Me cuesta mantener la debida frecuencia en esto de la escritura periódica: por pereza, por falta de inspiración, por las demandas de tiempo de la vida familiar, laboral o una mezcla de todo ello; la razón de fondo es que no he sabido dedicarle más tiempo y esa es la verdad.
Dicho eso, paso ahora a comentar la novela de misterio policial "El problema final" del autor español Arturo Pérez-Reverte, que no es extraño a este tipo de artículos en mi blog.
El relato se situa en el año 1960, en la pequeña isla de Utakos. Forzados por un frente de mal tiempo, el actor Hopalong Basil, junto a quienes le invitaron a un paseo en yate, se ven forzados a permanecer en el hotel del lugar, esperando a que mejore el clima.
Al poco andar esa estancia obligada ocurre el asesinato de Edith Mander, turista inglesa que estaba ahí con una amiga. Faltando la policía griega, contactada por radio pero que no puede todavía acercarse al lugar, los empleados del hotel y los demás huéspedes designan a Basil como investigador del hecho por la simple razón de haber protagonziado quince películas basadas en relatos de Sherlock Holmes. El actor, venido a menos pero con el recuerdo fresco de cómo se preparó para ese papel, acepta renuente el desafío y, con la ayuda de uno de los viajeros, acomete las pesquizas para desentrañar el crimen...
...que no ha de ser el único: a muy pocos días, otras personas caerán bajo la mano del asesino, que parece deleitarse creando escenarios del tipo de habitación cerrada, donde las pistas son escasas o equívocas. Añádase a ello que todos los presentes son sospechosos, pues la propia isla actua como cuarto y celda, mientras las autoridades, ocupadas y alejadas por el temporal, se demoran en poner pie en el lugar.
Don Arturo muestra con habilidad su oficio y se revela como un buen escritor de misterio, mostrando lo justo o distrayéndonos con lo que de nada sirve, para mantener así el interés del lector, que como es habitual en estas narraciones, tiene todo frente a sus ojos pero no puede verlo claramente; Basil y su asistente, que casualmente es autor de novelas de misterio, comentan esto no pocas veces, sabiéndose en una situación realmente compleja pero tratando de tomar distancia para ser objetivos.
En forma más bien explícita, el autor embrolla a los personajes (y ciertamente a los que luego leerán la novela), mezclando los elementos de los hechos con referencias y situaciones francamente literarias, de lo cual todos están siempre concientes, pues el detective de Baker Street, sus aventuras y todo su pequeño mundo no suelen estar lejos de los diálogos de los actores del drama en general o de las reflexiones del protagonista en particular, que se sabe bisoño en esto de la investigación policiaca.
La novela se dejar leer con facilidad y rapidez, no siendo especialmente larga, cosa que resulta necesaria para mantener funcionales este tipo de historias. Es un libro sumamente recomendable, especialmente para los que gustan de este tipo de narrativa. Ahora bien, si usted es de los que cree saberlo todo sobre el señor Holmes y su colega Watson, esta lectura va doblemente recomedada.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario