lunes, 1 de marzo de 2021

Boyue Likebook Mars: un tablet para lectura con tinta electrónica

Como la mayoría de los asiduos a este blog podrían suponer, la lectura es uno de mis pasatiempos favoritos.

Por temas prácticos, no siempre puedo leer lo que quiero en medio físico o impreso, lo que me ha llevado desde hace ya varios años a leer mediante dispositivos electrónicos, siendo mi medio favorito los dispositivos de lectura basados en  E Ink o tinta electrónica y archivos de e-books o libros electrónicos.

Después de mi experiencia con el nook simple touch decidí cambiar de lector, ya que el nook me limitaba un poco, pues soportaba nativamente sólo los formatos ePub y PDF  y para subsanarlo requería instalar software adicional para usarlo como si de un tablet basado Android se tratara... pero solía requerir reinicio y no era muy cómodo para buscar libros dentro de la biblioteca local.

Luego, durante unos 4 años, usé como reemplazo el kobo Aura, en su versión de 2013: de dimensiones y prestaciones semejantes al nook, leía múltiples formatos de e-books y permitía sincronización con el software Calibre, ya mencionado en un artículo anterior, para la gestión de la biblioteca en el lector. Sin embargo, hacia el 4° año de uso ocurrió algo que no entraba en mis cálculos iniciales: la pantalla se volvió incómoda, no por el tamaño en sí, sino porque, debido mi naciente presbicia, las tipografías pequeñas hacían difícil la lectura y las tipografías grandes no se acomodaban a las dimensiones (de bolsillo) del dispositivo.

Comenzó entonces la búsqueda de una alternativa de mayor tamaño y que soportara las características a las que ya estaba acostumbrado, pero sin las limitaciones de las marcas de dispositivos "de una tienda" como Barnes & NobleAmazon o Rakuten kobo: obligación de usar determinados tipos de formatos o bien la limitación de mantener algunos libros (no todos) de mi colección en la memoria principal, ya que casi todos los dispositivos a la venta carecían de un lector de tarjeta externa de memoria, única manera de poder llevar conmigo mi biblioteca completa, como es de mi gusto.

Llegué así a la compañía Boyue y su dispositivo Likebook Mars: un tablet basado en Android 8.1 (de momento) con una generosa pantalla de 7.8" (resolución de 1872 x 1404) con tecnología E Ink Carta, perfecta para mis (ejem) "maduras" necesidades de lectura.

Por otra parte, al tratarse de un dispositivo Android, el Likebook Mars permite instalar aplicaciones de gestión de biblioteca y de lectura a gusto del usuario. Estos días, mediante Calibre Companion y KOReader mis necesidades de organización, acceso, búsqueda y (sobre todo) disfrute de la lectura quedan perfectamente cubiertas, incluyendo virguerías como tipografías especiales y uso de diccionarios electrónicos en múltiples idiomas, pudiendo ser posible (si se usa conexión Wi-Fi) saltar directamente desde la lectura a búsquedas en Internet: vía Google, Wikipedia y vaya usted a saber qué más.

El dispositivo tiene CPU Quadcore Cortex A9 1.5 GHz, memoria RAM de 2GB, almacenamiento interno de 16 GB (12.9 GB para el usuario) y puede leer tarjetas micro SD de hasta 128GB, suficiente para una amplísima biblioteca de e-books.

¿Que si lo uso como tablet? Podría, ciertamente, dado el hardware: se puede reproducir música (conexión de audio por jack 3.5mm o Bluetooth) pero por la tecnología de la pantalla su utilidad se limitaría a navegación o aplicaciones con imágenes estáticas y en escalas de grises; por otra parte, si se lo usa estrictamente como gestor y lector de e-books, la batería dura de 10 a 14 días, cosa razonable para cualquier tablet y necesaria para una lectura despreocupada de los (por estos días) obligados cargadores de electricidad.

Un estupendo dispositivo de lectura, muy cómodo para quien esto escribe y que puede ser de interés para los que quieran entrar en la lectura electrónica por la puerta (o la pantalla) grande...

sábado, 27 de febrero de 2021

Cine en El Escritorio

Es innegable la influencia de la literatura en el cine.

En efecto, el así llamado séptimo arte habitualmente se alimenta de la literatura, aunque no siempre con el debido provecho; un buen libro no hace necesariamente un buen guion y un buen guion no hace necesariamente una buena película, para no hablar ya de buen cine.

Dicho esto, muchos de los artículos de este blog son obras que se han llevado al cine o bien son obras que beben de ese medio, por lo que he querido reflejarlo con la nueva etiqueta "Cine" que podrán ahora encontrar en artículos recientes, antiguos y ciertamente la incluiré (si corresponde hacerlo) en artículos futuros.

Sirva esto para que los lectores de este blog se acerquen al buen cine desde la buena literatura o, por qué no, al revés también...

El marciano: Robinson Crusoe en Marte

 

Paso a reseñar la novela "El marciano" (The Martian) del autor estadounidense Andy Weir.

Se trata de un relato de ciencia ficción dura de futuro cercano, pues la narración nos sitúa a mediado del siglo XXI, en los inicios de la colonización del planeta rojo. No pueden ustedes imaginarse cómo se siente haber escrito la oración anterior, con semejante soltura, para alguien que nació en 1969...

La acción se inicia en los primeros días de la también primera misión terrestre (de la NASA pero con astronautas europeos y "yanquis") en intentar un asentamiento humano en Marte. Las cosas van según el plan hasta que una tormenta severa amenaza el campamento al punto de imponerse una evacuación de emergencia. El apresurado procedimiento se cobra la vida de uno de los astronautas, abandonado y dado por muerto durante la huida a la nave de despegue.

El drama se desencadena precisamente porque el protagonista, Mark Watney, es un cadáver que goza de muy buena salud: las señales biométricas de su traje fueron destruidas durante al accidente, paradojalmente salvándole la vida. Abandonado, solo y a merced de un ambiente imposiblemente hostil, Mark no se resigna a su suerte y decide que tratará de afrontar las circunstancias hasta que pueda ser rescatado...

...cosa que no se ve fácil: sus provisiones son escazas, los tiempos entre misiones son largos y hay importantes distancias entre campamentos base; todo ello contribuye a que este náufrago del espacio tenga que estrujar su ingenio, conocimientos y resiliencia a extremos que por momentos superan su condición humana. El humor y cinismo de Mark, sin embargo, están a la altura y por encima de todo, manteniendo vivo el interés y la esperanza del lector de no estar siendo testigos de la crónica de un desastre.

Por otra parte, Mark no está totalmente solo: otras voluntades ajenas a la suya también tendrán que superar el asombro por su supervivencia, sumando múltiples manos y mentes para mover cielos y tierra (no es una expresión, vaya) para prestarle ayuda; por motivos altruistas y otros no tanto.

Estamos ante un relato fascinante en sus matices y contrastes: muy técnico, con elementos científicos sumamente sofisticados y duros en su crudeza y realismo, pero a la vez conmovedoramente humano, ya que tanto Mark como el resto de los personajes tendrán que sacar lo mejor y lo peor de sí mismos para salir adelante de una situación que de imposible tiene muy poco; esta alternancia de puntos de vista enriquece la narración, en modo alguno desviando la atención de lo importante.

Se mezclan aquí el relato futurista y sus aspectos de reflexión sobre nuestra condición humana con el drama, el peligro y la emoción de la exploración de nuevos horizontes, cosas todas que por lo visto no han de cambiar muy pronto, en este o en otros mundos.

Lectura absolutamente recomendable para quienes gusten de la ficción de desastres o de exploración, especialmente si el lector piensa que tener los pies bien puestos en la tierra sirve para evitarse problemas.

domingo, 21 de febrero de 2021

Cómo sobrevivir a una película de terror: porque el cine puede matar


Terminado el período de vorágine del fin de año y ya de regreso de las vacaciones, es un buen momento de retomar las letras y este blog.

Y si bien en este blog hay espacio para lo serio, trascendente y el gravitas ¡nunca! claudicaremos en darle su lugar a lo simple: ese levitas tan necesario para el día al día.

Así, en esta ocasión reseñaremos el libro "Cómo sobrevivir a una película de terror" (How to Survive a Horror Movie) del autor norteamericano Seth Grahame-Smith.

Seth se ha hecho un nombre principalmente a partir de sus novelas de pastiche "Orgullo y prejuicio  y Zombies" (Pride and Prejudice and Zombies) y "Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros" (Abraham Lincoln: Vampire Hunter): su mezcla de géneros más bien dispares, pero sazonados con humor y absurdo, ha resultado de gusto de los lectores modernos, llegando incluso a ser adaptada al cine.

Este libro, una de sus primeras obras y anterior a los arriba citados, está abordado en cambio desde lo que se ha dado a llamar metaficción: entrar en la ficción (del género que sea) y escribir en ella, como si estuviéramos en una nueva realidad, con reglas propias y distintas de la nuestra.

A partir de esto, el autor comienza una concienzuda, minuciosa y a veces despiadada disección de los temas y tópicos del cine de terror. Se visitan los períodos, ambientes y (por cierto) la auténtica galería de variados adversarios que este género cinematográfico ha dado lugar, especialmente a partir del último cuarto del siglo XX.

Como indica el título, el propósito del libro es servir de guía de supervivencia para quien sea vea de pronto como personaje o (destino aciago) protagonista de una película de horror. Y habida la cantidad de trampas que el destino (en la persona de los escritores y directores, pequeños dioses de este universo) pone en el camino de quienes habitan esos mundos, al poco andar de la lectura cuesta no sentir simpatía (cuando no conmiseración) por los pobres personajes de estas películas, estando como están en medio de circunstancias que, en el día a día, están muy por encima de una persona normal... que no haya leído este libro, claro está.

La prosa de Graham-Smith es desenfadada, con buenas dosis de humor y sarcasmo, lo que no obsta para contemplar, a veces con espanto, como este género se ensaña con sus personajes...

...y con el espectador: en un segundo plano de la lectura hay una ácida crítica y desprecio hacia los creadores de este tipo de ficción fílmica, especialmente cuando caen en fórmulas poco originales y patrones repetidos hasta el hartazgo. En oposición, hay también admiración y respeto por quienes, pese a todo y a todos, buscan expandir las posibilidades del género, con ingenio, sutileza y poca (o incluso ninguna) violencia o  burdos recursos gráficos (el llamado gore), logrando que, en forma insidiosa e irresistible, se instale en nuestra mente el gusanillo del miedo y logremos (por un par de horas) entrar en ese universo de pesadilla del cine de horror del que el espectador, a la postre, sí puede huir.

Al final del libro se encuentra un anexo con una galería de brevísimas reseñas de las películas del género que vale la pena ver (es un decir) si uno quiere conocer a fondo lo que este tipo de cine puede dar de sí cuando se ejecuta con cuidado.

Una estupenda obra para abordar desde una perspectiva humorística un género de cine que a veces es abusado con fines comerciales pero que aún es fuente de excelentes ejemplos de lo que se ha dado en llamar el séptimo arte.

Lectura muy recomendable para los que gusten del cine de terror; ahora, si el lector dice que no hay que tenerle miedo a nada, entonces este libro va doblemente recomendado.

viernes, 23 de octubre de 2020

Transporte vertical: ¡súbeme, Scotty!

Retomo una sección del blog algo abandonada, dedicada a las (ejem) curiosidades de la lengua española cuando ocurre en letreros, avisos publicitarios o etiquetas de productos.

En esta ocasión les presento un letrero ubicado al lado de las puertas de un ascensor en un edificio de oficinas.

Si el título les resulta chocante, han de saber ustedes que, de acuerdo a la literatura técnica:

Se denomina transportación vertical, al sistema de comunicación vertical mecanizada en una edificación de varios niveles

No se trata, pues de un equívoco: el letrero es meramente un requerimiento de seguridad para ascensores (por temas de pandemia) escrito en terminología legal, normativa o qué sé yo.

Aparte de la referencia trekkie, no deja de ser curioso el letrero, máxime si cuando habitualmente usamos transporte, rara vez pensamos que estamos en un transporte horizontal...

sábado, 17 de octubre de 2020

Devolution: piegrande al ataque

En esta oportunidad comentaré la novela Devolution del autor norteamericano Max Brooxs.

Si bien el autor es famoso por su "Guerra Mundial Z" ya reseñada en este blog, lo cierto es que en esta oportunidad el objeto de la narración es menos sobrenatural y decididamente más realista, pese a que el ¿villano? sea piegrande.

El relato se basa en el diario de vida de Kate Holland, uno de los habitantes de Greenloop, una eco villa ultra tecnológica en las cercanías del volcán Rainier, a buena distancia de Seattle, alternado (marca de la casa) con  entrevistas a los que se hacen cargo del desenlace, conocido ya desde el principio de la novela. 

La narrativa es, al comienzo, más bien psicológica, exponiendo las debilidades y fortalezas personales de los habitantes de la villa, amén de la compleja trama social de ese pequeño mundo. Al poco andar, la erupción del volcán trastocará las vidas de los habitantes del lugar, que no estando preparados para el aislamiento resultante (dada la fragilidad de las tele-comunicaicones móviles) deben ajustarse con prisa y errores a los rigores de la verdadera auto suficiencia, de cara al invierno que se avecina.

Todo eso, que de por sí no sería poca cosa, no es más que el escenario para la verdadera amenaza, que poco a poco se revela: un grupo de piegrandes que, huyendo del volcán, también se encuentran aislados, faltos de alimentos y con el mismo imperativo brutal.

¡Sobrevivir!

El relato deviene, a partir de ese punto narrativo, por dos caminos; no del todo una historia de acción ni tampoco una narración psicológica, pese al personalísimo registro de Kate.

Por una parte, hay aquí un muy interesante desarrollo de personajes, centrados en Kate, según cómo los habitantes de la villa se adaptan (o no) a las nuevas circunstancias y cómo se descubren a sí mismos en la adversidad: Darwinismo destilado y en su estado puro.

Y como trasfondo y motivación de esa brusca evolución, el horror y la violencia cada vez más cruda de los ataques de las criaturas y la aguerrida defensa de los humanos, que irán echando mano del conocimiento cultural, la desesperación y su habilidad para contrarrestar, con trabajo en equipo y armas cada vez más eficaces, el músculo y la brutalidad de los sasquatch. Quiero hacer notar que no se trata de una novela gore: los ataques y la violencia se suceden en una escalada progresiva y con un detalle y realismo que no tienen nada de fantasía pues, por momentos, recuerdan otras obras literarias ambientadas en la prehistoria... o en emplazamientos sitiados en medio de una guerra.

Un relato absolutamente recomendable especialmente para los que creen que el ser humano domina la naturaleza.

martes, 13 de octubre de 2020

CAAD 52: nuevo número publicado


Se ha publicado un nuevo número del fanzine del CAAD.

El lector aficionado encontrará los contenidos habituales de noticias, anuncios de proyectos, así como reportajes (novelas visuales japonesas, en esta oportunidad) y análisis de trabajos interactivos, incluyendo guías de solución.

Adicionalmente, este número trae indicaciones para desarrolladores sobre cómo colaborar con la revista, lo que es buena cosa ya que un fanzine, además de ser una excelente vitrina para un autor, rara vez es fruto de un esfuerzo individual.

Una buena noticia para los que quieran colaborar y estar al día con el mundillo de la ficción interactiva.