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domingo, 22 de marzo de 2026

Usagi Yojimbo: periplo en la senda del samurai

No es habitual que haga reseña de comics en el blog, ya que no suelen ser estrictamente narrativa literaria. Sin embargo, he hecho algunas excepciones cuando el aporte de la obra me ha parecido significativo o bien me ha dejado huella y un grato recuerdo.

Es el caso de la serie norteamericana Usagi Yojimbo, para cuya presentación tomaré prestado el texto de Wikipedia, muy correcto y completo en su síntesis:

Usagi Yojimbo (del japonés 兎用心棒, conejo guardaespaldas) es una serie de historietas creada en 1984 por Stan Sakai, ganador del Premio Eisner. La serie está ambientada  en el inicio del periodo Edo de la historia de Japón y presenta animales antropomórficos sustituyendo a los humanos. El personaje principal es un conejo rōnin, Miyamoto Usagi, que Sakai basó parcialmente en el famoso espadachín Miyamoto Musashi. Usagi vaga por la tierra en un musha shugyō (peregrinaje del guerrero), vendiendo ocasionalmente sus servicios como guardaespaldas.

Usagi Yojimbo está muy influenciada por el cine japonés; ha incluido referencias a la obra y el cine de samuráis de Akira Kurosawa (el título de la serie deriva de la película Yojimbo, de Kurosawa, de 1960), así como a iconos del cine popular japonés, como El lobo solitario y su cachorro, Zatoichi y Godzilla. La serie también está influenciada en cierta medida por Groo the Wanderer, de Sergio Aragonés (Sakai se encarga de la tipografía de esa serie), pero el tono general de Usagi Yojimbo es más serio y reflexivo. La serie sigue la convención tradicional japonesa para los nombres de todos los personajes: sus apellidos seguidos de sus nombres de pila.

Como habrá notado el lector habitual del blog, tengo cierto gusto por los relatos de samuráis, máxime si, como es el caso presente, están creados en torno a la narrativa de aventuras: viajes y peripecias diversas de los personajes.

La vida de Miyamoto Usagi sigue casi a rajatabla muchos de los tópicos de las historias de samuráis; un aprendizaje duro con un maestro eximio y severo, el servicio honorable a un señor feudal justo pero derrotado mediante la traición, seguido de lo que da vida a la serie: aventuras sin fin en un camino de aprendizaje que no parece que pueda terminar nunca.

Y es que a este conejo le gustaría hechar raíces, pero no puede... o no quiere.

Es amado y querido en su pueblo de origen y fuera de él, pero no puede corresponder al amor porque su periplo o él mismo no lo permiten; muchos señores feudales le querrían a su servicio pero no se siente digno, pese a que nadie, ni siquiera su maestro o sus enemigos, puede comparársele en su irreprochable y perfecta adherencia al ideal de bushidō.

Y ocurre que Miyamoto es más y mejor que el camino del samurái y, aunque él no quiera saberlo, se ha vuelto una inspiración y un ejemplo para muchos de sus conocidos, algunos que cómo él viven en la penumbra del rōnin, otros que sobreviven bajo las sombras del crimen o incluso individuos que existen bajo el oscuro misterio del ninja.

Sin embargo, el protagonista se mantiene fiel a sí mismo y a las enseñanzas de su sensei: recto, discreto, sencillo, humilde, generoso, valiente y arrojado... e implacable en su lucha contra el mal, sea terreno o sobrenatural: en estos relatos, las criaturas míticas o fantásticas del folclore japonés están siempre presentes y son un contrapunto habitual de las historias más "normales", en las que el humor suele ser un ingrediente habitual.

Así es la vida de Miyamoto Usagi, en su búsqueda del equilibrio entre lo mundano y lo trascendente, entre la vigilia y los sueños... lo que está a un paso de distancia y que a la vez resulta del todo inalcanzable.

Una serie absolutamente recomendable para quienes gustan del relato de aventuras y de las historias de samuráis. Ahora bien, si usted no lee comics por que cree que son "puros dibujitos", entonces esta saga va doblemente recomendada.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Hansichi: misterio en el Japón de la era Edo

El género de misterio no es extraño a este blog, pues es un tipo de ficción que, sin llegar a los extremos del horror, mantiene vivo el interés y (a su manera) atrapa al lector.

Complemento de ello es mi interés por todo lo que tiene que ver con Japón, tanto lo histórico como lo costumbrista... y todo eso se da cita en los relatos de  "Hanshichi. Un detective en el Japón de los Samuráis" del autor japonés Kidō Okamoto.

El protagonista trabaja como detective durante el final del periodo Edo: un tiempo en el que la tradición aun es importante, así como otros elementos culturales que complicarán no poco a Hansichi: las creencias (algunas milenarias) en aparecidos, fantasmas y un sin fin de criaturas del aire, el agua y la tierra.

Las atribuladas víctimas creen a pie juntillas en todo ello, lo que obligará al investigador a aplicar todo su ingenio, astucia y una paciencia minuciosa y metódica, buscando las verdaderas causas detrás de cada ilícito, que siempre han de ser más mundanas que sobrenaturales, pues los criminales, entonces como ahora, en Japón y en cualquier parte, cuentan con la ingenuidad de las gentes para hacer lo suyo: que si hay supersitición de la cual hechar mano, tanto mejor.

Nada de ello parece importarle al detective y la sutil prosa, llena de delicada ironía y humor, dan buena cuenta de ello.

A diferencia de otra novela aquí comentada, este sí es un relato jenuinamente japonés, tanto en su estilo narrativo como en sus personajes, sus preocupaciones y los temas generales de cada caso que Hansichi tendrá que resolver.

El lenguaje, por supuesto, ha sido traducido al español moderno, lo que en nada resta lucimiento a esta estupenda seguidilla de lances detectivescos, que harán las delicias de quienes gustan de este tipo de cuentos.

Una muy recomendable lectura para entretenerse y conocer un trozo de la historia de Japón que incluso para los propios japoneses es de un tiempo casi mítico...

sábado, 14 de enero de 2023

El samurái de Sevilla

Una de las últimas novelas que reseñé el 2007, en los comienzos de este blog, fue "Shogun" de James Clavell, lectura que dejó en mi una profunda y aun no del todo resuelta afición por la cultura japonesa.

Más de quince años después, las vueltas de la vida me han llevado a leer una suerte de continuación de aquel relato, también histórico amen de ficticio, que ahora paso a comentar.

Se trata del libro "El samurái de Sevilla" del autor John. J. Healey, en el que se narra el en verdad histórico viaje de Hasekura Tsunenaga, que lideró una misión comercial y diplómatica de Japón a España entre los años 1613 y 1620, precisamente a partir del punto en que finaliza "Shogún".

La narración, sin embargo, se centrará en las vivencias de uno de los miembros del séquito de Hasekura: Shiro, un samurái bastardo pero de linaje elevado, cuyos mesurados, prudentes y cuidadosos pasos se mezclarán de diversas maneras con las vidas de varios personajes de tierras españolas, reales y ficticios.

A través de los ojos de Shiro viviremos el choque de dos culturas más bien opuestas. Experimentaremos pues la maravilla, el pasmo y al cabo la repulsa y hasta el asco del protagonista al tratar de conciliar las obligaciones de su misión diplómatica con las maneras y usos de los a ratos "bárbaros" españoles de la época, frente a la sutileza y la contención de un samurái, fruto de la cultura japonesa en general y del bushido en particular.

Sin embargo, Shiro abraza la experencia, disfrutando o sufriendo plenamente de su periplo: jamás perdiendo su identidad nipona pero dejándose permear sin embargo por todos los lances que le ofrece su estadía en España, país que, como Japón, es un lugar hermoso a la par que peligroso, con sus propias normas y claves de comportamiento, en los que la clase social, la religión y el poder guían y tuercen los destinos de las gentes, un destino o karma del que Shiro tampoco podrá escapar...

Quienes hayan leído "Shogún" disfrutarán de esta novela sin experimentar nada ni remotamente parecido a la reiteración, ya que los personajes y las vivencias serán del todo distintas a las del relato de Clavell. Sin embargo, hay mucho de reflejo, simetría y hasta complemento en ambas historias: aquí, el extranjero es un japonés y lo exótico es lo occidental, un mundo ibérico familiar al lector pero que se presenta como nuevo, curioso o acaso risible al enfrentarlo con la perspectiva de Shiro.

Por otra parte, la narración, aunque correctamente ambientada, no es en verdad un tour de force de la cultura española pues el propósito del libro no es llevar al lector a la España histórica (cosa que igualmente consigue) sino cambiar su enfoque y mirada, para vernos y descubrirnos en los ojos de un extraño al que todo ello le dejará, felizmente o no, una profunda huella.

Como una vez más le ocurrió a quien esto escribe, por cierto.

No siendo verdaderamente un relato de aventuras, es una narración que se lee ágilmente y con gusto, sin deseo de que termine pronto aunque con satisfacción al concluir, por poco japoneses que sean tales conceptos, vaya.

Lectura sumamente recomendable para quienes gustan del relato histórico y sienten, como yo, fascinación por el ethos japonés, un modo de vida que este libro permite abordar con calma aunque no sin algo de pena: es un relato más bien realista y la vida, ya se sabe, no siempre es color de rosa...

lunes, 10 de diciembre de 2007

Shogún: Japón, Japón (con perdón de Bigas Luna)

Estoy terminando de leer Shogún, de James Clavell.

Perteneciente a su Saga de Asia, esta novela está ambientada en Japón, circa 1.600, y describe (cambiando algunos nombres y eventos) los últimos hechos que precipitaron el ascenso de Tokugawa leyasu al shogunato.

El relato es narrado bajo la perspectiva de John Blackthorne, piloto y capitán de la nave holandesa de comercio Erasmus, varada en costas Japonesas tras una terrible tormenta (probablemente un tifón), tras larga travesía de circunvolución del globo.

La mayor parte del relato se centra inicialmente en el choque de la cultura occidental frente a la del Japón, aun medieval y fuertemente estratificado, con los samurai como la clase militar y efectivamente gobernante; luego, la narración pasa a la lenta, sutil e inexorable asimilación del protagonista a la cultura medieval de Japón: deber, disciplina, muerte... el bushido y el karma.

Hay que señalar que aunque el relato es occidental (no es una novela japonesa sobre el Japón) resulta absorvente, fascinante y envolvente, siendo una parte no menor de todo ello el mosaico de personajes "secundarios" del relato, especialmente Mariko y Toranaga, verdaderos arquetipos de la nobleza medieval japonesa. Hay multitud de detalles, algunos humoristicos, otros terribles y no pocos verdaderamente espantosos... para el ojo del lector occidental, que también, poco a poco, se va sumerjendo en el wa japonés (armonía, equilibrio y paz... todo junto) y comprende y entiende cada vez mejor el porqué y el cómo de ese misterio que es Japón.

Sumamente recomendable para quienes quieran aproximarse a esta fascinante cultura de un modo lo menos traumático posible ;-) Está traducido al español, y es fácil de conseguir en cualquier librería. Como siempre, interesados con problemas de acce$o a los libros, contactarme por en los comentarios del post.

¡Hasta la próxima!