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domingo, 29 de marzo de 2026

Hermann Huppen: pluma y pincel de un maestro del cómic

Habiendo publicado hace poco una reseña de un cómic, no tenía previsto volver sobre el tema tan pronto.

Pero, claro, uno hace planes y luego las cosas pasan sin preguntarnos demasiado nuestra opinión.

Ocurre que hace poco ha muerto el autor belga Hermann Huppen, inicialmente dibujante y luego también guionista de historietas y uno de los últimos miembros de la llamada Bande dessinée francesa que seguía en activo. Yo conocí a Hermann siendo muy niño, desde las páginas de la revista Mampato: ahí comencé la lectura de "Bernard Prince" y "Comanche", dos de sus series creadas en colaboración con el guionista francés Greg.

Por aquel entonces yo estaba muy impresionado por la calidad del dibujo, los colores y sobre todo por las historias de aventuras que se presentaban en esas sagas: correrías por el mundo actual, en el caso de "Bernard" y relatos del Lejano Oeste norteamericano, para "Comanche". Se transuntaba una visión bastante poco edulcorada del ser humano y sobre todo lo poco que cambian las cosas, no importa el lugar y el tiempo, cuando hay ambición y egoísmo de por medio.

Esta visión un tanto pesimista de nuestra particular sociología y psicología se iría consolidando en otros trabajos de Huppen, especialmente cuando comenzó a trabajar en solitario. Series como "Jeremiah", un western post apocalíptico o "Las torres de Bois-Maury", su magnus opus histórico, desarrollan relatos plenos de acción y de giros argumentales, con personajes complejos, ninguno realmente héroe o villano: todos con virtudes, defectos y matices.

Y es que, aparte de un dominio absoluto del dibujo y los colores, Hermann nunca cae en el hiper realismo: aunque gusta de visitar el costumbrismo, la historia o el relato policial, el autor siempre escribe desde la ficción... y sin embargo tiene una habilidad única para mantenerse cerca de la realidad; sin exageraciones pero falto de ilusiones. Consideraciones argumentales aparte, con el paso del tiempo, Huppen fué refinando su trazo y su manejo del color,  particularmente en sus trabajos de los últimos 20 años, con un uso sencillamente magistral de la acuarela.

Todo ello ha hecho que el autor sea uno de mis referentes absolutos del cómic en general y del europeo en particular, especialmente como un vehículo narrativo perfectamente válido, con un lenguaje y códigos estéticos del todo aparte de la ficción literaria escrita.

Hay pena por su partida, como ocurre con cualquier artista de lustre, pero nos queda, a los que le seguimos, su ¡magnífica! obra, casi totalmente traducida al español: una obra que puede que siga adelante con otras manos, ya que colaboró a menudo con su hijo Yves, guionista también de nota.

No será lo mismo sin Hermann Huppen, está claro: ojalá y su pluma dibuje un camino hacia los cielos, donde seguirán siempre vivos todos sus colores y las historias fruto de su mano y su mente creadoras.

sábado, 5 de febrero de 2022

Trilogía de La tribu de uno: odisea en el mundo del Sol Oscuro

Una de las derivadas más habituales de la fantasía heroica son los juegos de rol. En efecto, no pocos relatos de este género han derivado en juegos de rol, con resultados más o menos felices desde el punto de vista puramente lúdico.

Sin embargo, el fenómeno también ocurre al revés, como hemos constatado anteriormente en este blog. Precisamente, en esta ocasión comentaré la trilogía "La tribu de uno" (Tribe of One) del autor estadounidense Simon Hawke. Estas novelas están basadas en los acontecimientos y lugares descritos en los módulos del escenario "Sol Oscuro" (Dark Sun) para el sistema Advanced Dungeons & Dragons 2da Edición de TSR.

El lugar de los hechos es Athas, un mundo desértico en el que la magia, al ser usada sin mesura o cuidado, literalmente quema y consume la materia orgánica: los hechizos simples destruyen el suelo y las plantas, pero también la vida animal y los seres inteligentes cuando las invocaciones son más y más potentes.

Tras años de abuso, el planeta entero es un erial en el que sobreviven mutaciones de las formas de vida habituales en otros mundos: plantas, animales, criaturas pensantes... todos han cambiado para adaptarse a las duras condiciones imperantes y la competencia por recursos (agua, tierra cultivable, comida y materiales en general) es feroz y despiadada; sólo los más fuertes sobreviven en Athas y nunca por mucho tiempo.

Los restos de civilización subsisten en algunas ciudades estado, gobernadas por reyes hechiceros que aun demandan tributo y que persiguen a cualquiera que pretenda hacer magia sin su permiso. La guerra y competencia entre estas ciudades es constante y de ello sólo se libran algunas casas de mercaderes estrictamente neutrales y algunos pocos grupos que intentan vivir al margen (o en oposición) a estas monarquías destructivas: sociedades secretas de magia no destructiva, tribus nómades, algunas villas aisladas y uno que otro templo perdido en las montañas.

Es precisamente en uno de esos templos que ha crecido Sorak, el protagonista de la historia. La tribu de Sorak fue diezmada en un ataque y él es el único sobreviviente, llevado hasta el templo por un peregrino que lo rescató de la destrucción. Pese a que el templo Villichi que lo acoge es una micro sociedad femenina de practicantes psiónicas, Sorak es aceptado debido a varias particularidades:

  • Sorak es un mestizo de elfo y mediano, especies que en Athas se odian a muerte.
  • La mente de Sorak se ha fragmentado por el trauma de la masacre de su gente, por lo que en él viven varias personas, cada una con habilidades, carácter y hasta género distintos: una "tribu de uno", condición no desconocida en el templo; varios de los miembros de la "tribu" exhiben de hecho potentes poderes mentales.
  • El peregrino pertenece a la raza de los Pyreen, venerado y respetado en el templo; este Mayor ha percibido algo más en Sorak, algo relacionado con el destino y la posible salvación de Athas, una misión que está profundamente vinculada al templo y su tradición.

Así pues, Sorak ha sido criado, educado y entrenado en el templo, al cuidado y protección de sus "hermanas", aislado de un mundo en continuo y al parecer inexorable deterioro.

Hete aquí que Sorak ha llegado a la mayoría de edad y pese a todo lo aprendido, su espíritu no está en paz: si bien ha logrado un cierto equilibrio y cooperación con los miembros de su "tribu", persisten en él dudas e inquietudes sobre su origen y su fragmentada naturaleza. Desea, pues, salir al mundo para encontrar respuestas y hacer, también, su parte en la recuperación ecológica del planeta, causa que también ha hecho suya. Se alejará, entonces, del templo en solitario (o eso cree) periplo para buscar su destino.

Su camino se cruzará con los intereses y poderes que mueven Athas, la mayoría en oposición cuando no antagonismo a su misión, pues poco a poco comienza a vislumbrarse en Sorak algo más que su rareza racial o la asombrosa "tribu" con la que vive, no siempre en total armonía o felicidad.

Estamos frente al clásico relato de aventuras en un mundo de fantasía, mezclado sin embargo con elementos más propios de un relato de ficción post-apocalíptica. Todo ello, amén de los personajes, lugares y criaturas que se cruzan con Sorak, así como las peripecias que enfrenta en su misión, dan lugar a una lectura amena e interesante, a ratos cómica... cuando no estamos asistiendo, con pavor y morbosa fascinación, a las mil y una maneras en que las criaturas de Athas, inteligentes o no, se juegan la vida en esta danza, ora sutil o espantosa, de comer o ser comido.

El autor no cae en el gore, por cierto, pero tampoco intenta trascender en la misión de Sorak lo que es en verdad el día a día de la vida en este mundo de belleza salvaje, donde la noche es apenas menos peligrosa que el día.

Para el que esté habituado a ciertos temas habituales de la fantasía heroica, este es un relato absolutamente recomendable, especialmente por esa mirada casi distópica que toma a ratos la narración.

Ahora bien, si el lector cree que el relato de fantasía se queda en castillos, caballeros y doncellas a rescatar de dragones, estas novelas van entonces doblemente recomendadas...

domingo, 18 de abril de 2021

Sea of Rust: ni tres leyes de robótica ni que nada

Volviendo a uno de los géneros más visitados de este blog, en esta ocasión comentaré la novela de ciencia ficción post apocalíptica Sea of Rust del autor estadounidense C. Robert Cargill.

Últimamente se ha vuelto un póco tópico del cine de ciencia ficción el escenario del "apocalipsis de las máquinas": rebeliones de robots y computadores que arrasan con el ser humano, acaso dejándolo al borde de la extinción o reducido a la condición de ganado.

La premisa de este relato es similar: han pasado treinta años de la guerra entre nosotros y las inteligencias artificiales, con el resultado de que ya no quedan seres humanos en el planeta, de tal suerte que el homo sapiens ha sido suplantado por las máquinas que había creado para que lo sirvieran...

...pero no del todo. La situación de las I.A. está lejos de ser unificada o uniforme. De hecho, el conflicto continúa, aunque a otro ritmo; la lucha es ahora entre algunos robots (cada vez más aislados) que persisten en su independencia y entidades centrales (I.A. planetarias ó One World Intelligences) que no sólo han suplantado al ser humano sino que además desean asimilar y controlar cualquier conciencia o inteligencia que no sea la suya.

"La" protagonista del libro es Brittle, una de esos pocos robots independientes que sobrevive en el único sitio donde no gobiernan las O.W.I. y sus drones: el vasto desierto mundial de ruinas humanas abandonadas, lejos de las bases o centros de cómputo globales. En ese erial de polvo y óxido, el mar de herrumbe que da nombre a la novela, Brittle hace lo que todos los robots como ella deben afrontar para seguir funcionando: depredar a sus congéneres que aún continuan activos y aprovechar sus partes para reemplazar las propias o bien trocarlas en los pocos asentamiento "libres" que van quedando.

El juego de presas y cazadores es opresivo, despiadado y desesperado, ya que el destino de los robots que no logran un nivel mínimo de mantenimiento es la degradación de sus funciones cognitivas hasta verse reducidos a máquinas desquiciadas: los temidos 404, verdaderas bestias de metal y plástico de las que nadie está a salvo.

El relato se alterna entre el día a día de Brittle, sus recuerdos como cuidadora de enfermos antes de la guerra y un relato (mediante un narrador más bien omniciente) de los hechos y eventos que llevaron al mundo a su actual estado. En particular, la perspectiva (digamos) personal de Brittle es angustiante, salpicada como está por un cinismo y amargura extremos: poco a poco va "calculando" cómo su conciencia comienza a escapársele según se van degradando sus partes y piezas no estrictamente mecánicas. Sus momentos de lucidez comienzan a verse interrumpidos por visiones o pérdidas de continuidad, a medida que los datos corruptos o fallas de procesamiento se hacen presentes con frecuencia creciente.

El humor de Brittle es negro, falto como está de cualquier fe o ilusión optimista, ya que en su perspectiva nada hay en el futuro salvo destrucción; a manos ajenas o propias: volverse otro 404 o ser canibalizada en medio del desierto.

La casualidad querrá, sin embargo, que en su afán de supervivencia Brittle se tope con un grupo de robots que le proponen una alternativa aparentemente fantasiosa o imposible, que rompe con el ciclo de depredación mutua y con el gobierno absoluto de las O.W.I. Es un proyecto tan improbable como seductor, al que sin embargo Brittle va a aferrarse con desesperación, a la vez que algo extraño y nuevo empieza a pujar en sus circuitos integrados, cada vez más inestables: la esperanza.

Si bien el tema de esta ficción no es para nada original, la perspectiva de la protagonista y los demás personajes es cuando menos diferente a lo habitual, particularmente porque el autor se cuida de dotarlos de una mezcla muy peculiar de conciencia e inteligencia, pero es un intelecto frío, desprovisto de altruismo o dobleces; humano en cuanto a algunas de sus necesidades y motivaciones, ciertamente, pero deliberadamente falto de esa chispa de error, espontaneidad, genialidad, compasión o lo que sea esa característica elusiva que hace del ser humano conciente distinto de una calculadora o de un animal hambriento.

Quede advertido en todo caso el lector: el hecho de que la violencia y la crueldad de este relato sean actuadas por máquinas, no quita ni mucho menos la crudeza de algunos pasajes, que no estarían fuera de lugar en algunos ejemplos de cine gore o en esas pesadillas bélicas que a nuestra especie le gusta perpetrar de cuando en cuando.

Dicho lo anterior, es una lectura muy recomendable para asomarse a lo que podría ser un futuro posible (in absentia) de nuestra especie, especialmente si decidimos que cuidarnos entre nosotros es menos importante que buscar sustitutos automáticos de lo que somos o podemos ser

jueves, 29 de enero de 2015

The Walking Dead: muertos caminantes... rodeados de zombis

En esta ocasión, y saliéndome por segunda vez de la (ejem) línea editorial habitual, voy a comentar el cómic "Los muertos vivientes" ("The Walking Dead") que he comenzado a leer.

La premisa del relato es sencilla: se produce una pandemia de zombis y los que aun no lo son deben tratar de sobrevivir como sea, sin contar con la infraestructura civilizada que rápidamente se cae a pedazos.

La verdad, más allá de la temática de zombis, que ya he tocado alguna vez en este blog, lo que me atrajo de esta serie fue el concepto de (con perdón, je) descomposición social que aborda. Si bien esto es típico de los relatos postapocalípticos, la perspectiva es personal, como en la ya revisada "La carretera" (The Road) de Cormac McCarthy, y a diferencia de aquella, asistimos al "proceso" desde su inicio.

Cuesta no sentir simpatía (y algo de rechazo) por estos pobres personajes que se aferran a su propia supervivencia, sacrificando el tejido de la sociedad hebra por hebra y, de paso, erosionando su humanidad que (suprema ironía) es lo único que mantiene cohesionado a un grupo y permite la resistencia organizada.

Esta es de hecho una de las claves de la serie: el concepto de grupo, nosotros v/s ellos, que de los zombis pasa rápidamente a incluir todo obstáculo contra la propia supervivencia... incluyendo otros seres humanos con escalas de valores similares o más depredadoras aún, si cabe... y en la serie aquello se demuestra hasta el asco.

Un asco que nada tiene que ver con la podredumbre y lo muertos vivientes, sino con las gentes que, no estando muertas de cuerpo, inexorablemente llegan a estarlo de espíritu.

Y pronto el paisaje se llena de muertos vivientes... y de los zombis que los acechan.

Lectura muy recomendable, sobre todo para los que creen que las cosas no pueden empeorar después de un desastre...

sábado, 11 de febrero de 2012

Ir por lana...

Me lo habían cantado muy claro: iban a dejar la ciudad pronto y sólo iban a llevar el equipaje necesario para el viaje... y yo no estaba considerado, de momento, como equipaje necesario.

Mis "habilidades" para "procurar" artículos escasos les eran conocidas pero, para mi desgracia, también sabían de ciertas características de mi personalidad que me hacían un elemento "poco deseable" para no decir derechamente prescindible.

Así que me ofrecieron un trato: si "conseguía" medicamentos de la farmacia del centro, podían considerar llevarme con ellos hasta la primera parada del viaje, o más allá si demostraba buen comportamiento en ese tramo.

Si no conseguía volver con suficientes medicamentos... bueno, me dieron a entender que no me molestara en volver y, sobre todo, que no me molestara en seguirlos.

Preferí entrar en el centro de noche: no porque fuera a estar menos vigilado, sino porque creía que la oscuridad podía darme alguna ventaja para moverme con libertad.

Me equivoqué, claro. Estoy completamente seguro de que nadie me delató: simplemente, el sigilo me fue esquivo, fui visto y comenzaron a cercarme.

Conseguí llegar a la farmacia sin que me atraparan y logré colarme a la bodega subterránea por una ventana que alguien dejo abierta al descuido.

No contaba con que el techo de la bodega fuera tan alto y, la verdad, esperaba encontrar la bodega sin ocupantes.


En fin, cuando las cosas se van al carajo, lo hacen en grupo, ya se ve...

--- o ---

Este relato fue creado como introducción de mi relato interactivo "Forrajeo", por lo que continua en su página web. Como trabajo interactivo, participó en la V MIni Comp, competencia en la que ganó en primer lugar como Mejor Aventura.

domingo, 1 de enero de 2012

Forrajeo y Arranque de la 5a MiniComp

Acabo de publicar mi décima aventura conversacional, Forrajeo. Es un relato de fantasía y terror: te han enviado a "conseguir" medicamentos de la farmacia y has preferido aprovecharte de la oscuridad, pero a veces el remedio es peor que la enfermedad...

Forrajeo fue creada para su participación en la V Mini Comp, una competencia de mini aventuras, con (en prinicipio) algunas limitaciones en la cantidad de localidades, objetos y personajes. Las 6 aventuras participantes ya están disponibles para descarga. La competencia acaba de arrancar y se reciben votos desde el 2 al 15 de enero de 2012, según estas bases.

Los invito a leer, disfrutar y, por supuesto, a votar por sus favoritas.

Hasta pronto...

jueves, 3 de noviembre de 2011

Apocalipsis Z: Zombis a la española

Aprovechando un fin de semana largo he disfrutado con la lectura de la trilogía "Apocalipsis Z" del escritor español Manel Loureiro.

Si bien comparte los elementos y tópicos habituales en la narrativa de pandemia de muertos vivientes, este relato tiene algunas peculiaridades que lo distingue de otras crónicas afines ya reseñadas en este blog, como "World War Z".

Para empezar es un relato original en español, lleno de giros, modismos y hasta referencias al mundo hispano parlante; es pues más cercano (sí, aunque sea de zombis) para el lector que no es de origen anglo, máxime si la mayoría de estos relatos (ya sea ficción literaria, cine o juegos) son de ese cuño.

Luego, se trata de una narración más personal (comienza de hecho como un diario de vida) donde asistimos en primerísima persona a los rigores de sobrevivir como sea a una catástrofe social que en cuestión de meses arrasa con este tejido tan delicado y frágil que llamamos civilización.

Por último, es un relato envolvente, que si bien comienza en forma doméstica y anodina, al poco andar atrapa y devora (je...) la atención y el interés del lector.

La serie es muy recomendable, tanto para los que gustan del género de zombis (en el sentido literario, que no gastronómico, por favor) como para los que disfrutan con los relatos post apocalípticos.

¡Hasta la próxima!

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La Torre Oscura: Lobos del Calla

He estado disfrutando de una reciente adquisición que facilita (¡y cómo!) la lectura de e-books o libros electrónicos: se trata del nook de Barnes & Noble, concretamente el modelo nook simple touch, del cual ya les comentaré más detalles...

Es gracias a este dispositivo de lectura que he podido, con mayor soltura y comodidad, completar la lectura del quinto volumen de la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) de Stephen King, titulado "Lobos del Calla" (Wolves of The Calla) y que ahora paso a comentar.

Tras retomar el camino del Haz que los llevará a la Torre Oscura, Roland Deschain y su ka-tet llegan al pueblito de Calla Bryn Sturgis: un asentamiento próspero y feliz de granjeros y ganaderos...

...de no ser por el pequeño detalle de que una vez por cada generación son asolados por un grupo de merodeadores, los Lobos del título, que secuestran a un niño o niña de cada pareja de mellizos que encuentren; Calla es terreno fértil para ello, ya que los mellizos son norma en los nacimientos en la localidad.

Estos niños son llevados por la fuerza a una región siniestra llamada El Tronido, de donde han de volver a los pocos meses, convertidos en retrasados mentales, destinados a crecer brusca y dolorosamente, vivir como gigantes semi conscientes por un breve tiempo y luego morir de mil y una enfermedades degenerativas.

Ni que decir tiene que el pueblo de Calla tiene su espíritu carcomido y la providencial llegada del grupo de pistoleros ofrece una posibilidad (no aceptada por todos al principio) de salvación.

Mientras los viajeros conocen el pueblo, tenemos oportunidad de gustar una vez más de elementos ya habituales en la serie.

Como siempre, insertos aquí y allá en la narración, vislumbramos nuevos e interesantes elementos de las culturas del mundo de Roland, con sus extrañas, fascinantes, frecuentes e inquietantes (como nunca en esta serie) conexiones y ecos en el "nuestro".

Además, como en el volumen anterior, disfrutaremos de otra historia dentro de la historia que nos introduce en el periplo del que llegará a ser un nuevo miembro del ka-tet del pistolero: se trata del padre Donald Callahan, que participó en los eventos ocurridos en El misterio de Salem's Lot, otra de las obras relacionadas con este ciclo narrativo.

El sacerdote, tras no pocas vicisitudes, ha llegado de "nuestro" mundo al pueblito de Calla. En el "camino" ha recibido de Marten, mortal enemigo del pistolero, un objeto ominoso y de infinita maldad y poder, un objeto que revelará nuevos y pavorosos vínculos entre "nuestro" mundo y el de la Torre Oscura.

Los viajeros se ven así en figurillas, equilibrando sus capacidades y tiempo entre las urgentes necesidades de preparar la defensa del pueblo del Calla en menos de un mes y las no menos importantes de su propio periplo original; una misión cuya fidelidad, sin embargo, los obliga a los de Calla, conforme al mandato básico de los pistoleros: defender del mal a quienes no pueden hacerlo por si mismos.

Y, como "cuando no llueve, diluvia", el ka-tet de Roland deberá además lidiar con una amenaza latente en uno de sus miembros...

Quienes gustan del género del western, del relato de suspenso y de las narraciones de inspiración oriental, disfrutarán muchísimo con esta entrega de la serie, que por cierto continúa en el sexto volumen de la serie, "Canción de Susannah" (Song of Susannah) .

Hasta la próxima...

lunes, 5 de septiembre de 2011

La Torre Oscura: Mago y Cristal

Tras las ya habituales interrupciones (otros libros que aun no comento por estos lares, la ficción interactiva, el trabajo, la vida), he terminado la lectura de "Mago y Cristal" (Wizard and Glass), el cuarto volumen de la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) de Stephen King, que ahora paso a comentar.

Al comienzo de la narración, el ka-tet del pistolero ha logrado abandonar la ciudad de Lud, usando un medio de transporte que les permite cruzar las Tierras Baldías, territorio devastado por algo mucho peor que una guerra nuclear y de imposible travesía a pie.

Este medio de transporte, sin embargo, es producto de la tecnología del Pueblo Antiguo y, como todo en el mundo de Roland Deschain, ya no funciona exactamente como antes; los detalles, amable lector, los obtendrá usted, que no quiero yo arruinarle el gusto de conocerlos por sí mismo...

Superada esta prueba, los viajeros se encuentran con una versión de Kansas asolada por una peste: la supergripe, que devastó nuestro planeta en La danza de la muerte, una de las obras relacionadas con este ciclo narrativo. En el lugar, además, existe una "rajadura", una región semi translucida de la que emanan zumbidos y voces, en la que el tejido de la realidad se ha "adelgazado". Todo ello indica que se han alejado del camino del Haz y que deben de retomar el camino correcto hacia la Torre Oscura.

La ocasión es aprovechada por los viajeros para conocer más de la historia de su líder, el que pasa a narrarles un episodio de su vida que lo atormenta desde hace ya tiempo.

En este momento, y en la tradición de otros grandes relatos, nos encontramos con un "relato dentro del relato", el que concentrará la mayor parte de este volumen de la serie.

Nos enteramos así de que Roland, justo después de haber derrotado a Cort y haber adquirido el titulo de Pistolero, fue mandado por su padre junto con sus amigos Cuthbert y Alain (aun aprendices de Pistolero) a Mejis, un pueblo en Hambry al oeste de Gilead (pueblo natal de Roland).

Este viaje cumplía dos propósitos: ser alejado de su enemigo Marten (al menos por un tiempo) y descubrir (y luego desbaratar) una conspiración de los altos mandos de Hambry para ayudar a Jonh Farson, que intenta poner en marcha poderosas máquinas de guerra del Pueblo Antiguo. Roland conocerá aquí, además, a la que sería el amor de su vida: Susan Delgado.

Huelga decirlo, no todo en el pueblo de Mejis es lo que parece ("pueblo chico, infierno grande" como decimos en Chile) y el duro desenlace de estos acontecimientos marcará la vida de Roland...

Por supuesto, la historia del ka-tet del Pistolero no termina aún y será comentada pronto, cuando consiga (Vida Real de por medio) completar la lectura del quinto volumen de la serie, "Lobos del Calla" (Wolves of the Calla).

Hasta pronto...

martes, 22 de marzo de 2011

World War Z: Apocalipsis de Zombies


Por esas cosas de facebook (amigos comentando los estados de sus amigos) encontré una referencia a un libro referido como WWZ. Investigando en Internet (dónde más) averigüé que refería a Guerra Mundial Z o World War Z, que a continuación reseñaré.

Esta novela del norteamericano Max Brooks es una extensión o continuación de un trabajo previo, su muy celebrada Guía de Supervivencia Zombie (The Zombie Survival Guide), un manual práctico de técnicas de supervivencia ante un ataque de zombies. Sin embargo, donde esta guía "práctica" se quedaba en lo anecdótico, la novela que nos ocupa toma un enfoque mucho más serio: sí, ya sé, que va de zombies, pero sigan leyendo.


WWZ está escrita como el reporte de un agente de la Comisión de Posguerra para las Naciones Unidas. La novela se estructura en base a entrevistas a los supervivientes del conflicto, presentadas en el orden cronológico de las etapas de la guerra, que si bien comienza localmente en China no tarda por expandirse por todo el mundo, fruto de los problemas fronterizos de dicha nación y (¡oh hubris!) del tráfico ilegal de órganos para transplantes.


Pese a la temática, el libro se lee exactamente igual o mejor que otros semejantes basados en hechos históricos.


Igual, pues al igual que en documentos semejantes creados después de la Segunda Guerra Mundial, esta novela muestra descarnadamente todas las bajezas y alturas de las que es capaz el ser humano; antes, durante y después del conflicto: nuestra debilidad, depredación mutua y estupidez, pero también nuestra fortaleza, mutuo sacrificio e ingenio para salir adelante.


Mejor, precisamente porque pese a la temática ¿absurda? de una pandemia de muertos vivientes, el autor sabe construir un relato interesante, ameno, con un retrato desgraciada y esperanzadoramente creíble del ser humano y del mundo de principios del siglo XXI.


Es un libro absolutamente recomendable para todos los que gusten de los relatos bélicos, la crónica periodística... y para los que gusten de los zombies debiera ser material de referencia obligatoria ;-)


Por cierto, para quienes tengan objeciones o dudas sobre la validez de ésta y otras formas de literatura que pueda parecer poco seria, me limitaré a reutilizar la cita del comentario original en facebook, dicha por el inefable Algernon, en la Importancia de llamarse Ernesto (The Importance of Being Earnest), del inmortal Oscar Wilde:



Es absurdo tener una regla inamomible y rígida sobre lo que uno debiera o no leer. Más de la mitad de la cultura moderna del mundo se basa en cosas que uno debiera no leer.


Era cierto en el siglo XIX y seguirá siéndolo mientras la gente escriba para que otros lean...

lunes, 31 de mayo de 2010

La Pajita Más Corta

Oficina del Guardia en Jefe, Nivel Superior de la Pirámide, 3 A.M.

Se restregó los ojos por quinta vez en la última hora.

El sueño estaba empezando a hacer mella en su concentración, pero no podía permitirse el sueño aun: había que terminar con las asignaciones del día de mañana, y era su responsabilidad, como jefe de la Guardia, el tenerlas listas para distribuirlas a primera hora... dentro de poco más de tres horas.

Su responsabilidad.

Después de todas las idioteces que había hecho para ser relegado a este nivel de la Pirámide...

Considerando lo que había hecho desde entonces, su "comportamiento ejemplar"...

Sabiendo todo lo que le faltaba por hacer para que tal vez lo dejaran bajar de vuelta allá abajo, donde seguiría teniendo pesadas cargas durante el resto de su vida, siempre bajo sospecha...

Mientras más lo pensaba, más se convencía de que todo empezaba y terminaba justamente en eso: las responsabilidades que todo el mundo tenía en la Pirámide, las que alguna vez descuidó y que ahora se esforzaba por recuperar.

Bueno, eso y la libertad, con sus limitaciones, pero libertad al fin y al cabo, de la vida allá abajo: poder trabajar, comer y dormir en horarios normales... y no tener que estar hasta vaya uno a saber qué hora con estas tristes y aburridas planillas de todos los días:

"Asignación de Turnos de Trabajo"

"Revisiones de Desempeño"


"Solicitudes de Aprovisionamiento"


y diez más como ésa. Selló con un timbre la penúltima planilla y tomó la última... la más desagradable de todas, aunque entendía perfectamente su necesidad.

"Asignación de Expedición de Forrajeo"

Nunca tuvo que participar en alguna ("buen comportamiento" y todo eso), pero sabía que los demás prisioneros las veían como una forma de castigo severo; no pocos, al despertar en las celdas de salida, habían preferido suicidarse antes que salir Afuera.

Considerando las historias que contaban los que volvían, Afuera no era agradable. De hecho, salvo los casos irremediables, después de su primera Salida, los prisioneros se volvían casi irreconociblemente dóciles y colaboradores.

Salvo los casos irremediables. A esos, se los hacía Salir hasta que sencillamente no volvían más... lo que siempre pasaba, más temprano que tarde.

Justamente, el último "irremediable" había tenido el mal gusto de no regresar ayer, así que había que escoger a otro desgraciado para que tomara su lugar... y en esta ocasión, ya tenía visto el candidato hace semanas: violento, irrespetuoso, insensible, un patán y cabrón hijo de...

Tuvo que serenarse. Él mismo alguna vez fue un prisionero y solo su "buen comportamiento" le permitió llegar a donde estaba ahora... donde podía aspirar a tener alguna esperanza de volver abajo.

Para este otro, en cambio, ahora solo había una salida: Afuera.

Selló la planilla, la puso con las demás en el ducto de mensajes y apagó, por fin, la luz. Su cama, dura como una piedra, le resultó comodísima y la oscuridad absoluta, un arrullo...

--- o ---

Este relato fue creado para la publicación de mi relato interactivo "Afuera", por lo que continúa aquí.

viernes, 7 de mayo de 2010

La Torre Oscura: Las Tierras Baldías

Tras varias interrupciones (otros libros, el trabajo, la vida), he terminado finalmente la lectura de "Las Tierras Baldías" (The Waste Lands), el tercer volumen de la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) de Stephen King, que ahora paso a comentar.

El relato comienza con el avance de Roland Deschain, Eddie Dean y Susannah Holmes a través del bosque del Mundo Exterior. Enfrentan aquí a Shardik, una criatura dejada por los Antiguos como guardián de uno de los seis Haces místicos que mantienen al mundo unido a la "Torre Oscura", sendero que comienzan a seguir.

Mientras tanto, en nuestro mundo, Jake Chambers (a quien conocimos en el primer volumen, "El Pistolero") no ha muerto a manos de Jack Mort y somos testigos de sus tribulaciones por conciliar su pasado, presente y futuro que se han desviado de sus "recuerdos". Buscando encontrar el sentido de todo ello, Jake logra dar con un portal al mundo de Roland y se incorpora así a la "familia mística" o ka-tet del pistolero. También se les une un bilibrambo (mezcla de tejón, mapache y perro con la misma capacidad de habla que un loro, aunque mucho más inteligente) llamado Oy, el que se encariña con Jake.

El grupo llega pronto a las puertas de una de las grandes ciudades (ahora en ruinas) de este mundo: Lud. En su interior esperan encontrar un medio de transporte para cruzar las Tierras Baldías (un territorio devastado por algo mucho peor que una guerra nuclear), aunque a veces estas soluciones creen sus propios problemas...

La narración se alterna otra vez entre las tierras del mundo de Roland y los paisajes urbanos modernos del Nueva York de nuestro mundo, para luego, conformado ya el ka-tet, meterse de lleno en el Mundo Exterior de Roland. King alimenta el suspenso casi sin pausa durante toda la novela, con un par de "descansos" que sólo sirven para demostrar cuánto se ha "movido" su mundo hacia la decadencia y lo difícil de la tarea que queda por delante.

La historia, por supuesto, continúa en el cuarto volumen de la serie, "Mago y cristal " (Wizard and Glass), que espero comentar en un par de meses... o así. La lectura de esta saga es fascinante, pero bastante exigente en tiempo (que no me sobra).

Hasta pronto...

domingo, 25 de abril de 2010

La carretera: lo importante es el camino

El viaje se ha utilizado como recurso literario desde los comienzos de la historia de la novela. El avance lento por un camino, en pos de alguna misión, enfrentado situaciones y personajes a medida que se avanza, ha sido visitado con singular éxito en la literatura grande y la pequeña: "Don Quijote de la Mancha", "El señor de los anillos", la serie de la Torre Oscura (comentada en este blog) son algunos ejemplos conocidos.

"La carretera" (The Road), novela del escritor estadounidense Cormac McCarthy, es un excelente nuevo ejemplo, que comentaré en este post.

El relato se centra en el periplo de un padre y su hijo a lo largo de los remanentes de una carretera estadounidense en un paisaje post apocalíptico, donde aparte de los protagonistas y otros poquísimos sobre vivientes, ya no queda casi nada con vida. Los personajes huyen de una ubicación original no especificada, en pos de la costa, donde esperan encontrar condiciones climáticas (y humanas) menos hostiles.

El cataclismo, ocurrido antes del nacimiento del niño, nunca es explicitado en su naturaleza, pero las consecuencias en el ecosistema (cenizas por todos lados, vida vegetal y animal aniquilada, escasa luz solar y clima muy frío) y en la sociedad (ciudades consumidas en conflagraciones masivas, comunidades acaso tribales, supervivencia por depredación mutua o por forrajeo de restos en las ruinas) sugieren algún conflicto nuclear importante ("intercambio no limitado").

El autor describe estos elementos con crudo detalle, pero, sin embargo, son sólo el telón de fondo para narrar la relación de mutuo soporte y aprendizaje de los protagonistas, con una prosa bellísima, pausada, envolvente, que, sin ocultar las debilidades de estas personas, resalta sobre todo sus fortalezas, especialmente su vínculo de amor: un amor hermoso, tierno, absolutamente indestructible frente a la desolación y barbarie universales que los rodean.

"El hombre" y "el niño" (sin nombres propios enunciados en parte alguna del relato) hablan poco, pero sus breves diálogos dibujan con sutileza su mundo interior, alternando por cierto la narración entre las urgencias cotidianas por avanzar, mantenerse vivos ...y los recuerdos pre cataclismo del padre, donde escasamente aparece la madre del niño.

Es, sin serlo, una excelente novela sobre la ecología, la importancia de la familia... y la sobrevivencia de la vida y del afecto en condiciones extremas. Después de su lectura no se puede sino mirar con otros ojos este mundo nuestro, tan frágil, tan lleno de belleza, de felicidad y miseria.

Muy recomendable novela para quienes gusten del relato psicólogico y/o de los relatos post apocalípticos, aunque esta novela no es ciencia ficción.

Por cierto, quienes gusten de la ficción interactiva, pueden leer a propósito mi relato "Afuera" escrito/programado mucho antes de leer esta novela. El tema está relacionado aunque el enfoque es algo más que ligeramente distinto...

lunes, 28 de diciembre de 2009

La Torre Oscura: La llegada de los tres

He concluido, perseguido por el fin de año, la lectura de "La llegada de los tres" (The Drawing of the Three), el segundo volumen de la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) de Stephen King, que ahora paso a comentar.

En esta novela, continúan las peripecias de Roland Deschain, "el pistolero", quien tras enfrentar a su adversario, "el Hombre de Negro", debe encontrar y traer para sí a quienes lo ayudarán a completar su periplo en pos de la "Torre Oscura".

Es así que Roland "viaja" a nuestro mundo, a fines del siglo XX, en busca de sus compañeros de ruta:

  • Eddie Dean: un adicto a la heroína, sorprendido por la irrupción del Pistolero en plena operación de internación de cocaína, para el jefe de la mafia Enrico Balazar de Nueva York, en el año de 1987.
  • Odetta Holmes: una adinerada mujer paralítica, que participa en el movimiento por los derechos civiles con mucha, pero mucha personalidad. Es "encontrada" por Roland también de Nueva York, pero del año 1964.
  • Jack Mort: un contador, también en Nueva York, cuya vida, por cosas del destino (o Ka, en la serie) está unida a la de Odetta, Jake Chambers (a quien conocimos en el volumen anterior, "El Pistolero") e incontables otras personas...
La narración se alterna entre las tierras desoladas del mundo de Roland y los paisajes urbanos modernos del Nueva York de nuestro mundo. Como de costumbre, la maestría de King para delinear personajes, situaciones y (sobre todo) el manejo de la tensión y el suspenso mantienen nuestro interés durante toda la novela.

Forzosamente más episódico que el primer libro de la saga, es sin embargo más "liviano" en su lectura, ya que en esencia se trata de tres cuentos largos "levemente" independientes entre sí.

La historia, por supuesto, continúa en el tercer volumen de la serie, "Las Tierras Baldías" (The Waste Lands), que espero comentar aquí el próximo año ;-)

Hasta pronto...

lunes, 7 de diciembre de 2009

La Torre Oscura: El Pistolero

Después de devorarme "El Pistolero" (The Gunslinger), primer tomo de la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) de Stephen King, paso a ofrecerles una breve reseña y mis primeras impresiones (a veces releo cosas que me han gustado y me formo otras impresiones...)

Como comenté en el post anterior, la saga ocurre en un mundo paralelo al nuestro, que se ha "movido" de un pasado y mítico esplendor a una decadencia y erosión casi universales. El relato en sí comienza con su protagonista, Roland Deschain, "el pistolero", atravesando un enorme desierto en pos de su adversario, "el Hombre de Negro". La narración salta de inmediato con un flashback a la reciente (y desastrosa, para variar) experiencia del pistolero en el pueblito de Tull, al borde del desierto.

La progresión de este episodio nos lleva al tiempo "presente": Roland llega a una estación de paso, en medio del desierto, y conoce a Jake Chambers, un niño de 12 años que murió atropellado en Nueva York en 1977 y luego fue "transportado" de nuestro mundo al de Roland. Juntos, el chico y el pistolero avanzan en pos del Hombre de Negro, mientras que (con otros flashbacks) vamos conociendo algo de la infancia de Roland así como detalles de su entrenamiento e "iniciación" como pistolero.

El desenlace narra el encuentro de Roland y su adversario, con advertencias y profecías que el antagonista hará sobre el periplo del pistolero hacia la "Torre Oscura"... acontecimientos que se supone se desarrollarán a partir del siguiente episodio de la saga. Notar que "se supone", ya que el autor señala en el epílogo no tener todo planificado o conocido en ese momento... y por otra parte yo no he leído más allá de este punto, así nada puedo revelar o contradecir ;-).

Debo decir que el relato fue de mi agrado: tiene los habituales elementos de suspenso, terror sobrenatural (y no tanto), desarrollo de personajes y situaciones tensas que acostumbra ofrecer el señor King. Los que gusten del autor y su estilo no se verán defraudados.

Hay, además, elementos novedosos: situaciones y tópicos del western, extraño a King; además, el uso de los flashbacks y las divagaciones del pistolero aportan aspectos de no linealidad muy del agrado del que suscribe (ver la otra mitad del blog) y muy poco habituales en la narrativa de suspenso, pero frecuentes en los trabajos de King. Los que gusten de la narrativa tradicional y especialmente de la no tan tradicional, también disfrutarán lo suyo. En cambio, los que esperen un cuento más convencional, recibirán su merecido (lo dicho, elementos de western).

Por su parte, el protagonista es un hueso duro de roer y se va abriendo y revelando poco a poco, siempre sorprendiéndonos y siempre dejándonos nuevas dudas por resolver; no es fácil conseguir esto: King sabe escribir un relato de suspenso y aquí, especialmente en el desarrollo del personaje ¡se luce! Quienes quieran iniciarse en el oficio de escritor, tomen nota y vean lo que se puede hacer con un estilo depurado.

Eso es todo, por ahora. Tendré más que decir una vez que haya leído el siguiente volumen de la saga: "La llegada de los tres" (The Drawing of the Three).

Hasta pronto...

lunes, 30 de noviembre de 2009

Hacia La Torre Oscura: Las hermanitas de Eluria

Estoy comenzando a leer la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) de Stephen King.

Es un ciclo de 7 novelas que suponen la obra magna de este conocido autor estadounidense. Mezclando la literatura fantástica, la ciencia ficción, el terror y elementos del western, la narración relata el periplo de Roland Deschain, "el pistolero", para alcanzar la "Torre Oscura", supuesto centro y sostén de todos los universos.

He leído ya un cuento de precuela llamado "Las Hermanitas de Eluria" (The Little Sisters of Eluria), en que se relata un episodio previo al primer volumen de la saga y se plantean los temas que luego se desarrollarán plenamente: la magia, la búsqueda de Roland y la historia de un mundo que se ha "movido" de un pasado y mítico esplendor a una decadencia y erosión casi universales.

En el cuento, Roland llega al pueblito de Eluria, desierto y abandonado como tantos otros en su mundo. Emboscado y herido por mutantes escondidos en el lugar, despierta al "cuidado" de las Hermanitas de Eluria, cuyas atenciones no son todo lo caritativas que cabe esperar.

Los que gusten del minucioso estilo narrativo y desarrollo de personajes del señor King no se verán defraudados con este primer cuento y les servirá para "degustar" el resto de la serie... y decidir si quieren o no seguir adelante.

Yo disfruté mucho del cuento y ya estoy abriéndome paso por el primer volumen de la saga: "El Pistolero" (The Gunslinger).

Más noticias, pronto...

jueves, 9 de abril de 2009

Cánticos de la lejana Tierra

En esta ocasión comentaré la novela "Cánticos de la lejana Tierra" (The Songs of Distant Earth) del célebre autor Arthur C. Clarke.

En un futuro no muy distante, la humanidad descubre que el sol tiene los siglos contados, por lo que comienzan grandes trabajos para garantizar nuestra supervivencia: inicialmente, mediante panespermia dirigida con naves "sembradoras" de vida terrestre (humana, animal y vegetal) y luego, con una tecnología de viaje apenas sub lumínica, utilizando una enorme nave con tripulación y pasajeros en crio suspensión: la Magallanes.

Esta arca detiene su viaje para hacer reparaciones en el mundo oceánico de Thalassa: uno de los mundos sembrados, del que se habían dejado de recibir transmisiones mucho antes de iniciada la misión de la Magallanes. Tanto thalassanos como los terrestres (miembros selectos de la tripulación, "despertados" prematuramente) están sorprendidos, pues no esperaban saber jamás los unos de los otros... ni tenían mayores esperanzas de su mutua sobrevivencia, separados por océanos de tiempo, espacio... y silencio.

El encuentro es feliz, por cierto... y cauto. Tanto la tripulación de la Magallanes como los colonos de Thalassa están conscientes de su mutua fragilidad e importancia, y ninguna parte desea dañar a la otra; los thalassanos quieren ayudar a los terrestres a reconstruir su escudo de partículas (con hielo, a partir de agua que no les falta), mientras que los sobrevivientes terrestres desean ayudarles con tecnología, arte, literatura, conocimientos científicos... riquísimo legado de un planeta incinerado hace ya siglos, con el riesgo inherente de todo choque cultural: dañar una cultura en formación, inhibiendo o acelerando su propio desarrollo.

Todo esto no es más que el telón de fondo de una novela riquísima en personajes de múltiples matices: los thalassanos, creados artificialmente desde cero con una sociedad más sana, plácida y bastante menos maliciosa o ambiciosa que la de los terráqueos, los que a su vez son gente de mayor empuje e iniciativa pero que (en la visión del autor) acarrean muchos complejos de supervivencia, herederos de una cultura mucho más supersticiosa, desgarrada por las guerras religiosas y las cicatrices de ser los testigos de la muerte infernal de la Tierra: un apocalípsis cósmico, apenas referido en los recuerdos (misericordiosamente breves) de los tripulantes de la Magallanes.

Y sin embargo, el encuentro se produce y ambas culturas se acercan, enriqueciéndose mutuamente, de maneras hermosas y terribles, como la vida misma.

Es una novela llena de alegría y nostalgia, triunfo y derrota, esperanza y desesperación... como la vida misma. Lectura sumamente recomendable para los que aun creen que empezar de cero es posible y para los que ya saben que somos y seremos los mismos en todo tiempo y lugar... hasta que, por fuerza de voluntad y trabajo duro, decidamos dejar de serlo.

Mis perdones por el tono melancólico. Este post es escrito en Jueves Santo: el cenit de una Semana Santa que para algunos se hace corta, pero para los católicos se nos hace muy larga, muy hermosa y terrible.

Como la vida misma.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Afuera y Arranque de la 3ra Minicomp


Acabo de publicar mi quinta aventura conversacional, Afuera. Es un relato de ciencia ficción y lógica, ambientado en una celda de una prisión muy especial. Eres un prisionero, un criminal convicto, pagando tu pena en los niveles superiores de la Pirámide, y ahora debes prepararte para salir... Afuera.

Afuera se publicó para participar en la 3ra Minicomp, una competencia de aventuras de una sola localidad, con limitaciones en la cantidad de objetos y personajes. Las aventuras participantes pueden descargarse por separado o juntas en un único archivo de distribución. La competencia acaba de arrancar y se reciben votos desde el 13 al 20 de enero de 2008, según estas bases.

Los invito a leer, disfrutar y, por supuesto, a votar por sus favoritas.