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viernes, 13 de marzo de 2026

Yo, Julia: guerra por el poder en Roma imperial

Uno de los temas que suelo visitar en mis lecturas es el relato histórico y este blog da cuenta de ello. Retomando, pues, la sección literaria del blog, paso a reseñar la novela histórica "Yo, Julia" del autor y catedrático español Santiago Posteguillo.

La época del Alto Imperio de Roma es fuente frecuente de inspiración para la literatura y en este libro, a diferencia de otro relato aquí ya comentado, los hechos no son periféricos a los eventos que son el devenir esa época: aquí, los personajes y los acontecimientos son parte integrante de la Historia de Roma.

Asistimos a los momentos finales del emperador Cómodo, último de la dinastía Antonina, cuya locura y excesos determinarán su asesinato y el comienzo del año de los cinco emperadores, un período sumamente turbulento para definir la sucesión del imperio: se van a suceder múltiples intrigas y luchas por el poder, en las que el autor ha puesto como centro a Julia Domna, de origen aristocrático sirio y esposa de Septimio Severo, nacido en Libia y entonces gobernador en Panonia, la actual Hungría.

Y es que si bien el público general conoce algunas figuras femeninas de importancia en la historia de Roma, muy pocos sospechan lo relevantes y hasta determinantes que fueron las mujeres de la aristocracia romana en los sucesos que formaron esos tiempos: algo que no es desconocido por los estudiosos del tema, pero que pocas veces se ha reflejado correctamente en la novela histórica.

Posteguillo nos mostrará, con algo de ficción pero también con mucho rigor documentado, la vida y los hechos de Julia: cómo acompañó a su esposo, aconsejándolo y guiándolo en momentos más bien complejos, toda vez que en ese entonces la lucha por el poder pronto se transformaba en un enorme conflicto bélico, con legiones del imperio enfrentadas para imponer la supremacía de sus líderes.

Julia Domna, con lucidez y una decisión a veces implacable, maniobra incansable desde su lugar como esposa de Severo para conseguir imponer una nueva dinastía en Roma, sobreponiéndose a todo y a todos, ya que sabe perfectamente que en las altas esferas del Imperio Romano la única alternativa a la victoria total y el poder absoluto es la muerte.

Con una prosa ágil y cercana, el autor logra mantenernos interesados en su relato, sazonado aquí y allá con términos y situaciones que nos recuerdan dónde y cuándo estamos. Como suele ocurrir en estas narraciones, no cuesta nada ver que, pese a lo remoto de los hechos relatados, los tiempos no han cambiado tanto, como tampoco las gentes... ni lo que las mueve.

Una excelente novela histórica, tanto para los que gustan de los relatos de intriga como para quienes gustan de la acción y la narrativa de hechos bélicos, pues aquí, más que una lucha, conceremos una verdadera guerra por el poder.

sábado, 3 de diciembre de 2022

La ciudad eterna: crimen e intriga en la Roma de Nerón

El relato de misterio tiene aparición frecuente en este blog, como también la novela histórica, géneros ambos que gustan mucho a quien esto escribe; tanto más cuando se aunan en una misma narración.

Fruto de esas preferencias es mi lectura de la novela histórica de misterio "La ciudad eterna" del autor chileno Guillermo Pilgrim, que paso ahora a comentar.

La historia (valga la redundancia) nos situa en el año 62 DC, en la Roma imperial, siendo Nerón el emperador. El relato comienza con el descubrimiento de un cuerpo mutilado, abandonado en un callejón de la Subura, enorme y sobrepoblado barrio bajo de la ciudad. El hecho no es de por sí novedoso, pero he aquí que la víctima es una joven patricia y esto cambia las indagaciones que en un caso así deben hacerse.

Acuden pues al lugar dos singulares personajes, los protagonistas de esta novela: por parte de la cohorte urbana, la policía del imperio, llega primero Lucius Geminius Celsus, exlegionario, ciudadano romano clásico y ejemplar; por su cuenta y con motivos que luego se han de esclarecer, está también Cornelia Merga Ocella, de profesión médica, una mujer inteligente, independiente y que aporta cuotas de misterio a una situación ya de por sí ensortijada.

Con titubeos al principio, Lucius y Cornelia llevan juntos la investigación para esclarecer el brutal asesinato. Las pesquisas sin embargo los llevarán pronto a lugares y situaciones que poco y nada tienen que ver con el crímen, la víctima o los sospechosos: el naciente cristianismo, las intrigas de poder de la época, los intereses, trabajos y penas de ciudadanos libres y sus esclavos, las ambiciones de los diversos funcionarios del imperio, todo ello configura un paisaje confuso, fascinante... y letal, pues Roma es una ciudad que parece tener vida propia y que para subsistir necesita devorar cuando no destruir.

El autor mantiene un ritmo ágil, con una prosa sencilla pero que no descuida los detalles para situarnos completamente en la época del relato. Pasearemos así por la ciudad y sus rincones, sus gentes, su ajetreo, luces y sombras; pronto nos sentiremos sumergidos en esa Roma antigua, donde todo está en su sitio y sin embargo nada es como parece, lo que genera una sensación de inquietud constate.

Agreguen a eso la trama propiamente tal que (Roma aparte) es en efecto un relato policial de tomo y lomo, cuya tensión se va construyendo de a poco hasta lograr cotas de verdadero thriller, una vorágine que por momentos nos hará querer dejar de pasar página...

...pero no podremos: la novela atrapa el lector hasta conducirlo al desenlace, que no es en verdad un final, pues los acontecimientos han desbordado completamente el crimen que dió lugar a la investigación. Lo que resultará de ese crimen y de quienes estaban involucrados entrará en la posteridad, ese océano del devenir humano en que los personajes del relato (y nosotros mismos) somos apenas unas gotas.

Esta novela es el primer trabajo de ficción de Guillermo Pilgrim, pero ya puede vislumbrar el lector cómo me ha gustado la opera prima de mi compatriota. El hecho de que el escritor haya  preferido el anonimato de un seudónimo agrega para mi una cuota de curiosidad extra, por lo que, cualidades del relato aparte, ciertamente estaré atento a sus futuras publicaciones.

Los invito entonces a que también lean esta novela para que, como yo, puedan entrar en un mundo antiguo pero perfectamente reconocible, pues lo que mueve a estos personajes persiste aún en nuestros tiempos, supuestamente modernos y más evolucionados.

lunes, 4 de octubre de 2010

Fin de la CiviliComp y Publicación de "Modus Vivendi"

Este viernes he publicado mi octava ficción interactiva, "Modus Vivendi": inicialmente se puso a disposición en facebook pero para otras opciones de descarga, como ya es de costumbre, pueden ver su página web o ver su ficha en WikiCAAD.


Originalmente, y como he venido comentando aquí, esta aventura había sido creada para participar en la CiviliComp; como lamentablemente la competencia se suspendió, y el segundo beta-testing ya estaba cumplido, decidí publicarla fuera de competencia.


Pese a que ha pasado muy poco desde entonces, la respuesta de la comunidad ha sido sumamente entusiasta y grata, lo que ya es motivo de satisfacción de quien escribe.


Quiero agradecer (una vez más) a todos quienes han hecho posible esta historia:



  • Planseldon, que con su CiviliComp me motivó a escribirla / programarla. La comp no se hizo, pero la aventura queda en manos de la comunidad, y como el mismo planseldon lo dijo, con ello la comp ha rendido igualmente sus frutos.

  • Mis infatigables alfa testers: Jarel, Comely y Mastodon.

  • Mis no menos incansables beta testers: Fernando Gregoire y Johan Paz.

  • La comunidad IF española, que aportó con soluciones técnicas para la programación: Alessandro Schillaci y Luis Fernández, creadores de JIF (en español); Baltasar, con txtMap y código concedido; Mastodon, con código concedido.

...y nada más. Queda ahora en manos del público el fruto de todo este trabajo, para su disfrute e "inter lectura" o lectura interactiva.

lunes, 16 de agosto de 2010

La ropa sucia se lava en casa

Roma, circa 58 A.C. En algún lugar del Monte Aventino.

La lavandera entró en la planta baja de su casa bostezando.

Todos los días era más o menos lo mismo: levantarse un par de horas antes del alba, preparar su desayuno arriba en el triclinio (limpiarlo después....) y bajar luego de vuelta a la planta baja para disponer las cosas para el trabajo del día... todo ello con los ronquidos del "huésped" de la terraza como música de fondo.

Mientras recogía de un estante las escudillas, el pan, el queso y la leche (que por el olor, no pasaba de hoy...), meneó la cabeza. Aunque hacía ya algún tiempo que el joven estaba alojado en su establecimiento, todavía no lograba comprender del todo lo que pasaba por la cabeza del "muchacho".


No era pereza, eso estaba claro: el hombre se aplicaba diligentemente todos los días, en esto y aquello, ayudándola con las cosas que se necesitaban en la lavandería o con los menesteres del barrio y de sus vecinos.

Incluso, para diversión de la lavandera, el joven ya tenía algunos "clientes"... como los habría tenido seguramente de haberse quedado en casa atendiendo los asuntos de su propia familia. Una familia de la que el joven, según él mismo mascullaba, quería desentenderse "por el momento".


Una familia que, por los mal disimulados modos y refinamientos del joven, sería seguramente de buena cuna, si no noble.


A medida que disponía las cosas en el triclinio, la lavandera recordó la primera vez que le había preguntado a su alojado sobre el particular y cómo éste le había dado largas al principio y explicaciones más bien vagas luego: hastío con sus tradiciones familiares, desinterés por los negocios y deberes de su reciente investidura ciudadana... evidencias todas de una aparente rebeldía, que claramente escondían algo más.

De hecho, el joven tenía siempre un sueño muy inquieto, producto de cierta excursión familiar a la que evitaba referirse en detalle, pero cuyo recuerdo lo atormentaba de noche. La lavandera le había propuesto, preocupada, que consultara al médico del barrio, pero el ciudadano había desechado el consejo, argumentando que "el tiempo y el trabajo estaban disipando esas sombras".


La lavandera suspiró. Abajo escuchaba a los esclavos que estaban entrando a la planta baja; como todos los días, tendría que ir a buscarlos y traerlos prácticamente a rastras escaleras arriba para que desayunaran con ella. Aunque los hombrotes no decían palabra, resultaba evidente que no se sentían cómodos con todo ello. Sin embargo, el sentido de decencia de la lavandera y su propia experiencia de trabajo no le permitían tener esclavos trabajando para ella sin darles el mínimo sustento.

Miró a la terraza, donde el ciudadano seguía roncando y meneó la cabeza de nuevo. Como era también ya de costumbre, su "huésped" despertaría con el canto del gallo y seguramente sabría buscarse la vida, con o sin desayuno. La lavandera sabía que, mientras algo no le abriera los ojos, el joven seguiría trabajando en el barrio, siendo de utilidad a sus vecinos y evitando pensar demasiado en las alternativas que seguía postergando.


Pero esas alternativas eran asunto del joven y no de la lavandera, que tenía un negocio que atender.

Como todos los días.


"Bueno," se dijo en voz baja la mujer, "al trabajo" y comenzó a bajar las escaleras.

--- o ---

Este relato fue creado como introducción de mi relato interactivo "Modus Vivendi", por lo que continuará aquí, una vez sea publicado para la CiviliComp.

viernes, 26 de marzo de 2010

CiviliComp: aventuras con historia (no, no es redundante)

Estimulado por los resultados de la OrcosComp, su organizador planseldon ha decidido organizar otra competencia temática, la CiviliComp, dedicada esta vez a los relatos interactivos de género histórico.

Como el género me gusta (y este blog es testimonio de ello) he decidido participar yo también con un relato interactivo ambientado en Roma, en 58 AC, durante la segunda Guerra Civil romana que enfrentó a Julio César y Pompeyo Magno. Esta guerra civil, por cierto, selló el fin de la fase republicana de la historia de Roma y dio comienzo a la época imperial...

...pero no nos desviemos del tema ;-)

Si quieren saber más de la competencia, pueden ver un estupendo artículo a propósito publicado en Literactiva.

En cuanto a mi propia participación, iré publicando su evolución en este blog, como ya hice para La comp más monstruosa.

Hasta pronto...

jueves, 11 de octubre de 2007

Roma Sub Rosa

Continuando con las reseñas literarias, en esta ocasión le toca el turno a la serie Roma Sub Rosa, de Steven Saylor.

Ambientada entre los últimos años de la República y los primeros años del Imperio, la serie narra los casos detectivescos de Gordiano, apodado El Sabueso, que de una u otra manera se ve involucrado con grandes personajes y sucesos de la Roma Antigua: Cicero y sus primeros casos legales, la rebelión de los esclavos liderada por Espartaco, la conjura de Catilina, el lento ascenso y tragedia de Julio César y muchos otros: Sulla, Marco Craso, Catulo, Pompeyo ...

Siendo novelas de misterio policíaco, su ambientación histórica y la caracterización de sus personajes han sido ampliamente reconocidas por su rigurosidad y autenticidad; no sirve en verdad para estudiar historia, pero la perspectiva personal de Giordano, su escepticismo y sus reflexiones sobre el destino de Roma, contemplando desde los hechos más encumbrados a las tropelías más bajas, son refrescantes.

Historia nuntia vetustatis: la historia es la mensajera del pasado... pero ¿quién escucha el mensaje? A mí, al menos, la lectura sobre Roma Antigua (su historia, su derecho) me ha servido para constatar hasta qué punto no hay nada nuevo bajo el sol, 2.000 años más tarde, ya sea en política, moral, economía, educación y todos esos temas con que la autoridad de turno trata de vendernos su versión del progreso...

Recomiendo la lectura de esta serie tanto a los que gusten de las novelas policíacas como a los entusiastas de la historia en general y de Roma Antigua en particular. Son novelas fáciles de conseguir, incluyendo ediciones traducidas al Español: una vez más, interesados con problemas para conseguirlaa (por ejemplo, si viven en Chile y la disyuntiva es comprar libros o comer y vestirse...), contactarme en los comentarios de este post.

P.D. A los cristianos esto de "2.000 años más tarde" puede no gustarnos mucho pero, ya que viene al caso, recuerden que Lata culpa est nimia negligentia, id est non intelligere quod omnes intelligunt, que además Magister est prioris posterior dies y que, por último Lex non est imponenda aliis ab eo qui ipsam negligit observare (no traduzco, vean aquí... y saquen sus propias conclusiones, cristianos o no, sobre el progreso del hombre).