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sábado, 24 de abril de 2021

Orgullo y prejucio y zombis: Jane Austen no lo escribió exactamente así

En esta oportunidad voy a darle espacio a algo leve o, al menos, algo que de solemne creo que tiene muy poco.

En otra reseña hice notar que (en general) no me gustan los pastiches, pues tienen la tendencia a ser "ni chicha ni limoná" como decimos en Chile: no se respetan o más bien se atropellan las claves de los géneros que se intentan amalgamar, con resultados acaso dispares cuando no derechamente decepcionantes.

No es, sin embargo, el caso de la novela "Orgullo y prejuicio y zombis" (Pride and Prejudice and Zombies), originalmente escrita por Jane Austen y adaptada luego a la temática de zombis por Seth Grahame-Smith.

Esta no es la primera (ni ha de ser la última) adaptación alternativa de los trabajos de Austen, pero siendo de las más recientes resulta, cuando menos, un tanto peculiar...

La narración nos sitúa en la tranquila población inglesa de Meryton, cuya paz bucólica se verá interrumpida por brotes de una plaga de muertos vivientes que está asolando la isla británica. Frente a semejante amenaza, no queda otra cosa por hacer que mantener la serenidad y la calma, para luego tomar armas y defender la honra y la vida como es debido.

En este cometido, las hermanas de la familia Bennett de Longbourn están a la cabeza de su sociedad inmediata, siendo ejemplo eficaz y decoroso de cómo protegerse ellas mismas y a sus semejantes de tales embates, evitando así la desagradable inconveniencia de volverse bestias descerebradas que sólo tienen como aspiración, irónicamente, la adquisición de cerebros ajenos por vía de la ingesta oral; rara vez con el consentimiento del donante, dicho sea de paso.

Elizabeth Bennet, la mayor de sus hermanas, es parangón, ejemplo y admiración tanto de su familia como de sus vecinos. Su empeño, sin embargo, se verá interrumpido y hasta perturbado por la llegada del caballero Fitzwilliam Darcy, cuyos modales arrogantes y su eficacia en el combate de los muertos vivientes traerán zozobra a la vida de "Lizzie", de por sí complicada con sus obligaciones familiares y sociales.

Comenzarán entonces una serie de lances (alternados) de cortejo y combate, en los que el señor Darcy y la señorita Bennet deberán enfrentar una serie de obstáculos para lograr estar juntos: el orgullo de Darcy, los prejucios de Elizabeth, amén de las presiones que implican las intrigas de las familias de ambos que desean (o no) la unión de los jóvenes... y de los monstruos que desean devorarlos a todos, sean de la familia que sean.

Estamos frente a un curiosísimo ejercicio de edición literaria, toda vez que la prosa de Austen se mantiene lo más intacta posible, salvo cuando Seth introduce su pluma irreverente para agregar la temática de muertos vivientes a lo que en principio es un relato romántico correctamente ambientado en el período de la regencia.

El resultado es una narración notable en su humorismo y horror, que sin llegar a la sátira o al morbo, nos mantiene en vilo con los encuentros y desencuentros de dos enamorados que deben superarlo todo y a todos (incluidos ellos mismos) para alcanzar su felicidad, digan lo que digan las convenciones sociales y la muerte que los rodean, a cuál más implacable.

Lectura sumamente recomendable, especialmente para solaz y disfrute en estos tiempos tan difíciles. Ahora bien, si el lector cree que hay cosas que no deben nunca ser tomadas en broma, la lectura de este libro va especialmente recomendada.

jueves, 29 de enero de 2015

The Walking Dead: muertos caminantes... rodeados de zombis

En esta ocasión, y saliéndome por segunda vez de la (ejem) línea editorial habitual, voy a comentar el cómic "Los muertos vivientes" ("The Walking Dead") que he comenzado a leer.

La premisa del relato es sencilla: se produce una pandemia de zombis y los que aun no lo son deben tratar de sobrevivir como sea, sin contar con la infraestructura civilizada que rápidamente se cae a pedazos.

La verdad, más allá de la temática de zombis, que ya he tocado alguna vez en este blog, lo que me atrajo de esta serie fue el concepto de (con perdón, je) descomposición social que aborda. Si bien esto es típico de los relatos postapocalípticos, la perspectiva es personal, como en la ya revisada "La carretera" (The Road) de Cormac McCarthy, y a diferencia de aquella, asistimos al "proceso" desde su inicio.

Cuesta no sentir simpatía (y algo de rechazo) por estos pobres personajes que se aferran a su propia supervivencia, sacrificando el tejido de la sociedad hebra por hebra y, de paso, erosionando su humanidad que (suprema ironía) es lo único que mantiene cohesionado a un grupo y permite la resistencia organizada.

Esta es de hecho una de las claves de la serie: el concepto de grupo, nosotros v/s ellos, que de los zombis pasa rápidamente a incluir todo obstáculo contra la propia supervivencia... incluyendo otros seres humanos con escalas de valores similares o más depredadoras aún, si cabe... y en la serie aquello se demuestra hasta el asco.

Un asco que nada tiene que ver con la podredumbre y lo muertos vivientes, sino con las gentes que, no estando muertas de cuerpo, inexorablemente llegan a estarlo de espíritu.

Y pronto el paisaje se llena de muertos vivientes... y de los zombis que los acechan.

Lectura muy recomendable, sobre todo para los que creen que las cosas no pueden empeorar después de un desastre...

sábado, 11 de febrero de 2012

Ir por lana...

Me lo habían cantado muy claro: iban a dejar la ciudad pronto y sólo iban a llevar el equipaje necesario para el viaje... y yo no estaba considerado, de momento, como equipaje necesario.

Mis "habilidades" para "procurar" artículos escasos les eran conocidas pero, para mi desgracia, también sabían de ciertas características de mi personalidad que me hacían un elemento "poco deseable" para no decir derechamente prescindible.

Así que me ofrecieron un trato: si "conseguía" medicamentos de la farmacia del centro, podían considerar llevarme con ellos hasta la primera parada del viaje, o más allá si demostraba buen comportamiento en ese tramo.

Si no conseguía volver con suficientes medicamentos... bueno, me dieron a entender que no me molestara en volver y, sobre todo, que no me molestara en seguirlos.

Preferí entrar en el centro de noche: no porque fuera a estar menos vigilado, sino porque creía que la oscuridad podía darme alguna ventaja para moverme con libertad.

Me equivoqué, claro. Estoy completamente seguro de que nadie me delató: simplemente, el sigilo me fue esquivo, fui visto y comenzaron a cercarme.

Conseguí llegar a la farmacia sin que me atraparan y logré colarme a la bodega subterránea por una ventana que alguien dejo abierta al descuido.

No contaba con que el techo de la bodega fuera tan alto y, la verdad, esperaba encontrar la bodega sin ocupantes.


En fin, cuando las cosas se van al carajo, lo hacen en grupo, ya se ve...

--- o ---

Este relato fue creado como introducción de mi relato interactivo "Forrajeo", por lo que continua en su página web. Como trabajo interactivo, participó en la V MIni Comp, competencia en la que ganó en primer lugar como Mejor Aventura.

domingo, 1 de enero de 2012

Forrajeo y Arranque de la 5a MiniComp

Acabo de publicar mi décima aventura conversacional, Forrajeo. Es un relato de fantasía y terror: te han enviado a "conseguir" medicamentos de la farmacia y has preferido aprovecharte de la oscuridad, pero a veces el remedio es peor que la enfermedad...

Forrajeo fue creada para su participación en la V Mini Comp, una competencia de mini aventuras, con (en prinicipio) algunas limitaciones en la cantidad de localidades, objetos y personajes. Las 6 aventuras participantes ya están disponibles para descarga. La competencia acaba de arrancar y se reciben votos desde el 2 al 15 de enero de 2012, según estas bases.

Los invito a leer, disfrutar y, por supuesto, a votar por sus favoritas.

Hasta pronto...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Apocalipsis Z: Zombis a la española

Aprovechando un fin de semana largo he disfrutado con la lectura de la trilogía "Apocalipsis Z" del escritor español Manel Loureiro.

Si bien comparte los elementos y tópicos habituales en la narrativa de pandemia de muertos vivientes, este relato tiene algunas peculiaridades que lo distingue de otras crónicas afines ya reseñadas en este blog, como "World War Z".

Para empezar es un relato original en español, lleno de giros, modismos y hasta referencias al mundo hispano parlante; es pues más cercano (sí, aunque sea de zombis) para el lector que no es de origen anglo, máxime si la mayoría de estos relatos (ya sea ficción literaria, cine o juegos) son de ese cuño.

Luego, se trata de una narración más personal (comienza de hecho como un diario de vida) donde asistimos en primerísima persona a los rigores de sobrevivir como sea a una catástrofe social que en cuestión de meses arrasa con este tejido tan delicado y frágil que llamamos civilización.

Por último, es un relato envolvente, que si bien comienza en forma doméstica y anodina, al poco andar atrapa y devora (je...) la atención y el interés del lector.

La serie es muy recomendable, tanto para los que gustan del género de zombis (en el sentido literario, que no gastronómico, por favor) como para los que disfrutan con los relatos post apocalípticos.

¡Hasta la próxima!

martes, 22 de marzo de 2011

World War Z: Apocalipsis de Zombies


Por esas cosas de facebook (amigos comentando los estados de sus amigos) encontré una referencia a un libro referido como WWZ. Investigando en Internet (dónde más) averigüé que refería a Guerra Mundial Z o World War Z, que a continuación reseñaré.

Esta novela del norteamericano Max Brooks es una extensión o continuación de un trabajo previo, su muy celebrada Guía de Supervivencia Zombie (The Zombie Survival Guide), un manual práctico de técnicas de supervivencia ante un ataque de zombies. Sin embargo, donde esta guía "práctica" se quedaba en lo anecdótico, la novela que nos ocupa toma un enfoque mucho más serio: sí, ya sé, que va de zombies, pero sigan leyendo.


WWZ está escrita como el reporte de un agente de la Comisión de Posguerra para las Naciones Unidas. La novela se estructura en base a entrevistas a los supervivientes del conflicto, presentadas en el orden cronológico de las etapas de la guerra, que si bien comienza localmente en China no tarda por expandirse por todo el mundo, fruto de los problemas fronterizos de dicha nación y (¡oh hubris!) del tráfico ilegal de órganos para transplantes.


Pese a la temática, el libro se lee exactamente igual o mejor que otros semejantes basados en hechos históricos.


Igual, pues al igual que en documentos semejantes creados después de la Segunda Guerra Mundial, esta novela muestra descarnadamente todas las bajezas y alturas de las que es capaz el ser humano; antes, durante y después del conflicto: nuestra debilidad, depredación mutua y estupidez, pero también nuestra fortaleza, mutuo sacrificio e ingenio para salir adelante.


Mejor, precisamente porque pese a la temática ¿absurda? de una pandemia de muertos vivientes, el autor sabe construir un relato interesante, ameno, con un retrato desgraciada y esperanzadoramente creíble del ser humano y del mundo de principios del siglo XXI.


Es un libro absolutamente recomendable para todos los que gusten de los relatos bélicos, la crónica periodística... y para los que gusten de los zombies debiera ser material de referencia obligatoria ;-)


Por cierto, para quienes tengan objeciones o dudas sobre la validez de ésta y otras formas de literatura que pueda parecer poco seria, me limitaré a reutilizar la cita del comentario original en facebook, dicha por el inefable Algernon, en la Importancia de llamarse Ernesto (The Importance of Being Earnest), del inmortal Oscar Wilde:



Es absurdo tener una regla inamomible y rígida sobre lo que uno debiera o no leer. Más de la mitad de la cultura moderna del mundo se basa en cosas que uno debiera no leer.


Era cierto en el siglo XIX y seguirá siéndolo mientras la gente escriba para que otros lean...