libremente.

Y entonces.... aparecen en escena los seres humanos, que, a falta de evidencia que demuestre lo contrario, se auto-elevaron ("¡horror!") y además han elevado (antes del Primer Contacto) dos especies terrestres (delfines y chimpancés) por lo que, en rigor, seríamos una especie tutora con dos especies pupilas... y lo hicimos sin la ayuda de nadie. Peor aun, los humanos desean seguir descubriendo todo por sí mismos ("¡tamaña arrogancia y desfachatez!") y no dan la debida pleitesía a la Biblioteca Galáctica. Inlcuso, damos una libertad y un trato escandalosamente digno a nuestros pupilos.

Como por lo visto los complejos de inferioridad y la envidia trascienden el estadio evolutivo, no les simpatizamos a muchas especies tutoras, otras rasgan vestiduras ante nuestra herética existencia y algunos nos son abiertamente hostiles. Precisamente, las novelas narran las peripecias de la humanidad, sus pupilos y los escazos aliados de los humanos (claramente, especies muy excéntricas) en las mareas y conflictos de una complejísima comunidad intergaláctica en la que los seres humanos, esencialmente poco ortodoxos, no son muy bienvenidos.

Todas las novelas de la serie rebosan de ingenio y humor, especialmente aportado por los puntos de vista de los pupilos de los humanos y de otras especies tutoras (y sus habitualmente abusados pupilos).

Recomiendo su lectura a todos los amantes de la ciencia ficción, especialmente los que gustan de una buena ensalada de extraterrestres sazonada con una pizca de humanidad; una humanidad que, en este caso, no sabía que en el Carreño Intergaláctico los así llamados lobeznos humanos somos"¡atroh, atroh!". Son novelas fáciles de conseguir, incluyendo ediciones traducidas al Español: una vez más, interesados con problemas para conseguirlas, contactarme en los comentarios de este post.

Nos vemos pronto...