Mostrando entradas con la etiqueta costumbrismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta costumbrismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de marzo de 2026

Hermann Huppen: pluma y pincel de un maestro del cómic

Habiendo publicado hace poco una reseña de un cómic, no tenía previsto volver sobre el tema tan pronto.

Pero, claro, uno hace planes y luego las cosas pasan sin preguntarnos demasiado nuestra opinión.

Ocurre que hace poco ha muerto el autor belga Hermann Huppen, inicialmente dibujante y luego también guionista de historietas y uno de los últimos miembros de la llamada Bande dessinée francesa que seguía en activo. Yo conocí a Hermann siendo muy niño, desde las páginas de la revista Mampato: ahí comencé la lectura de "Bernard Prince" y "Comanche", dos de sus series creadas en colaboración con el guionista francés Greg.

Por aquel entonces yo estaba muy impresionado por la calidad del dibujo, los colores y sobre todo por las historias de aventuras que se presentaban en esas sagas: correrías por el mundo actual, en el caso de "Bernard" y relatos del Lejano Oeste norteamericano, para "Comanche". Se transuntaba una visión bastante poco edulcorada del ser humano y sobre todo lo poco que cambian las cosas, no importa el lugar y el tiempo, cuando hay ambición y egoísmo de por medio.

Esta visión un tanto pesimista de nuestra particular sociología y psicología se iría consolidando en otros trabajos de Huppen, especialmente cuando comenzó a trabajar en solitario. Series como "Jeremiah", un western post apocalíptico o "Las torres de Bois-Maury", su magnus opus histórico, desarrollan relatos plenos de acción y de giros argumentales, con personajes complejos, ninguno realmente héroe o villano: todos con virtudes, defectos y matices.

Y es que, aparte de un dominio absoluto del dibujo y los colores, Hermann nunca cae en el hiper realismo: aunque gusta de visitar el costumbrismo, la historia o el relato policial, el autor siempre escribe desde la ficción... y sin embargo tiene una habilidad única para mantenerse cerca de la realidad; sin exageraciones pero falto de ilusiones. Consideraciones argumentales aparte, con el paso del tiempo, Huppen fué refinando su trazo y su manejo del color,  particularmente en sus trabajos de los últimos 20 años, con un uso sencillamente magistral de la acuarela.

Todo ello ha hecho que el autor sea uno de mis referentes absolutos del cómic en general y del europeo en particular, especialmente como un vehículo narrativo perfectamente válido, con un lenguaje y códigos estéticos del todo aparte de la ficción literaria escrita.

Hay pena por su partida, como ocurre con cualquier artista de lustre, pero nos queda, a los que le seguimos, su ¡magnífica! obra, casi totalmente traducida al español: una obra que puede que siga adelante con otras manos, ya que colaboró a menudo con su hijo Yves, guionista también de nota.

No será lo mismo sin Hermann Huppen, está claro: ojalá y su pluma dibuje un camino hacia los cielos, donde seguirán siempre vivos todos sus colores y las historias fruto de su mano y su mente creadoras.

lunes, 26 de agosto de 2024

Canal de CAAD en Twitch: Episodio Nº6 sobre la monetización en la publicación de aventuras conversacionales

La web del CAAD se mantiene con una saludable actividad y como un claro punto de encuentro de la comunidad aventurera.

Ejemplo de ello es que ya tenemos con nosotros el sexto episodio del canal del CAAD en Twitch TV, también disponible en YouTube.

Este episodio plantea si la ficción interactiva debe o puede venderse o, si se prefiere, si el jugador de aventuras debe pagar por ellas.

Si bien hay una conducción central de la conversación, en esta ocasión la mayor parte de los contenidos y pareceres han venido de los propios panelistas invitados, a saber, autores contando su propia experiencia y modalidades de publicación.

Se presenta primero la modalidad  de salida del fanzine del CAAD: descarga digital gratuita y ediciones físicas de pago, las que acaso cubren los gastos de impresión, envío y a veces dejan algo más de dinero para la mantención del sitio web.

Dicho esto, los autores de aventuras han aportado desde su propia trayectoria de publicación:

  • La opción más habitualmente usada es la distribución gratuita o acaso aceptando donaciones voluntarias... que rara vez las hay.
  • Se plantea también la alternativa de publicar una demo gratis y luego cobrar por la descarga completa, incluyendo aquí el quid del precio, donde entrarán en la ecuación el valor percibido del arte, tiempo esfuerzo, gastos (insumos técnicos o de terceras personas) y por último la calidad de lo producido.
  • Las ediciones físicas son harina de otro costal, especialmente porque suponen expectativas, gastos, compromisos (con el cliente y las empresas involucradas), trabajos y tiempos muy superiores a los de la publicación digital: cobrar por ello es inevitable y hasta necesario, especialmente para que el autor no desespere de la ingente labor (casi siempre ingrata) que requiere.
  • Crowdfounding: involucrar al público objetivo para financiar la creación de un producto con un mecanismos de recompensas, visto por los panelistas como algo que puede ser mucho más involucrado (personal y legalmente) hasta el punto de ser una forma peligrosa de autoría.

Todos han acotado (y desde estas líneas me incluyo) que la principal motivación de crear aventuras es y seguirá siendo meramente el gusto de contar historias y la satisfacción de que alguien más disfrute con los frutos de esa labor: si además cae algo de dinero ¡fantástico! pero nadie pretende que de esta afición se pueda obtener una remuneración que permita vivir sin tener que trabajar en algo más.

La conversación dura poco más de dos horas y resultó muy grato ver que las experiencias de los creadores de aventuras no son demasiado distintas (con matices) de las que yo he tenido a la fecha, con el añadido de que no han cambiado demasiado con el paso del tiempo: acaso Internet ha facilitado y mejorado el alcance del público lector...

...pero la labor del autor de ficción interactiva fue, es y será más por amor al arte que por deseo de lucro.

Como siempre, la mayor parte de lo dicho durante el episodio no está aquí descrito, así que invito al lector de este artículo a escuchar por sí mismo el podcast y enterarse de primera mano de un aspecto no menor y más bien invisible de la creación de ficción interactiva.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Vive lento

Hace un par de semanas salí a caminar por mi barrio al caer la tarde: tenía un dolor de cabeza más bien persistente y no quería tomar analgésicos, que a veces se ensañan con mi digestión.

Fue así que me topé con esta, digamos, intervención artística urbana, improvisada sobre una señal de tránsito en la calle.

Son apenas unos trazos de pintura y encierran sin embargo un consejo sencillo aunque importante: hay que saber detenerse, sobre todo si se quiere vivir la vida con algo de sosiego.

Una muestra más de la sabiduría de la gente, buscando nuevas formas de expresión.

viernes, 8 de marzo de 2024

The Open Range Men: los vaqueros de las praderas

Para no perder la costumbre, retomo la sección de reseñas literarias del blog, comentando la novela "The Open Range Men" del autor estadounidense Lauran Paine.

El género del western es uno de los menos visitados en este blog y a la fecha de hecho sólo había leido relatos que se mezclaban con fantasía y horror: tal es el caso de la serie "La Torre Oscura" (The Dark Tower) del también estadounidense  Stephen King, aquí revisada, y que es por cierto uno de los mejores ejemplos del así llamado subgénero del Weird West.

He visto, claro está, alguna película del tema, pero nunca me atrajo como ficción literaria, pensando que se trataría de relatos más bien simples y acaso repetitivos en su planteo.

Sin embargo, a raíz de una serie de televisión, se despertó mi curiosidad y me decidí a acercarme a este tipo de narrativa, seleccionando una obra más realista que romántica y considerada como un buen ejemplo de la producción de este escritor.

El relato nos introduce a la vida cotidiana de "Boss" Spearman que junto a otros tres vaqueros conduce su ganado por las Grandes Llanuras de los Estados Unidos. Es el suyo un estilo de crianza en decadencia, ya que los animales están siendo ahora criados en ranchos y son pocos los que, como él, realizan los largos viajes de travesía para la engorda y luego venta de las reses, único capital de estas gentes, aparte los inevitables caballos y sus arreos.

Los rancheros, por su parte, ven con malos ojos este modus vivendi itinerante, por lo que "Boss" y los suyos en general tienen un pasar difícil, recibidos y tratados habitualmente con frialdad cuando no hostilidad por doquiera que pasan.

Hete aquí que Denton Baxter es un poderoso terrateniente local de Harmonville, el último pueblo que Spearman y su equipo acaban de dejar atrás. Baxter detesta que crucen sus tierras y su odio es tal que pronto "Boss" y su gente comenzarán a ser acosados repetidamente y de maneras cada vez más violentas, pues nada ni nadie está fuera del alcance de Denton, que mediante la fuerza y el dinero ha comprado las voluntades y hasta la ley del lugar.

La tragedia no tardará en producirse pero, lejos de amilanarse, Spearman decide tomar el camino de la revancha, pues los lazos que se forjan entre los que trabajan en las praderas son tanto o más fuertes que los de la familia... y la sangre sólo puede lavarse con sangre.

Estamos fente a una narración basada mayormente, para mi sorpresa, en la dinámica de los personajes, donde el diálogo importa no menos que el desarrollo de los acontecimientos: hay secuencias de acción, sí, pero el autor nos conduce a ellas muy gradualmente, cuidando de situarnos debidamente en el entorno pero sobre todo en los protagonistas que guían el relato.

El paisaje, el clima y las dificultades que plantean son una parte importante y hasta determinante de la historia y su devenir, pero sólo como escenario para los hechos de los personajes y el choque o encuentro de sus voluntades: no todo es inquina o agresión y hay espacio también en los sucesos para la amistad, la lealtad y la generosidad; las cosas hermosas y hasta nobles del ser humano, que a veces se pierden de vista en el fárrago tan propio de novelas que (supuestamente) son más de acción que de otra cosa.

He quedado, confieso, gratamente satisfecho con esta lectura, que además ha servido para derribar un montón de preconcepciones que yo tenía de este tipo de literatura.

Como en cualquier género, han de haber muchos libros de dudosa calidad y que no son sino iteraciones de una pocas historias seminales. Sin embargo, descubro que el relato de western, cuando se hace bien, no sólo es entretenido sino que puede ser tan envolvente como otros tipos de ficción.

Para bien disfrutar, en definitiva, es cuestión de saber buscar: igual que ocurre con todo lo que se publica, por lo demás.

Una lectura muy recomendable, especialmente si al lector nunca le ha gustado que le vengan con una de vaqueros...

sábado, 2 de marzo de 2024

¿¡Zaragosa!?

Vuelvo a la sección del blog dedicada al... "ingenio" humano aplicado a la ortografía.

Como en una ocasión anterior, les presento otro ejemplo de la creatividad municipal a la hora de ponerle nombre a las calles.

Confieso que en esta ocasión venía con el dato en mano y que no lo encontré por casualidad.

No es raro que a las avenidas se les dé nombre de ciudades o localidades, de Chile o de otros lares: en el barrio de la comuna de Las Condes, en Santiago de Chile de donde proviene la imagen en efecto hay múltiples ejemplos de personas y ciudades de España que se han usado para estos fines.

Si el lector cree que la ciudad de Zaragoza es poco conocida o acaso de escritura diversa o muy compleja, vaya como evidencia el mismo letrero, simplemente visto desde el otro costado.

No es que quien esto escribe ya no sepa qué pensar: ocurre, sencillamente, que por pudor no quiero dejarlo registrado por escrito...

viernes, 30 de junio de 2023

Detective Heredia: misterio policial a la chilena

Como comenté en otro artículo, he iniciado la lectura de una serie de relatos de misterio policíaco de un autor de mi país, por lo que ahora haré aquí una breve reseña.

Se trata de la serie de novelas de misterio "Detective Heredia", del escritor chileno Ramón Díaz Eterovic. El protagonista es un detective privado que vive en Santiago, resolviendo habitualmente casos y cosas menores, empezando el primer episodio, "La Ciudad está triste" en plena dictadura militar.

Los eventos relatados involucran personas y personajes que, cuando no son históricos, corresponden a hechos u organizaciones que sí formaban parte de la realidad de Chile en aquel entonces, por lo que a lectores que sean mis compatriotas puede que estas historias les hagan (como a mí) un eco un tanto especial, pues si bien se trata de ficción literaria, lo es a medias.

Respecto de esto último, declaro aquí que, simpatías políticas o ideológicas aparte, intentar a estas alturas negar el terrorismo de estado chileno de aquel tiempo retratado en estas  novelas es, proverbialmente, tratar de tapar el sol con un dedo: el robo, los secuestros, la tortura, las desapariciones, los asesinatos y la mordaza a la justicia y los medios locales... incontables tropelías cometidas en nombre de la patria y la seguridad interior. Si el que yo escriba esto determina que algunos de mis lectores dejen de serlo, sepan que no voy a lamentarlo en demasía y tampoco voy a echarlos mucho de menos; en efecto, si van a juzgarme por, vamos a ver, "mi particular perspectiva", no tengo ningún problema en yo también emitir juicios como estos: viví en ese tiempo y mi memoria no es tan frágil, aunque la de otros sea más acomodaticia...

Heredia, pese a todo y a todos, intenta siempre resolver sus casos, obtenga o no justicia para sus clientes, por lo que no pocas veces ha de recurrir a sus aliados y amigos, fuera y dentro de la ley, para salir adelante con el pellejo no del todo intacto: es también, como tantos, víctima de la violencia represiva del estado, pero procura dar de lo que recibe y devolver la mano en la medida de sus posibilidades.

La prosa es amena, llena de humor e ironía. Los hechos son narrados en forma muy ágil y el autor  aprovecha nuestro particular léxico, incluyendo modismos que, conforme avanza la serie, se vuelven menos anacrónicos y algo más modernos, ya que las novelas (que no suelen extenderse mucho) van dejando al poco andar el siglo XX y se adentran en nuestros tiempos, incluyendo nuestra zigzagueante y amañada transición a la democracia.

¿Son estas novelas recomendables para lectores que no sean chilenos?

Habiendo leído no pocos relatos de misterio policial escritos en el así llamado español neutro, puedo asegurar que, vocabulario aparte, la serie se lee con agrado e interés; los detalles de ambientación "a la chilena" no hacen sino darle gracia a estas historias sin restar nada a la experiencia de lectura para cualquier persona interesada en el género. El autor no cae, en todo caso, en la tentación de hacer relatos herméticos o acaso panfletarios y los libros pueden disfrutarse sin necesidad de estar recurriendo a textos de historia o a la censurada prensa de la época.

Recomiendo así estas novelas policíacas con elementos históricos, cuya relevancia es mucho mayor, desde (no sólo) mi punto de vista, que la de una narración de misterio genérica. Ahora bien, si el lector es de los que no quiere que le recuerden cómo era (y es) Chile en tiempos no demasiado lejanos, su lectura va doblemente recomendada.

miércoles, 28 de junio de 2023

Sobre lecturas V: ocasión

Finalizando esta serie sobre la lectura, ahora trataré un asunto más bien espinudo que no es otro que la ocasión: cuándo y cómo llega quien esto escribe a la experiencia de la lectura. Como en el post previo, incluiré aquí algunos elementos de vivencia personal aunque con algo menos de cabreo que en el artículo anterior.

En mi caso personal, salvo la obligada "lectura forzada" por temas laborales, la mayor parte del tiempo leo literatura por el placer de poder hacerlo: buscando entretenimiento, para aprender sobre algún tema de interés o (no se rían) procurando un poco de ese a veces esquivo crecimiento personal.

Dicho esto, si bien la mayor parte de mis lecturas son por gusto, lo cierto es que no siempre esa lectura es a gusto.

¿Por qué?

Por el motivo más frecuente para cualquier persona que tenga algunas responsabilidades: poco tiempo disponible, lo que es mala cosa precisamente porque leer con algún grado de provecho requiere algo de tiempo dedicado a la lectura: no menos de media hora, en mi caso.

Así las cosas, en general acometo la lectura como y cuando puedo... y si el ánimo acompaña, que eso no siempre está provisto ni previsto.

Entre semana, las ocasiones de lectura tienden a ser de no más de 30 minutos por vez. Si se consigue contar con alguna de estas alternativas, el día se puede considerar como "bueno" en lo que a leer se refiere:

  • En el transporte público, con un ojo en lo leído y el otro en el  resto de los pasajeros, entre los cuales suele haber "amigos de lo ajeno".
  • También un poco después de almuerzo, si las demandas del trabajo permiten algo de lectura, ojalá con un café en un lugar tranquilo.
  • Al final del día, cuando la familia, "la cosa doméstica" o la pareja lo propician (o al menos no lo impiden) puedo disfrutar de un poco de lectura antes de que el sueño me derrote: antes podía dejar de dormir un poco con tal de leer algo; con más de 50 años a cuestas, ya no es así.

Los fines de semana, al contrario de lo que se podría suponer, el tiempo disponible es casi inexistente, toda vez que lo referido al último item y que no se pudo hacer de lunes a viernes deberá por fuerza hacerse en esos dos días, que se los hace rendir como si fueran tres; quienes hayan superado o estén entrando en la crianza temprana de niños sabrán perfectamente a qué me refiero.

No es un panorama muy alentador ¿verdad?

Sin embargo, esa ha sido mi realidad personal durante los últimos 15 años y aunque conforme los hijos crecen la cosa va mejorando un poco, la verdad es que nunca pareciera que hubiera tiempo suficiente para esto de la lectura.

Asunto aparte, por cierto, es mi ¿porfiada? escritura en estas páginas, para no hablar de la autoría de ficción interactiva, actividades ambas que ciertamente requieren de lo suyo en términos de tiempo para hacerse con un mínimo de provecho o calidad; que no siempre ambos.

Pero ¡qué le vamos hacer! yo no estaría verdaderamente contento o satisfecho, ni como autor ni como lector, si las cosas fueran de otro modo.

Concluye aquí este artículo y esta serie sobre la lectura. Quiera y pueda el lector reflexionar sobre su propia experiencia en esto de leer periódicamente, especialmente si, como yo, es asiduo a la literatura y no puede ni quiere dejar de serlo.

¡Hasta pronto!

viernes, 28 de abril de 2023

¿Y usted, quién es?: las penas creativas del autor

Uno de los placeres sencillos que tiene el vivir en una ciudad es poder asistir a ferias de libros, más aun si es en familia y se puede hacer en un fin de semana.

Este domingo recién pasado acudimos a una cita para libros usados organizada por mi municipalidad y la experiencia fue muy buena: explorar, curiosear y registrar para encontrar ¡grata sorpresa! cosas que uno no sabe que estaba buscando.

De mi cosecha personal en esa ocasión, paso a reseñar la novela gráfica "¿Y usted, quién es?" del autor chileno Francisco Javier Olea.

Se trata de un relato que, siendo ficción, algo de autobiográfico ha de tener, pues narra una situación bastante habitual en el mundo de las letras:

Un escritor que tuvo éxito con su primera novela ahora sufre porque no tiene ideas para la segunda. Todos aguardan el nuevo libro, pero la historia no aparece, el tiempo pasa y aumentan las dudas sobre su talento, sobre lo que todos llamamos talento.

Quien esto escribe ha reflexionado lo suyo en estas páginas sobre el peliagudo tema de la inspiración, especialmente cuando cuesta conseguir atrapar o acaso retener, por esquiva, la musa o lo que sea que se usa como motivación o motor creativo de un trabajo a publicar. Por lo mismo, salvando las diferencias profesionales del problema (de esto, al menos, yo no vivo) me resulta fácil apreciar y hasta simpatizar con el protagonista, expuesto todo ello por el señor Olea de manera franca, tierna, sencilla y con no poca gracia . 

Estamos ante un relato breve pero no por ello liviano, pues aborda una situación que ha de ser tan vieja como las artes en general y las letras en particular; puede que incluso en la academia y en las ciencias ("publicar o perecer") se vivan problemáticas muy similares, también ocultas al público general que poco o nada sabe de estos avatares y presiones del proceso creativo. Además, en este relato se incorporan otros puntos de vista, ajenos al autor, lo que agrega un toque de originalidad y acaso cercanía a la obra.

Libro muy recomendable para el lector que quiera acercarse un poco a la artesanía de lo publicado, que a veces esconde mundos rara vez percibidos al leer el resultado... 

lunes, 24 de abril de 2023

Chile en El Escritorio

Como he declarado en más de una ocasión, soy chileno.

Si bien eso no suele afectar mucho el contenido del blog, es ingenuo pensar que mi nacionalidad o la circunstancia de vivir en Santiago no inciden en mi percepción del mundo o los elementos culturales que me llevan a publicar sobre esto o aquello.

De hecho, aunque creo que no se refleja en mi forma de escribir en el blog, lo cierto es que, más allá de alguna obra o autor reseñado, hay temas o tópicos sobre los cuales tengo una opinión o una perspectiva propia de alguien que vive en mi país, como le debe pasar a cualquiera que esté en esto de la escritura periódica, no importando de dónde sea el autor.

Aunque no escriba sobre la contingencia o la actualidad nacional, algo de ello se ha de traslucir en lo que aquí voy dejando, pues un aspecto tan elemental como mis intereses por fuerza han de estar, al menos, informados por mi nacionalidad. Queda al distinguido público, en definitiva, el juzgar cuánto o qué tanto es así.

Invito a mis lectores a asomarse a estos artículos del blog para apreciar (o no, según) una no tan pequeña parte de lo que hace que yo quiera publicar en estas páginas.

domingo, 26 de febrero de 2023

No está muerto lo que yace eternamente: decimosegundo episodio, segunda temporada

Este viernes apareció en línea el decimosegundo episodio de la segunda temporada de “No está muerto lo que yace eternamente”. Puede verse en el canal de Textualiza en Twitch y también en YouTube: Ruber Eaglenest y Jade nos traen en amena conversación las novedades de la escena de la ficción interactiva.

Siguiendo su nueva modalidad, en esta oportunidad han invitado al autor Princess Internet Café; la obra seleccionada para jugar después de las noticias es "Solsticio", que si bien es ficción interactiva, tiene algunos elementos gráficos de singular interés, hecha como está con herramientas de Bitsy, un sistema de autoría que no suele verse en este blog.

Como es la norma en estos episodios, al comienzo hay una entrevista al autor invitado, donde conoceremos su periplo en la autoría de ficción interactiva, para luego adentrarnos en la actualidad y las novedades del mundillo.

En cuanto a las noticias, los enlaces del temario están disponibles en YouTube y además fueron publicados en el foro de la web del CAAD; como siempre, los pueden leer desde ya en este post:

Nuevamente contamos con esta estupenda alternativa para estar al día de lo que se hace (y se ha de hacer) en ficción interactiva.

viernes, 25 de noviembre de 2022

Al cateo 'e la laucha: vox populi

Dejando aparte las enseñanzas de los grandes maestros de oriente, la sabiduría no proviene solamente de mentes avanzadas o de profundas tradiciones milenarias. A veces, lo importante tiene orígenes más modestos o de data mucho más reciente.

Todos los pueblos, en efecto, poseen fuentes casi inagotables de consejos prudentes, que aunque simples en su enunciación encierran sin embargo no poco aprendizaje sobre la vida: como vivirla sin daño y con mayor provecho o al menos mejor dicha, expresado todo ello en fórmulas sencillas y fáciles de recordar. Nos referimos, claro está, a los dichos y refranes, de los cuales cada país tiene acervo propio del que hacer gala. Se trata de juegos y vuelos de la lengua que, cuando el tiempo y el esfuerzo lo permiten, han dado lugar a recopilaciones que luego se vuelven verdaderos referentes de la cultura que los originó.

Chile, país de quien esto escribe, aunque de corta trayectoria histórica si se lo compara con otros lares, tiene su propia tradición de refranes, no por "reciente" menos abundante, una de cuyas últimas compilaciones paso ahora a reseñar.

El libro "Al cateo 'e la laucha", publicado por la Academia chilena de la lengua a principios del 2021, supone una de las reuniones más recientes de la sabiduría popular de nuestra tierra. Como dice en su introducción:

Se trata de una breve, pero interesante recopilación de dichos y refranes usados hoy, a lo largo de Chile. Esas palabras -llenas de picardía y significado-, que vienen a recordarnos el modo de ser que nos identifica como pueblo y que se ha transmitido de abuelos a nietos.

En esas ocurrencias se concentra la sabiduría que no tiene un único autor y que responde a las características propias del entorno donde se pronuncian: con el tiempo cambian, se ajustan, se pierden con los años y regresan, no siempre de la misma forma.

En sus páginas, el lector chileno se reconocerá en mucho (que no todo) de lo que ha escuchado en vida, tanto en círculos privados como públicos, para deleite y educación de todos. Y es que no hay quien viva en este rincón del mundo que no haya escuchado algo de lo que este libro reune, para reflexión y a veces mal disimulada sopresa por lo atinado, certero, preciso y conciso de nuestro refranero local.

Cierto es que algunas de estas voces y frases provienen de la lengua y tradición española, pero el tiempo, la distancia y nuestra propia vivencia las han modificado y enriquecido. Lo más probable es que a cualquier lector extranjero, hispano o de otras tierras, muchas de estas frases, tan nuestras en su expresión criolla, le han de hacer sin embargo pleno sentido; la experiencia vital chilena, a la postre, no ha de ser demasiado diferente de la de otras gentes...

...o a lo mejor sí, vaya usted a saber. Cada historia es única y por ende singulares son también los aprendizajes que de ello se derivan: verbigracia, sólo alguien muy familiarizado tanto con el refranero chileno como con nuestra reciente contingencia entendería rápidamente lo que se señala atinadamente en su introducción:

Porque es cierto que hoy nos toca bailar con la fea, pero para qué buscarle el cuesco a la breva o la quinta pata al gato, si sabemos que el que pestañea pierde. Ya nos cayó la teja.

Invito pues invitado el lector a conocer (vía descarga gratis en pdf) un pequeño trozo de mi Chile querido desde la voz y sabiduría de nuestro pueblo que, desde siempre, construye nuestra identidad desde el lenguaje y la vivencia cotidiana, con esa contundencia de lo simple.

Que a buen entendedor...

sábado, 19 de noviembre de 2022

Biblioteca Básica Informática: mi primera enciclopedia de computación

Para los que no somos nativos digitales, el advenimiento de la informática fue un proceso lento, gradual y más bien azaroso.

Los tiempos y los medios económicos eran tales que contar con un computador doméstico (no digamos ya un PC) no era cosa baladí, para no hablar de acceso a literatura (revistas o libros) sobre el tema, máxime en español.

Este artículo es precisamente acerca de una de las primeras colecciones de libros razonablemente completas y asequibles que tuve y que me permitieron entrar en el fascinante mundo de la informática, que luego daría lugar a mi trabajo y a mi afición por la ficción interactiva; motivo de este blog, por cierto.

La "Biblioteca Básica Informática" fue editada por Ingelek entre los años 1985 y 1986, aunque a Chile llegó con algo de desface: yo la adquirí mediante la compra (que no suscripción, ya hubiera querido) de una revista que la incluía "de regalo".

Se trataba de volúmenes sencillos y breves, de impresión correcta pero sin florituras: texto muy claro (buena tipografía) con pocos colores salvo títulos y algunos párrafos destacados, intercalado aquí y allá con algunas fotografías en blanco y negro. La prosa era amena, acompañada de diagramas sencillos pero contundentes. Todo ello era sumamente esclarecedor para legos en la materia y resultaba fascinante para los que empezábamos a entender algo y deseabamos saber más.

Si bien en aquel entonces no llegué a tener la colección completa, los libros que sí pude leer significaron para mí poder abrir el entendimiento y el interés por un sinfín de aspectos de esta tecnología, de los que de otro modo poco y nada lograría conocer; eran tiempos sin acceso a publicaciones internacionales ni a bibliotecas universitarias, únicas fuentes en mi país de información "al día" sobre estos temas; Internet era un sueño remoto al que me integraría muchos años más tarde.

Guardo particular recuerdo del volumen sobre diseño de juegos, que me permitió iniciar mi andadura (a punta de BASIC) en la programación de aventuras conversacionales.

Hoy por hoy, es posible descargar la colección completa desde el Internet Archive, donde por cierto pueden encontrarse otras publicaciones de Ingelek y de aquellos tiempos, tan precarios a la luz de hoy y sin embargo tan llenos de maravilla y de aprendizaje gozoso.

Desde aquí, mi saludo agradecido a todos esos esforzados y anónimos autores, que abrieron para mí un camino que aun hoy recorro, un camino por el que todos (lo sepan o no) transitan cotidianamente.

viernes, 4 de noviembre de 2022

Confucio: de la sabiduría a la armonía

Descubro que este año he escrito muy pocas reseñas literarias o artículos sobre "literatura y letras en general" como reza en el encabezado de la página del blog: el dinamismo de la escena de la aventura conversacional y mi intento de reflejar eso en el blog ha dado lugar a una cierta desproporción de lo aventurero frente a lo literario, que no es en sí una mala cosa, pero que sin duda ha cambiado el tono de este blog.

No pretendo que la parte literaria del blog será de pronto más abundante meramente para balancear contenidos, pero la verdad es que, al menos en este 2022, es un aspecto que ha estado algo ausente.

Precisamente en busca de un poco más de equilibrio, traigo a relación en esta reseña la obra y enseñanzas de Confucio, celebrado pensador y filósofo chino. Si bien su vida fue más bien discreta, alternando entre trabajos de maestro, funcionario público menor y carpintero, su más importante legado es su trabajo de compilación y síntesis de las tradiciones de sabiduría de su país, ya que él mismo nunca pretendió ser el autor original de nada de cuanto profesó.

El confucianismo, cuyo valor y relevancia no desaparecen a más de 2.500 años de  la muerte de su autor, es una filosofía espiritual que, aunque no siempre se practica como religión, tiene de hecho muchos seguidores o cultores de algunos de sus aspectos escenciales, cuyo fin último es lograr la armonía personal y social a partir del cuidado de las relaciones humanas... que se dice pronto.

Su principal obra publicada, las llamadas Analectas, es singularmente breve pero, como suele ocurrir con las obras maestras, de una sencillez y profundidad pasmosa: se trata de máximas y conversaciones de Confucio con sus discípulos en las que expone esos principios básicos que permiten ordenar y mantener las interacciones entre personas, siempre bajo la idea base de que en cualquier relación humana la parte superior tiene la obligación de protección y el rol inferior, de lealtad y respeto. Se atribuyen también a Confucio y sus discípulos los Cinco Clásicos, libros póstumos de recopilación doctrinaria del pensamiento del maestro.

Sería vano tratar de reunir en un sólo artículo una parte razonable del confucianismo, por lo que dejaré aquí algunas muestras que, por cuestiones personales y de contingencia, a mí me han hecho particular sentido:

  • Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso
  • Cuando alguien pone el dedo en la llaga, sólo los necios piensan que lo importante es el dedo
  • Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a un hombre malo, examínate a ti mismo
  • Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y tendida la mano
  • Donde hay educación, no hay distinción de clases
  • Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío
  • El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor
  • El silencio es un amigo que jamás traiciona
  • En un país bien gobernado, la pobreza es algo que avergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es algo que avergüenza
  • La mayor gloria no es permanecer de pie, sino levantarse cada vez que se cae
  • La pereza camina tan lentamente que no ha de esforzarse mucho la pobreza para alcanzarla
  • No hay cosa más fría que un consejo cuya aplicación sea imposible
  • No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino
  • No todos los hombres pueden ser ilustres, pero todos pueden ser buenos hombres
  • Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón
  • Si el hombre no tiene costumbre de preguntar, yo no puedo hacer nada por él
  • Trabaja en impedir delitos para no necesitar castigos

No es más, esta modesta y leve ojeada al pensamiento de Confucio. Dejo al lector la posibilidad de ahondar más en esta filosofía, especialmente en estos tiempos en que un poco más de armonía social no nos vendría mal...

sábado, 16 de julio de 2022

Yo conozco ese lugar: Soda Stereo desde dentro

La autobiografía, en cuanto a ensayo literario, no suele ser frecuentemente visitada en este blog, salvo por temas de interés más bien personal de quien esto escribe.

En esta oportunidad, me remito a la reseña de un libro particularmente significativo por consideraciones puramente vivenciales: "Yo conozco ese lugar" del músico argentino Zeta Bosio, miembro fundador del grupo de rock "Soda Stereo".

Comenzaré señalando que la prosa de Zeta es sencilla y sin grandes florituras literarias; por lo mismo, auténtica, fresca, ausente de toda grandilocuencia o falsa pretención: grato contraste al compararla con lo "producido" por quienes incursionan de manera más bien mercenaria en la palabra escrita.

El relato comienza con los orígenes inmigrantes de la familia del autor y su infancia en Buenos Aires: sus juegos y su temprano contacto con la música de "The Beatles", que lo llevará a aprender a tocar el bajo eléctrico.

Luego vendrá la narración de su juventud, donde continuará siempre con su interés musical, aprendiendo, practicando y formando bandas que irán aumentando su acervo instrumental y artístico.

Cumplido el servicio militar en la armada, que le permitirá viajar y conocer el mundo, entrará a la carrera de publicidad de la Universidad de El Salvador, siempre ligado a la música mediante la banda "The Morgan". Es en esta etapa que conocerá a Gustavo Cerati y luego a Charly Alberti, con quienes eventualmente conformarán "Soda Stereo".

Se inicia así la etapa central (y más abundante) del libro, donde conoceremos el periplo del grupo, desde sus inicios y búsqueda de un sonido propio, para luego asistir a la creación de cada uno de sus álbumes: un proceso largo, trabajoso y lleno de anécdotas, cruzado por la amistad de estos músicos pero también por la creciente dificultad de su relación.

Sobre este particular, Bosio en ningún momento esquiva el tema como tampoco oculta su cariño por sus compañeros, así como su admiración y a la vez rencor por Gustavo, ciertamente la figura artística y creativamente más destacada y carísmatica del grupo, pero una persona no exenta de egoismos o vanidades, acrecentados por el temperamento mercurial ("es un artista", dirá alguien) de Cerati, elementos todos que determinan una continua fuente de problemas de conviencia y desgaste para la agrupación.

Sabremos así de los goces, dolores y trabajos del autor, cuya vida personal tampoco ha sido un lecho de rosas, un aspecto que la farándula o el fan casual prefieren ignorar; los artistas no son arte y sus posibles creativos están inmersos en la misma cotidianeidad y fragilidad humana que todos compartimos.

El libro se hace cargo de aquello y para quien, como yo, creció escuchando "Soda Stereo", es a la postre una narración fascinante, que permite conocer plenamente, en la voz cándida y sincera de Zeta, el trasfondo de una de mis bandas favoritas, que en los hechos cambió para siempre la escena musical latinoamericana.

Yo los sigo escuchando con gusto.

Lectura sumamente recomendable para quienes quieran conocer un capítulo esencial de la música popular en la Latinoamérica de fines de siglo XX. Ahora bien, si usted es chileno o argentino y vivió su juventud en los años 80, este libro va doblemente recomendado.

sábado, 25 de junio de 2022

No está muerto lo que yace eternamente: noveno episodio

El jueves recién pasado ha aparecido en línea un nuevo episodio de "No está muerto lo que yace eternamente".

Como siempre, está disponible en el canal de Textualiza en Twitch y también en YouTube: en compañía de Ruber Eaglenest, Jade y MariaRAhumada podremos saber de lo nuevo que está ocurriendo en el mundillo de la ficción interactiva, tanto en español como en inglés. Se indica que éste es el penúltimo podcast de esta temporada, pues la serie descansará por el periodo de vacaciones europeo, para regresar en Septiembre.

Siguiendo el modelo habitual del episodio anterior, la primera parte nos trae las noticias para a continuación asistir a una partida en directo de un trabajo de ficción interactiva: en esta ocasión le toca el turno a "Encierro", de un tal Incanus ;-)

Sobre esto, un par de comentarios de autor: ha sido una grata sorpresa cuando me he enterado de la selección del canal; misterio, suspenso y bromas del canal aparte, recursos que siempre le dan dinamismo y gracia al podcast, que por cierto son muy del gusto de quien esto escribe y en esta ocasión tanto más, como podrán suponer.

Me alegró el ver que, según ví en el podcast, no han tenido grandes problemas para "sacarle jugo" al relato, particularmente al constatar que (salvo algún tropiezo o humorada) me resultó, como yo pretendía, un relato interactivo sin ripios excesivos: jugable y disfrutable, y que invita a la reflexión y la evocación de esta experiencia que todos (el planeta entero, vamos) hemos vivido, cada uno según le tocó: "Encierro" es apenas una reflexión de tantas posibles... pero es la mía, a fin de cuentas: scriptum est quod scriptum est y todas esas cosas.

Agradezco, en suma, la escogencia y experiencia del podcast con "Encierro" y será buena cosa si anima a quienes ven este canal a disfrutar con los trabajos que produce esta comundidad de ficción interactiva en español, en la que en tan buena compañía me encuentro.

Dicho esto, en YouTube encontraremos los enlaces del temario, que incluyo aquí, según fueron publicados en el foro de la web del CAAD:

Nuevamente podemos deleitarnos con esta estupenda y completísima alternativa para cuanto sucede y está por venir en la escena de la ficción interactiva.

¡Que la disfruten!

sábado, 26 de marzo de 2022

Hecho en Pavo

Buscando un poco de levedad en estos tiempos tan graves, vuelvo a la sección del blog dedicada a los "horrores" ortográficos, trayendo a ustedes un caso que acaso recuerde al lector una reseña publicada recientemente.

Aquí tenemos un etiquetado casi anodino por lo habitual: se indica la procedencia de un artículo, primero en inglés como para indicar su país de origen y luego traducido a idioma local. En particular, se trataría de un producto de origen turco, pues se lee Made in Turkey.

Lamentablemente, la traducción al español (que no al francés) confundió alegremente el país con un animal (escritos del mismo modo en inglés) con el resultado a la vista: el comprador está adquiriendo un producto "Hecho en Pavo".

Quedamos entonces entre la sorpresa y la duda de saber si en definitiva estamos leyendo un juicio sobre la astucia del traductor, la inteligencia del comprador o bien de un nuevo y poco avispado país...

sábado, 19 de marzo de 2022

Danza macabra: un estudio del horror

Continuando con esto de las reseñas de ensayos y habiendo comentado ya un libro al uso sobre ficción interactiva, corresponde ahora hacer una reseña de ensayo sobre literatura "tradicional". Puestos a ello, qué mejor que hacerlo sobre la ficción literaria de horror, tema frecuente en este blog y comentado no pocas veces desde sus inicios.

Es esto del horror un tema tan antiguo como la narrativa misma, pues incluso en su forma oral todas las culturas humanas de antiguo han echado mano de esta especie de masoquismo que es el cuento de miedo, al que volvemos una y otra vez, como si la vida diaria no tuviera suficiente zozobra e inquietud.

El libro que he escogido en esta oportunidad es "Danza Macabra" (Danse Macabre) del autor norteamericano Stephen King, también habitual de este blog. No siendo académico literario, el autor es (qué duda cabe) experto en la materia desde el punto de vista creativo, especialmente en la ficción literaria. El libro fue escrito a partir de apuntes para un curso universitario dictado por King en la década de 1970, pero el escritor se explayará lo suyo a partir de ahí, acrecentado lo investigado con sus vivencias (personales y profesionales) en torno al tema, ya sea en la literatura como en otros medios. 

Comenzará el autor por explicarnos su motivación para escribir esta obra, con algunas de las claves que el autor entiende que llevan al aficionado (lector o espectador en general) a disfrutar (es un decir) del género. King hace de entrada una taxonomía del horror, graduándolo según estilo o pericia del autor:

  1. Primero y por encima de todo está el terror, la emoción o estado psicológico más elemental y que el autor procura como fruto dilecto de su obra: un estado de tensión previo que debe mantenerse todo lo razonablemente posible.
  2. Luego está el horror, esa sorpresa al final del terror.
  3. Al final de la escala está el asco, un reflejo visceral y truco barato a fin de cuentas.
En las cándidas palabras del autor:

Reconozco el terror como la principal emoción, así que trato de aterrorizar al lector. Pero si me parece que no puedo aterrorizarle, voy a intentar horrorizarle, y si veo que no puedo horrorizarle, intentaré asquearle. No estoy orgulloso.

A continuación y hurgando en la historia reciente de la literatura, King discutirá sobre tres obras que considera capitales o fundacionales para el horror, especialmente por los tópicos y arquetipos de personajes que éstas suponen para el horror en la literatura y luego en otros medios: "Frankenstein" de Mary Shelley, "Drácula" de Bram Stoker y "El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde" de Robert Louis Stevenson; todos verdaderos clásicos de la literatura victoriana y cada uno carta mayor de lo que King denomina el tarot del horror. En efecto, a poco indagar se encuentra uno con elementos tan antiguos como la xenofobia, los tabúes sexuales o los ideales inspirados en Apolo (el hombre-dios) o Dioniso (el hombre-animal); cada uno de ellos con sus propias pulsiones o motivaciones en la sique humana.

Después hará un interludio autobiográfico, comentando sobre su infancia, precaria en lo económico y casi sin recuerdos de un padre que les abandonó cuando el tenía apenas 2 años. Las vivencias con su hermano mayor y sus parientes configuran un pequeño mundo, real e imaginario, que acrecentarán en el autor el gusto por las historias. Culmina este recuerdo con el hallazgo de algunos libros de su padre, única herencia que dará pleno provecho en el futuro de King, especialmente a partir del impacto que en él producirá una antología de H. P. Lovecraft, otro gigante seminal del horror literario y que abrirá al autor las puertas de lo que en definitiva sería su profesión.

Continuando con la evolución del género, estamos en los días de la radio, en los que el impacto de la narración oral y la forzosa necesidad de estimular la imaginación (en ausencia de lo visual) harán crecer el género y su penetración en la cultura de mediados del siglo XX.

Llegamos así al cine, que King revisará con gusto, recorriendo lo bueno y lo malo de la producción fílmica desde los años 50 hasta los años 80, cuando la edición original de este libro: el autor rescata en efecto las películas malas que sin embargo algo tienen que decir y que a la larga contribuyen, desde abajo y a su manera, al corpus del género. Como suele ocurrir, los temas de las producciones suelen reflejar los intereses y las preocupaciones de cada década... pero en el caso del horror el cine nos informa además de nuestros temores: los miedos y las pesadillas de una sociedad que trasciende (y a veces ignora) al individuo.

Cumplida la revisión del cine, le toca el turno a la televisión, repasando varias series norteamericanas clásicas, todas con sus más y menos; no tanto por las limitaciones técnicas del medio como por la falta de calidad en los guiones, comprometida como está la televisión con sus auspiciadores: se trata de un medio con fines publicitarios primero, comerciales segundo y con resultados de entretenimiento, estéticos o artísticos más por casualidad que de intento, especialmente dados los estándares de lo que se puede o no mostrar cuando no hay derechamente censura. Pocas cosas buenas tiene el autor que decir de "La teta de vidrio”, según la bautizó Harlan Ellison.

Casi hacia el final del libro se completa el círculo y King revisa nuevamente la literatura de horror, abordando obras significativas y de data más reciente, las que pese a su novedad ya han dejado huella en la cultura popular y creado escuela, que no es poco.

Por último, la lectura se cierra con la sutil danza entre la ficción y la realidad: hasta qué punto el horror (en cualesquiera de sus medios) puede ser considerado una influencia válida o incluso excusa para los actos detestables del ser humano.

Aquellos familiarizados con la obra de Stephen King no se sorprenderán de leer una obra escrita en tono liviano, con una prosa a ratos desenfadada  o deslenguada, cuando no irónica o mordaz, siempre evitando la retórica estéril ("mierda académica" en sus palabras), con un tono llano y falto de toda pedantería.

Es por ende una lectura interesante, absorbente y muy entretenida a pesar de lo escabroso del tema tratado. Pronto comienza uno a compartir la ¿mórbida? fascinación del autor, máxime cuando las virtudes (y debilidades) del género son tan correctamente expuestas por alguien que se sumerge a menudo en ello por trabajo.

Si usted lee este tipo de literatura, dese el gusto de conocer este libro para empaparse y mejor conocer y disfrutar de lo bueno, lo excelso y de la deliciosa seducción de lo horrible, fruto dilecto del horror, en cualesquiera de sus medios.

Ahora bien, si usted no conoce o piensa que no le gusta el género, dele una oportunidad: coja el libro, recorra la galería oscura, abra la puerta ajada al final del pasillo en tinieblas y disfrute con los escalofríos por venir...

sábado, 12 de marzo de 2022

Esto te va a doler: primero no hacer daño no aplica al doctor

En general, en este blog no he escrito reseñas sobre temas vocacionales, salvo lo referido a la autoría de ficción interactiva. En efecto, aquella suele ser literatura más bien árida y no siempre de lectura grata o demasiado interesante: de hecho, cuando el lector aborda ese tipo de ensayo suele hacerlo precisamente desde el interés y experiencia personal, aspectos sumamente variables de un individuo a otro.

Sin embargo, el tema de la salud y su cuidado es, creo, suficientemente universal: en uno u otro momento todos hemos tenido que atendernos en centros médicos y (según los medios de cada uno) en particular en lo que se suele llamar el sistema de salud pública. La experiencia del paciente varía de un país a otro pues, como suele ocurrir con todo, el nivel de calidad de la atención así como los tiempos de espera van según los medios económicos de cada país... o eso se supone.

Todo eso desde el punto de vista del paciente, claro. Pero la otra cara de la moneda, las vicisitudes de los médicos, enfermeras y personal de atención primaria en general suele pasarse habitualmente por alto, como si ellos no fueran personas con sus propias dificultades, necesidades, fatigas y (sorpresa) problemas de salud.

Dicho eso, en esta ocasión voy a comentar el libro "Esto te va a doler" (This is Going To Hurt) del autor británico Adam Kay.

Actualmente Adam es humorista y escritor de guiones para cine y televisión, pero antes de eso ejerció la medicina como gineco obstetra. En su caso, esto quiere decir que su práctica profesional tuvo un paso obligado por el Sistema de Salud Nacional (NHS) británico, donde trabajó durante varios años.

La lectura nos llevará a asistir a los comienzos, el progreso y el avance de la práctica médica del autor, en base a una serie de breves anécdotas episódicas tomadas de un diario de registro profesional pero que, inevitablemente, se vuelve más y más personal a medida que el tiempo pasa y los rigores de su trabajo comienzan a pasarle la cuenta al joven doctor: en su cuerpo y en su mente.

Conoceremos así su ordalía con el sobretiempo, el abuso de sus superiores y de los pacientes, las dificultades kafkianas de requerimientos administrativos que la informática acrecienta en vez de resolver... y la lenta pero inexorable degradación de la vida personal de Adam, que sencillamente no puede con todo y tampoco tiene tiempo para nada fuera de su trabajo.

Aunque la prosa es de tono liviano, el lector no se ahorrará detalles más bien escabrosos de la especialidad médica del autor, donde no hay espacio para el error humano: hay vidas de por medio, máxime de niños por nacer, pero a los doctores y tratantes en general se les somete a exigencias de tiempo, resistencia y dedicación que ignoran o derechamente atropellan su condición humana, con toda su fragilidad e inevitable falibilidad.

Y es que los doctores son también personas, aunque esto resulte inconveniente para un sistema de salud y una opinión pública insensibles y desmedidos en sus expectativas, sazonado todo ello con la habitual estulticia demagógica de los políticos (pequeños sátrapas de nuestros tiempos) cuya contribución al problema es que existan menos recursos y mecanismos de soporte o alivio, lo que no hace más que empeorar las condiciones laborales de los tratantes.

Todo ello determinará el quebranto y finalmente el abandono de la profesión médica por parte de Adam: no por falta de vocación sino porque su espíritu ha quedado herido más allá de cualquier cura.

Será el tiempo, la calma y la perspectiva desde afuera lo que llevarán al autor a crear este libro, que en su país no pasó desapercibido, exponiendo una realidad que merecía ser gritada en la cara de cuantos preferían ignorarla o negarla.

A pesar de lo dicho, estamos frente a una lectura sumamente amena e interesante de principio a fin, escrita con mucho humor y no poca ironía, pero que es a la postre una loa al sacrificio y abnegación de quienes trabajan sin descanso y poco agradecimiento en esto que se ha dado en llamar "la salud", olvidando que para hacer esa masa es necesario moler trigo y hacer harina con los seres humanos que hacen posible que aquello funcione.

Lectura sumamente recomendable para todos quienes quieran saber más del tema de la salud pública, que no varía demasiado cuando se supone que sí existen los recursos y los medios: quiera el lector conocer este libro y luego mirar con otros ojos algo que todos damos por sentado, sin saber realmente cuánto vale ni todo lo que les cuesta a aquellos que prestan este servicio.

sábado, 5 de marzo de 2022

La guía xenófoba de los italianos: tener pasta o que te tomen para el fideo...

No toda la literatura seria es forzosamente aburrida y no todo lo que es divertido es necesariamente humorístico.

Sin ir más lejos, en este blog el lector encontrará literatura de ensayo que no por ello es de lectura árida o falta de humor; aquella, probablemente, es la que mejor enseña y permite aprender o acaso mejorar a las gentes: castigat ridendo mores sigue y seguirá siendo cierto... y quiero pensar que este blog ha servido en algo como aporte de aquello (mercí, Jean).

Dicho eso, en esta ocasión comentaré el libro "La guía xenófoba de los italianos" (The Xenophobe's Guide to the Italians).

El libro pertenece a una amplia serie, cuya primera toma de contacto fue en una librería inglesa donde encontré el libro relativo a (¡sorpresa!) los ingleses. A poco leerlo me di cuenta de que se trataba de una obra amena, informativa y divertidísima, por lo que lo adquirí de inmediato y lo devoré en cuestión de un par de horas.

Desde entonces, he ido leyendo distintos episodios dedicados a varias nacionalidades y nunca me he arrepentido con ninguna de mis experiencias a la fecha.

He decidido reseñar primero el volumen dedicado a los italianos, quizás por cierta afinidad cultural que tengo con esas gentes: he tenido ocasión de alternar y vivir con varias personas de esa nacionalidad o con lazos con esa cultura y la verdad es que me picaba un poco la curiosidad el conocer la perspectiva que podía tener este libro, especialmente por el enfoque más humorístico que académico que caracteriza la serie.

A diferencia de otro caso ya reseñado en este blog, cada uno de estos libros en general es de extensión breve, exhaustivos en cuanto a la variedad los temas tratados pero con no demasiada profundidad en cada ítem tratado.

La lectura nos introduce primero que nada al contexto actual de Italia dentro de la Unión Europea, partiendo por la visión que los habitantes de los países vecinos y extranjeros en general tienen de los italianos, para después comparar cómo los italianos ven a los demás (gli altri), con una lucidez y candidez desarmantes.

Pasaremos luego a conocer temas relativos al nacionalismo y la identidad, cosas que en Italia no están del todo claras, siendo como es un país relativamente joven.

A continuación se abordan aspectos más individuales, como son el carácter, el comportamiento y los hábitos de los italianos, dimensiones en las que la influencia familiar (especialmente la materna) tiene un peso no despreciable.

En un tono si cabe más festivo, conoceremos luego acerca del sentido del humor, la cultura y el gusto de los italianos por la diversión: costumbres y tradiciones que en Italia giran (lo habrá supuesto el lector) en torno a la buena mesa, aspecto este en que los italianos son justamente reconocidos mundialmente. El imaginario popular palidece de hecho frente a la gozosa realidad de la gastronomía de Italia, que quien esto escribe ha tenido ocasión de conocer y disfrutar in situ... y la verdad es que el mito se queda corto frente a la maravilla y variedad de cosas que para el italiano son parte de algo tan habitual como el almuerzo.

Volviendo a temas "más serios" conoceremos cómo viven (o padecen) los italianos aspectos algo escabrosos como la política, el mundo del trabajo (donde sin influencias no se llega a ninguna parte) y los distintos sistemas organizacionales con los que estas gentes intentan ordenar (es un decir) su quehacer diario. La primera impresión es de que todo opera en un cierto caos al borde del desastre... y una lectura más minuciosa lo confirma, vaya.

De hecho, el único capítulo de lectura poco grata es precisamente el dedicado al crimen, que en Italia ha llegado a cotas de oscuridad y atrocidad como en casi ninguna parte: la detestable e inevitable Mafia que se inmiscuye en todo y en todos; una lacra de la que los italianos no consiguen librarse, única nota verdaderamente disonante en una cultura tan amante de la belleza, la alegría y el goce de la vida.

A lo largo de todo el libro no hay mala intención pero tampoco demasiada compasión en lo que leemos, aunque siempre prima un tono desenfadado, franco y a ratos algo irónico, cosa que le da frescura a los temas tratados y evita la aridez de un tratado estrictamente sociológico o costumbrista.

El lector verificará ciertas nociones estereotipadas que seguramente tenemos todos al pensar en estas gentes, pero también aprenderá cosas fascinantes e insospechadas de un pueblo que, como todos, trata de sobrellevar sus problemas y disfrutar plenamente tanto de lo simple y cotidiano como de lo fastuoso y espectacular.

Lectura sumamente recomendable para quienes, no pudiendo hacerlo en persona, quieran asomarse de manera amable y desprejuiciada a un grupo humano que tanto ha aportado a la humanidad, más allá de la pasta y la pizza...

P.D. Esta reseña, de tono más bien cándido y liviano, fue escrita hace dos semanas: tenía entonces la intención de publicar varios artículos para sendos libros de esta serie. Sin embargo, los últimos acontecimientos hacen que seguir hablando de los pueblos de Europa o criticando sus costumbres resulte poco adecuado y puede que hasta inapropiado. Pido de antemano disculpas si el presente artículo (dadas las circunstancias) molestara a alguien, pero scriptum est quod scriptum est.

sábado, 12 de febrero de 2022

El castellano es un idioma loable, lo hable quien lo hable: humor verbigracia

Luis Piedrahita es un humorista y comediante español, exponente del llamado humor de stand up y alumnum del programa de televisión "El club de la comedia" en su versión española.

Además de aquello, don Luis escribe libros de humor (no de chistes) como el que nos ocupa en esta reseña: "El castellano es un idioma loable, lo hable quien lo hable".

Inspirado en la sección "La letra pequeña" del programa de televisión española  "El hormiguero", el libro es una colección, jocosamente comentada por Piedrahita, de toda clase de equívocos impresos en nuestra lengua, ya sea por errores ortográficos o bien por traducciones chapuceras sin una revisión humana previa, sea por ignorancia del traductor (estupidez humana o natural) o de origen automático (estupidez artificial).

Las explicaciones del autor, intentando dar sentido al sinsentido de lo escrito en estos "horrores ortográficos" llegan a ser tanto o más delirantes que los (rigurosamente reales) casos descritos, reflejando el estupor que sin duda hemos sentido todos al enfrentarnos a semejantes engendros del lenguaje en etiquetas, avisos, menús y demás.

Quienes hayan leído la sección del blog dedicada al tema sabrán lo caro que es a quien esto escribe este forma de humor, especialmente porque (suprema ironía) se entiende que se trata de textos que intentaron ser escritos en serio.

Nada puede ejemplificar el tipo de "eventos linguísticos" que encontraremos en este libro como el siguiente extracto de la introducción a la obra, escrita por el inigualable Marcos Mundstock de Les Luthiers:

Esto libro tanto amenidad y mucho divertículo, leedor desagota de lleno reír, página atrás de página. El escritorio que hace libro está gran descubriente de errores comediantes y prosa escritorio muy maestrismo. Críticas apareció en otros país:

 

“I enjoyed this amazing book…”

(MANCHESTER CHRONICLE)

“He enjoyado amasando este libro…”

(MANCHAS CRÓNICAS)

 

“Ce livre, ravissant et exemplaire…”

(JOURNAL ALLONS ENFANTS)

“Sé libre revisando este ejemplar…”

(SALARIO ALONSO E HIJOS)

 

“Hoje eu li teu livro, obrigado.”

(FOLHA DE S. PAULO)

“Oye, hoy leí tu libro obligado.”

(FORNICA DE S. PAULO)

 

“¡Quanto questo libro e comico! É troppo divertente.”

(IL MESSAGGERO ROMANO)

“¿Cuánto cuesta este libro cómico? Las tropas se divierten.”

(EL MASAJISTA ROMANO)


Un absoluto imperdible para todos quienes deseen disfrutar con el absurdo de lo cotidiano, especialmente en algo que tanto gozo da a la vida como el humor, máxime si viene de nuestro hermoso idioma.

P.D. Sé perfectamente que la palabra "verbigracia" usada en el título de este post quiere decir "por ejemplo" y no lo que equívocamente parece sugerir (humor con palabras). Sin embargo, dado el tema de la reseña, bueno, quise darme un gusto... :-P