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lunes, 31 de julio de 2023

The Draco Tavern: reciba a las visitas con un trago

Como comenté en otra oportunidad, la mayoría de mis lecturas estos días son en medios electrónicos, fundamentalmente mediante dispositivos de lectura de e-books.

La excepción a esto, aparte compras hechas en alguna feria o en viajes, es cuando alguien tiene a bien regalarme un libro, cosa que siempre es bien recibida, más aun cuando el libro es de una narrativa tan de mi gusto como es la ciencia ficción.

Precisamente, este fin de semana he celebrado mi cumpleaños y mi compadre Carlos tuvo a bien obsequiarme con un ejemplar de la antología "The Draco Tavern" del autor estadounidense Larry Niven y que ahora paso a comentar, ya que me la he devorado en un par de días.

Se trata de una colección temática de relatos, escritos entre 1977 y 2006, en los que se narran diversos episodios acontecidos en la dicha taberna, mezcla de puerto espacial, hotel y bar, que opera como el punto de entrada de la Tierra para múltiples especies extraterrestres que están de paso por nuestro mundo.

El complejo está ubicado en Siberia y es regentado por Rick Schumann, un emprendedor que prácticamente vive en el lugar y que sirve como narrador subjetivo de los cuentos. La mayor parte de las tareas de este particularísimo barman consisten en mantener y surtir los requerimientos de sus parroquianos, tanto los alimentarios (letales, de haber alguna confusión) como los de índole, digamos, metabólica. Si bien en esto cuenta con la ayuda de los Chirpsithra, extraterrestres que actuan como pilotos y navegantes para todos los visitantes, lo cierto es que no siempre están a mano y muchas veces "el patrón" debe ingeniárselas para mantener el orden...

...que se dice pronto: cada especie tiene sus propios códigos de comportamiento, motivaciones, necesidades y capacidades, con una tecnología y sobretodo psicología que la mayor parte del tiempo sobrepasa los posibles del personal terrestre que, superado el primer contacto, se las ve y se las desea para tratar de asimilar cuánto puede aprender de sus invitados, pero especialmenet hasta qué punto ese conocimiento es en verdad bueno o acaso deseable para la humanidad.

En la tradición más excelsa del género, el autor usa estas narraciones breves para explorar los grandes y más profundos elementos de la condición  humana. Niven aplica su sentido del humor y su fina ironía para mostrarnos que las soluciones fáciles no existen y que todo requiere tiempo, tino y trabajo, especialmente si uno atiende seriamente a un par de sus famosas leyes:

  • La ética cambia con la tecnología.
  • El único mensaje universal en la ciencia ficción: existen mentes que piensan tan bien como tú, pero de manera diferente.

Los protagonistas humanos de estas historias están en efecto constantemente descubriendo lo poco que entienden del universo (cosa normal) pero más a menudo lo mucho que no entienden de sí mismos (cosa más bien triste) y es justamente la gracia de estos relatos el que tenga que venir literalmente un extraterrestre a mostrártelo...

Excelente, amena y sumamente recomendable lectura para quienes gustan de la ciencia ficción tradicional, que no se agota como fuente de entretenimiento, reflexión y sabiduría. Ahora bien, si el lector no gusta de la ciencia fición, pues estima que para meditar sobre lo humano hay que ir a otras fuentes, estos relatos entonces van doblemente recomendados.

viernes, 4 de noviembre de 2022

Confucio: de la sabiduría a la armonía

Descubro que este año he escrito muy pocas reseñas literarias o artículos sobre "literatura y letras en general" como reza en el encabezado de la página del blog: el dinamismo de la escena de la aventura conversacional y mi intento de reflejar eso en el blog ha dado lugar a una cierta desproporción de lo aventurero frente a lo literario, que no es en sí una mala cosa, pero que sin duda ha cambiado el tono de este blog.

No pretendo que la parte literaria del blog será de pronto más abundante meramente para balancear contenidos, pero la verdad es que, al menos en este 2022, es un aspecto que ha estado algo ausente.

Precisamente en busca de un poco más de equilibrio, traigo a relación en esta reseña la obra y enseñanzas de Confucio, celebrado pensador y filósofo chino. Si bien su vida fue más bien discreta, alternando entre trabajos de maestro, funcionario público menor y carpintero, su más importante legado es su trabajo de compilación y síntesis de las tradiciones de sabiduría de su país, ya que él mismo nunca pretendió ser el autor original de nada de cuanto profesó.

El confucianismo, cuyo valor y relevancia no desaparecen a más de 2.500 años de  la muerte de su autor, es una filosofía espiritual que, aunque no siempre se practica como religión, tiene de hecho muchos seguidores o cultores de algunos de sus aspectos escenciales, cuyo fin último es lograr la armonía personal y social a partir del cuidado de las relaciones humanas... que se dice pronto.

Su principal obra publicada, las llamadas Analectas, es singularmente breve pero, como suele ocurrir con las obras maestras, de una sencillez y profundidad pasmosa: se trata de máximas y conversaciones de Confucio con sus discípulos en las que expone esos principios básicos que permiten ordenar y mantener las interacciones entre personas, siempre bajo la idea base de que en cualquier relación humana la parte superior tiene la obligación de protección y el rol inferior, de lealtad y respeto. Se atribuyen también a Confucio y sus discípulos los Cinco Clásicos, libros póstumos de recopilación doctrinaria del pensamiento del maestro.

Sería vano tratar de reunir en un sólo artículo una parte razonable del confucianismo, por lo que dejaré aquí algunas muestras que, por cuestiones personales y de contingencia, a mí me han hecho particular sentido:

  • Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso
  • Cuando alguien pone el dedo en la llaga, sólo los necios piensan que lo importante es el dedo
  • Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo
  • Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y tendida la mano
  • Donde hay educación, no hay distinción de clases
  • Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío
  • El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor
  • El silencio es un amigo que jamás traiciona
  • En un país bien gobernado, la pobreza es algo que avergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es algo que avergüenza
  • La mayor gloria no es permanecer de pie, sino levantarse cada vez que se cae
  • La pereza camina tan lentamente que no ha de esforzarse mucho la pobreza para alcanzarla
  • No hay cosa más fría que un consejo cuya aplicación sea imposible
  • No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino
  • No todos los hombres pueden ser ilustres, pero todos pueden ser buenos hombres
  • Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón
  • Si el hombre no tiene costumbre de preguntar, yo no puedo hacer nada por él
  • Trabaja en impedir delitos para no necesitar castigos

No es más, esta modesta y leve ojeada al pensamiento de Confucio. Dejo al lector la posibilidad de ahondar más en esta filosofía, especialmente en estos tiempos en que un poco más de armonía social no nos vendría mal...

domingo, 10 de junio de 2012

Duna: más allá de la ciencia ficción.

La reciente muerte de Ray Bradbury me ha hecho revisar la lista de obras que he reseñado en este blog.

He podido constatar, con algo de vergüenza, que no he comentado varias obras fundamentales de la ciencia ficción y la fantasía: verdaderos clásicos de esta rama de la literatura.

Así pues, en lo que espero que se transforme en una larga serie de artículos ;-) pasaré a comentar varios libros que han dejado huella en la literatura universal, comenzando por Duna (Dune) del norte americano Frank Herbert.

La narración se sitúa en un futuro distante: la humanidad se ha expandido por el cosmos, con varias interesantes premisas para plantear el argumento.

La forma de gobierno imperante es claramente feudal, con familias reinantes a cargo de uno o más planetas, lideradas por una dinastía imperial, todas balanceando entres sí su poderío bélico bajo la premisa de aniquilación mutua garantizada.

La tecnología está en un grado altísimo de sofisticación, liderado por los pueblos Tleilaxu e Ix, pero con la ausencia total de elementos informáticos, tras una cruenta "guerra santa", la Yihad Butleriana, que borró a las "máquinas pensantes" y la esclavitud en que tenían sumida a la humanidad (auspicioso para nuestros tiempos ¿no?).

El comercio es llevado por la CHOAM, un consorcio monopólico absoluto que se apoya a su vez en un monopolio también absoluto de la Cofradía Espacial, un gremio de pilotos y naves espaciales.

Una hermandad femenina, la Bene Gesserit, guia desde las sombras todas estas fuerzas, en pos de conseguir (con cruza genética selectiva) una especie más evolucionada. Su meta es el advenimiento de un hombre, el Kwisatz Haderach, cuyos poderes mentales trascenderán el tiempo y el espacio.

Y en el centro de todo, el planeta Arrakis, Duna: un mundo árido y desértico, el único lugar del universo conocido donde se extrae la especia melange, un compuesto semi orgánico que prolonga la vida y cohesiona al Imperio, ya que sin la especia los Navegantes no podrían guiar a sus naves por el espacio en forma instantánea...

He aquí que las familias reinantes Atreides y Harkonnen van a finalizar su antagonismo de siglos, pues el emperador ha cedido a los Atreides la explotación de la especia. Las luchas e intrigas bizantinas no tardan en desencadenarse, sutil y luego violentamente, en Duna y fuera del planeta, para determinar el periplo del heredero Atreides, Paul, que intentará recuperar sus derechos desde el seno de los Fremen, nómadas de Dune a los que nadie ha tenido en cuenta... hasta ahora.

Es entre los Fremen que Paul encontrará su verdadero destino, más allá de los designios de su familia, del Imperio, o de la Bena Gesserit, quienes ven en este heredero el fruto final de su programa genético. Los Fremen, un pueblo que tiene una historia tan larga y profunda como las de las fuerzas políticas y económicas que los rodean, una nación que posee sus propios mitos. Todos ellos llevarán a Duna a un destino nuevo, que no está previsto por nadie, ni por ellos mismos...


Cuando leí está novela estaba comenzando mis estudios de ingeniería y tenía no pocas obligaciones que llenaban mi tiempo y mi mente. Sin embargo, este libro abrió mis ojos a muchas realidades de la historia y del presente que de otro modo puede que no habría notado si acaso mucho más tarde.

No siendo un ensayo, el relato plantea al lector muchísimas ideas y reflexiones sobre la naturaleza humana, nuestra relación con el entorno natural, la economía, la política y la religión, cuya enunciación exceden mi propia capacidad literaria para expresarlas en algo parecido a una síntesis y ciertamente no en un sólo artículo en este blog.

Puedo decir, sí, que el ritmo del relato es progresivo, partiendo de lo pequeño y elevándose luego a lo más grande, repitiendo este ciclo contrastante una y otra vez según progresa la narración.

Los personajes, todos ricos en matices aunque con antagonismos y protagonismos muy claros, son el motor del relato y nos dejarán vívido recuerdo, incluyendo el propio paisaje de Duna, que el autor sabe describir y hacer parte integrante de la emotividad de la narración.

La trama, por último, es envolvente y fascinante, pese a que a ratos los hilos argumentales llegan a una complejidad no menor.

¿Que si recomiendo este libro?

Si les gusta la literatura, sí. Y si no les gusta la literatura, entonces lo recomiendo aun más...

lunes, 16 de junio de 2008

Rakhat o Cómo Pavimentar el Camino al Infierno

En esta ocasión, comentaré el libro "Rakhat" ("The Sparrow") de Mary Doria Russell.

En principio, la novela relata la misión de Primer Contacto al planeta Rakhat, realizada por la Compañía de Jesús. El relato está situado después del regreso del único superviviente de la misión, el sacerdote y lingüista Emilio Sandoz, por lo que de antemano sabemos que la misión fue desastrosa.

La narración corre a la par con la reconstrucción física y moral (pero no espiritual) del sacerdote, por lo que, flashbacks de por medio, vamos conociendo poco a poco a los demás compañeros de viaje y el periplo en sí.

Sin embargo, y sobre todo en la medida que la misión comienza a desarrollarse en el suelo rajatí, comenzamos a lidiar con el verdadero fondo de esta obra, que de ciencia ficción tiene apenas una superficie.

Y el quid es mucho más importante y trascendente: es el clásico Problema del Mal; la existencia de un Dios benevolente y omnipotente que crea un universo donde el mal no sólo es posible sino que es operativo y puede ser sistemático o casual cuando no involuntariamente causal, a pesar de las loables intenciones que motivan la misión de contacto.

Muchos de los asiduos a la serie Star Trek argüirían que lo que cabe hacer en estos casos es aplicar la "Directiva Primaria" y mantenerse al margen de toda influencia foranea ante una cultura en formación... pero, y eso la autora lo deja claro hasta el hartazgo, las cosas en la realidad son algo más complicadas que en una serie de T.V. Sirva también de referencia nuestra propia historia continental: colonizaciones, esclavismo, encomiendas y demás experiencias derivadas de un Primer Contacto que (se dice) también tenía buenas intenciones...

Yo, por cierto, tengo mi propia respuesta al famoso Problema del Mal, intuida y comprobada (ya en mi infancia, qué le vamos a hacer) a partir de los temas de libre albedrío, naturaleza humana y nuestra realidad material: puede que sea una mala mezcla para una explicación teológicamente purista, pero...

...aplica perfectamente en nuestro mundo, pasado y presente ¿saben?

Y ¡qué coincidencia! en Rakhat también aplica; y cómo.

Estupendo relato de no tan ciencia-ficción, especialmente recomendado para quienes ya saben que si la Vida No Es Justa, no es culpa de la Vida (o de Dios) sino de nosotros, que podemos y no siempre queremos hacer justicia. Como siempre, el libro está disponible vía comentarios en del post para aquellos con problemas de acce$o a los libros.

¡Ah, por cierto! Los que han notado algo de aleccionamiento moral en este post, no se sorprendan: era en efecto mi intención, y probablemente también la de la autora de "Rakhat".