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domingo, 29 de marzo de 2026

Hermann Huppen: pluma y pincel de un maestro del cómic

Habiendo publicado hace poco una reseña de un cómic, no tenía previsto volver sobre el tema tan pronto.

Pero, claro, uno hace planes y luego las cosas pasan sin preguntarnos demasiado nuestra opinión.

Ocurre que hace poco ha muerto el autor belga Hermann Huppen, inicialmente dibujante y luego también guionista de historietas y uno de los últimos miembros de la llamada Bande dessinée francesa que seguía en activo. Yo conocí a Hermann siendo muy niño, desde las páginas de la revista Mampato: ahí comencé la lectura de "Bernard Prince" y "Comanche", dos de sus series creadas en colaboración con el guionista francés Greg.

Por aquel entonces yo estaba muy impresionado por la calidad del dibujo, los colores y sobre todo por las historias de aventuras que se presentaban en esas sagas: correrías por el mundo actual, en el caso de "Bernard" y relatos del Lejano Oeste norteamericano, para "Comanche". Se transuntaba una visión bastante poco edulcorada del ser humano y sobre todo lo poco que cambian las cosas, no importa el lugar y el tiempo, cuando hay ambición y egoísmo de por medio.

Esta visión un tanto pesimista de nuestra particular sociología y psicología se iría consolidando en otros trabajos de Huppen, especialmente cuando comenzó a trabajar en solitario. Series como "Jeremiah", un western post apocalíptico o "Las torres de Bois-Maury", su magnus opus histórico, desarrollan relatos plenos de acción y de giros argumentales, con personajes complejos, ninguno realmente héroe o villano: todos con virtudes, defectos y matices.

Y es que, aparte de un dominio absoluto del dibujo y los colores, Hermann nunca cae en el hiper realismo: aunque gusta de visitar el costumbrismo, la historia o el relato policial, el autor siempre escribe desde la ficción... y sin embargo tiene una habilidad única para mantenerse cerca de la realidad; sin exageraciones pero falto de ilusiones. Consideraciones argumentales aparte, con el paso del tiempo, Huppen fué refinando su trazo y su manejo del color,  particularmente en sus trabajos de los últimos 20 años, con un uso sencillamente magistral de la acuarela.

Todo ello ha hecho que el autor sea uno de mis referentes absolutos del cómic en general y del europeo en particular, especialmente como un vehículo narrativo perfectamente válido, con un lenguaje y códigos estéticos del todo aparte de la ficción literaria escrita.

Hay pena por su partida, como ocurre con cualquier artista de lustre, pero nos queda, a los que le seguimos, su ¡magnífica! obra, casi totalmente traducida al español: una obra que puede que siga adelante con otras manos, ya que colaboró a menudo con su hijo Yves, guionista también de nota.

No será lo mismo sin Hermann Huppen, está claro: ojalá y su pluma dibuje un camino hacia los cielos, donde seguirán siempre vivos todos sus colores y las historias fruto de su mano y su mente creadoras.

domingo, 22 de marzo de 2026

Usagi Yojimbo: periplo en la senda del samurai

No es habitual que haga reseña de comics en el blog, ya que no suelen ser estrictamente narrativa literaria. Sin embargo, he hecho algunas excepciones cuando el aporte de la obra me ha parecido significativo o bien me ha dejado huella y un grato recuerdo.

Es el caso de la serie norteamericana Usagi Yojimbo, para cuya presentación tomaré prestado el texto de Wikipedia, muy correcto y completo en su síntesis:

Usagi Yojimbo (del japonés 兎用心棒, conejo guardaespaldas) es una serie de historietas creada en 1984 por Stan Sakai, ganador del Premio Eisner. La serie está ambientada  en el inicio del periodo Edo de la historia de Japón y presenta animales antropomórficos sustituyendo a los humanos. El personaje principal es un conejo rōnin, Miyamoto Usagi, que Sakai basó parcialmente en el famoso espadachín Miyamoto Musashi. Usagi vaga por la tierra en un musha shugyō (peregrinaje del guerrero), vendiendo ocasionalmente sus servicios como guardaespaldas.

Usagi Yojimbo está muy influenciada por el cine japonés; ha incluido referencias a la obra y el cine de samuráis de Akira Kurosawa (el título de la serie deriva de la película Yojimbo, de Kurosawa, de 1960), así como a iconos del cine popular japonés, como El lobo solitario y su cachorro, Zatoichi y Godzilla. La serie también está influenciada en cierta medida por Groo the Wanderer, de Sergio Aragonés (Sakai se encarga de la tipografía de esa serie), pero el tono general de Usagi Yojimbo es más serio y reflexivo. La serie sigue la convención tradicional japonesa para los nombres de todos los personajes: sus apellidos seguidos de sus nombres de pila.

Como habrá notado el lector habitual del blog, tengo cierto gusto por los relatos de samuráis, máxime si, como es el caso presente, están creados en torno a la narrativa de aventuras: viajes y peripecias diversas de los personajes.

La vida de Miyamoto Usagi sigue casi a rajatabla muchos de los tópicos de las historias de samuráis; un aprendizaje duro con un maestro eximio y severo, el servicio honorable a un señor feudal justo pero derrotado mediante la traición, seguido de lo que da vida a la serie: aventuras sin fin en un camino de aprendizaje que no parece que pueda terminar nunca.

Y es que a este conejo le gustaría hechar raíces, pero no puede... o no quiere.

Es amado y querido en su pueblo de origen y fuera de él, pero no puede corresponder al amor porque su periplo o él mismo no lo permiten; muchos señores feudales le querrían a su servicio pero no se siente digno, pese a que nadie, ni siquiera su maestro o sus enemigos, puede comparársele en su irreprochable y perfecta adherencia al ideal de bushidō.

Y ocurre que Miyamoto es más y mejor que el camino del samurái y, aunque él no quiera saberlo, se ha vuelto una inspiración y un ejemplo para muchos de sus conocidos, algunos que cómo él viven en la penumbra del rōnin, otros que sobreviven bajo las sombras del crimen o incluso individuos que existen bajo el oscuro misterio del ninja.

Sin embargo, el protagonista se mantiene fiel a sí mismo y a las enseñanzas de su sensei: recto, discreto, sencillo, humilde, generoso, valiente y arrojado... e implacable en su lucha contra el mal, sea terreno o sobrenatural: en estos relatos, las criaturas míticas o fantásticas del folclore japonés están siempre presentes y son un contrapunto habitual de las historias más "normales", en las que el humor suele ser un ingrediente habitual.

Así es la vida de Miyamoto Usagi, en su búsqueda del equilibrio entre lo mundano y lo trascendente, entre la vigilia y los sueños... lo que está a un paso de distancia y que a la vez resulta del todo inalcanzable.

Una serie absolutamente recomendable para quienes gustan del relato de aventuras y de las historias de samuráis. Ahora bien, si usted no lee comics por que cree que son "puros dibujitos", entonces esta saga va doblemente recomendada.

sábado, 30 de agosto de 2025

Atrapado en Alatriste

Un alza un tanto brusca en la carga de trabajo y algunos temas de familia me han vuelto a alejar de estas páginas.

Mientras tanto, la mente no descansa... o trata de hacerlo, cuando puede.

Buscando un poco de solaz, he recurrido a mi otra afición narrativa, que son los cómics y he dado con un par de episodios de "Las aventuras del capitán Alatriste": una lectura liviana pero no falta de gracia y ciertamente plena de entretención. 

Avisado de que está pronto a aparecer un nuevo libro de la saga literaria de don Arturo Pérez-Reverte, me ha picado el gusanillo de la lectura y he vuelto, una vez más, a las obras literarias que inspiraron el cómic.

Como ocurre con una buena comida, pues también sucede con un libro o una obra literaria de calidad: siempre es gusto poder volver a disfrutarla; llevo ya cosa de una semana en ello y estoy por terminar con "El sol de Breda", tercer título de la serie.

No acabo de decidirme si lo que me gusta de la serie es la parte aventurera, el lenguaje, la ambientación, los personajes... es el todo o son cada una de las partes, pero el hecho es que la novela seduce y me hace, como digo, regresar: y no es primera vez, vaya.

Y está, también, el hecho de que hace ya mucho tengo en proyecto una obra ambientada en una época similar, a la que la verdad aún no me atrevo a acudir en pleno, precisamente por no dar con el lenguaje adecuado, cosa que en cambio a Don Arturo se le da con tanta facilidad. Con decirles que he llegado a considerar usar una IA para que "tradujera" mis textos, pero mi pudor puede más...

En fin, quería contarles mis cuitas personales y de autor, para no perder la costumbre de publicar en el blog y para airear ciertas cosas que me están preocupando estos días: que para eso, la palabra escrita tiene su qué sé yo de terapéutico.

Ya les contaré pronto de qué van el mundillo aventurero y mis otras lecturas.

¡Hasta pronto!

viernes, 28 de abril de 2023

¿Y usted, quién es?: las penas creativas del autor

Uno de los placeres sencillos que tiene el vivir en una ciudad es poder asistir a ferias de libros, más aun si es en familia y se puede hacer en un fin de semana.

Este domingo recién pasado acudimos a una cita para libros usados organizada por mi municipalidad y la experiencia fue muy buena: explorar, curiosear y registrar para encontrar ¡grata sorpresa! cosas que uno no sabe que estaba buscando.

De mi cosecha personal en esa ocasión, paso a reseñar la novela gráfica "¿Y usted, quién es?" del autor chileno Francisco Javier Olea.

Se trata de un relato que, siendo ficción, algo de autobiográfico ha de tener, pues narra una situación bastante habitual en el mundo de las letras:

Un escritor que tuvo éxito con su primera novela ahora sufre porque no tiene ideas para la segunda. Todos aguardan el nuevo libro, pero la historia no aparece, el tiempo pasa y aumentan las dudas sobre su talento, sobre lo que todos llamamos talento.

Quien esto escribe ha reflexionado lo suyo en estas páginas sobre el peliagudo tema de la inspiración, especialmente cuando cuesta conseguir atrapar o acaso retener, por esquiva, la musa o lo que sea que se usa como motivación o motor creativo de un trabajo a publicar. Por lo mismo, salvando las diferencias profesionales del problema (de esto, al menos, yo no vivo) me resulta fácil apreciar y hasta simpatizar con el protagonista, expuesto todo ello por el señor Olea de manera franca, tierna, sencilla y con no poca gracia . 

Estamos ante un relato breve pero no por ello liviano, pues aborda una situación que ha de ser tan vieja como las artes en general y las letras en particular; puede que incluso en la academia y en las ciencias ("publicar o perecer") se vivan problemáticas muy similares, también ocultas al público general que poco o nada sabe de estos avatares y presiones del proceso creativo. Además, en este relato se incorporan otros puntos de vista, ajenos al autor, lo que agrega un toque de originalidad y acaso cercanía a la obra.

Libro muy recomendable para el lector que quiera acercarse un poco a la artesanía de lo publicado, que a veces esconde mundos rara vez percibidos al leer el resultado... 

martes, 20 de febrero de 2018

Móngolors: ésta no es de conejitos...

En esta ocasión, como no es lo habitual, reseñaré un cómic: la tira cómica "Móngolors" del autor chileno Francisco Muñoz.

Si bien esta tira se publica en el diario "La Hora" desde hace ya algunos años, la verdad es que comencé a leerlo y apreciarlo a partir de su página en facebook.

Por esas cosas de la vida, en una reunión de ex-alumnos de mi colegio (30 años ya...) me encontré con Francisco y, a raíz de algunos comentarios, deduje "astutamente" que (para mi sorpresa) él era el autor del cómic. Mi cara de estupor en ese momento tiene que haber sido digna de una caricatura...



Dicho eso, entremos en materia. "Móngolors" trata de unos animalitos bastante humanizados y de sus vivencias diarias: algunas son cotidianas y más bien reconocibles cuando no modernas, mientras que otras, bueno, son delirantes y propias de cosas que sólo pueden pasar en un cómic.


En todas las tiras que he leido se respira un humor a ratos travieso, a ratos negro, a ratos gozosamente surrealista, destacándose por sobre todo (al menos así lo veo) lo importante que resulta para sus personajes (y para nosotros, vamos) ver el lado bueno que tiene lo malo de la vida... o lo malo de ver sólo lo bueno de la vida... o simplemente que la vida no siempre es de color de rosa, ni negra, ni de ningún color en particular. La vida, simplemente, ES y la única forma de sobrellevarla es no tomarse todo demasiado en serio todo el tiempo.

Y para esa ¡tan necesaria! levitas nuestra de cada día, "Móngolors" viene como anillo al dedo.


En particular, las secuencias sobre las peripecias de un padre soltero y su hijita (no tan) pequeña son verdadera joyas de refexión sobre la crianza en estos tiempos, labor que no es fácil ni siquiera en un cómic...



Lectura abslutamente recomendada para los que quieran reirse un poco de nuestros pequeños y grandes problemas de cada día... y de algunas locuras que no estaría mal que nos pasaran a todos de vez en cuando.

Ahora, si usted es un lector que estima que hay cosas demasiado serias para tomarlas para la risa, entonces este cómic va doblemente recomendado...

jueves, 29 de enero de 2015

The Walking Dead: muertos caminantes... rodeados de zombis

En esta ocasión, y saliéndome por segunda vez de la (ejem) línea editorial habitual, voy a comentar el cómic "Los muertos vivientes" ("The Walking Dead") que he comenzado a leer.

La premisa del relato es sencilla: se produce una pandemia de zombis y los que aun no lo son deben tratar de sobrevivir como sea, sin contar con la infraestructura civilizada que rápidamente se cae a pedazos.

La verdad, más allá de la temática de zombis, que ya he tocado alguna vez en este blog, lo que me atrajo de esta serie fue el concepto de (con perdón, je) descomposición social que aborda. Si bien esto es típico de los relatos postapocalípticos, la perspectiva es personal, como en la ya revisada "La carretera" (The Road) de Cormac McCarthy, y a diferencia de aquella, asistimos al "proceso" desde su inicio.

Cuesta no sentir simpatía (y algo de rechazo) por estos pobres personajes que se aferran a su propia supervivencia, sacrificando el tejido de la sociedad hebra por hebra y, de paso, erosionando su humanidad que (suprema ironía) es lo único que mantiene cohesionado a un grupo y permite la resistencia organizada.

Esta es de hecho una de las claves de la serie: el concepto de grupo, nosotros v/s ellos, que de los zombis pasa rápidamente a incluir todo obstáculo contra la propia supervivencia... incluyendo otros seres humanos con escalas de valores similares o más depredadoras aún, si cabe... y en la serie aquello se demuestra hasta el asco.

Un asco que nada tiene que ver con la podredumbre y lo muertos vivientes, sino con las gentes que, no estando muertas de cuerpo, inexorablemente llegan a estarlo de espíritu.

Y pronto el paisaje se llena de muertos vivientes... y de los zombis que los acechan.

Lectura muy recomendable, sobre todo para los que creen que las cosas no pueden empeorar después de un desastre...

martes, 1 de marzo de 2011

Fragmentos de la Enciclopedia Délfica

Siguiendo con una sección algo abandonada, paso a reseñar uno de los pocos libros (que no revistas) de historietas que tengo a mi haber y que (según entiendo) es una obra importante dentro del escenario español reciente.

Aunque no se trata de literatura en el sentido estricto, como este es mi blog y comento lo que me da la gana :-P se los presento para su consideración...

Se trata de Fragmentos de la Enciclopedia Délfica, del autor Miguelanxo Prado. Publicada originalmente por partes en la revista española "1984", se trataría del primer trabajo publicado como libro del autor.

El relato, compuesto por 12 episodios independientes (salvo 2), plantea la expansión cósmica de la humanidad durante 10.000 años: primero por el sistema solar y luego por el universo, incluyendo como elementos de fondo:

  • Dos "saltos evolutivos": de Homo sapiens a Homo novo (telepatía y otras capacidades mentales) y por último a Homo finis (trascendencia).

  • La manipulación de especies terrestres para estimular su inteligencia, similar a lo planteado en "La Elevación de los Pupilos", esclavitud servil incluida.

  • Primer Contacto con otras especies inteligentes.


Considerando la imposibilidad material de realizar una crónica cabal de 10.000 años de historia en 12 episodios, el autor opta por mostrarnos historias simples, en las que los cambios históricos o evolutivos se van insinuando, a veces sutilmente, pero siempre desde la vivencia personal de individuos que, como suele ocurrir, rara vez saben que están haciendo historia...

En todos los episodios se plantea el progreso de la humanidad como un proceso lento, muy gradual, que avanza pese a los múltiples, repetidos y a veces hasta estúpidos errores de la humanidad, lo que se ilustra tanto en las vivencias de algunos individuos como en el devenir de sociedades enteras, todos buscando su camino del esquivo y hasta equívoco progreso, sin tener siempre muy claro a costa de qué o quiénes se consigue (si acaso).

El dibujo, en blanco y negro, es muy limpio y acabado, sin barroquismo alguno, y las historias (muy amenas) se sostienen por sí solas, con una continuidad muy leve basada en los susodichos fragmentos de textos de una enciclopedia creada (en el futuro distante) por los descendientes "modificados" de los delfines.

No tratándose de un texto académico de filosofía o antropología, contiene sin embargo varias reflexiones sociológicas muy interesantes, habituales por lo demás en la ciencia ficción clásica. Es un libro muy recomendable para los que gustan del relato de veras futurista ;-) y máxime si son aficionados a los comics.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Revista Mampato

Existen pocas, muy pocas, cosas del Chile de la década de los 70’s que sean recordadas universalmente con tanto agrado y cariño como la revista Mampato.

Dirigida al público infantil y juvenil, fue creada en 1968 por el dibujante Eduardo Armstrong Aldunate y publicada por editorial Lord Cochrane: inicialmente en forma quincenal y luego semanalmente. Don Eduardo la condujo hasta su muerte en 1973.

Posteriormente asumieron el cargo la (ahora) famosa escritora Isabel Allende Llona (1973-1974), Sergio Araos Bruna (1974), Vittorio di Girolamo (1974-1975), Renzo Pecchenino "Lukas" (1975-1976), Isabel Wachholtz Aldunate (1976-1977) y Nicolás Velasco del Campo (1977-1978)... y un sin fin de estupendos colaboradores, entre ellos magníficos dibujantes chilenos, como el insigne Themo Lobos, autor de la mayoría de las tiras de Mampato, una estupenda y documentadísima serie de historietas e hija dilecta de la revista.

La revista satisfacía y nutría un público amplio y variado, con entretención y erudición pero nunca en forma pedante o chabacana: galería de estrellas, puzzle, hobbies, manualidades, biografías, ciencias, literatura (se publicaban novelas universales seriadas), geografía e historia de Chile y el mundo. La revista también incluyó versiones en español de historietas europeas aparecidas en las revistas Pilote y Tintín como Dan Cooper, Bernard Prince, Los Franval, Tunga, la Tribu Terrible y Luc Orient. De lujo...

La revista llegó a mí de manos de mi abuelo materno, a finales de los 70's, cuando la publicación ya terminaba su andadura... y comenzaba la mía propia, leyendo, releyendo y disfrutándola de punta cabo, echando siempre de menos los números que faltaban en la colección (leí casi 200 de los 418 publicados)

Cuesta poner en frío texto todo lo interesante, hermoso, entretenido y fascinante que descubrí en esta revista, que despertó en mí el aun inextinguible placer de leer y aprender, especialmente en un periodo tan gris de nuestra historia reciente.

La semana pasada (por esas cosas de Google) caí en Generación Mampato, un excelente blog temático, desde donde se está organizando un monumental trabajo de recuperación y digitalización de la revista, que ya está disponible en las colecciones del blog Sala de Historia.

Saludo desde aquí a todos a los que llevan adelante esta hermosa tarea de recuperación de un pedacito tan hermoso de nuestro pasado reciente.