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domingo, 3 de mayo de 2026

La monja alférez: crónica de una epopeya trans del siglo XVII

Intentando hacer un ejercicio de estilo literario, que vuestras mercedes sabrán disculpar si no resulta feliz, paso a hacer una breve relación del relato que Ricard Ibañez hace en su novela "La Monja Alférez: La juventud travestida de Catalina de Erauso".

Nace en 1585 la protagonista desta historia como Catalina de Erauso en San Sebastián de Guipúzcoa, en España, y es ingresada a un convento de ese lar a los 4 años; durante poco más de dos lustros no logran allí domar su temple, entre varios lances que pasan de la picaresca hasta la Inquisición.

Luego, acaecerá su fuga del convento y su transformación de género, entre cosmética, disfraz y aquelarre, que dello se dice quel señor Ibañez conoce no poco. Comienza así su vida como Francisco de Loyola, su alter ego masculino, que no aun verdaderamente viril.

Sigue a ello un breve interludio con un peregrino más sagaz y entendido en lo mundano que lo espiritual. Arriba así a la localidad de Vitoria, donde hará un corto servicio de 3 meses con un profesor de bachilleres, haciendo en esas tareas algo más de aprendizaje en letras y ganando con ello abrigo y alimento.

Tendrá después vida de paje durante 7 meses en Valladolid, al servicio de Juan de Idiáquez, secretario del rey Felipe III, buscando deste el aprendizaje en la espada, harta ya del de la pluma. Debe, sin embargo huir del lugar: tras un encuentro con su padre (que no la reconoce) y escapando de su pasado, parte a Bilbao.

Tras una pendencia de taverna, de la que nada saca salvo un mes en cárcel, deja Bilbao y parte a Estella, en Navarra, donde tendrá dos años tranquilos como paje al servicio de don Carlos Arellano, caballero de Santiago ya entrado en años.

Después de aquello, hace un breve paseo por su nativa San Sebastián y torna luego a Sevilla con intención de ir a Madrid y hacer servicio en los tercios; más viendo en esa ciudad, andaluza y cosmopolita, cuánto puede el mundo ofrecer, deja Sevilla por Sanlúcar de Barrameda para embarcarse a las Américas, cosa que hace el Lunes Santo del año 1610 y a esas costas de Nombre de Dios llega tras 4 semanas de navegación, lances de marineros y villanos de por medio.

Muda entonces de nombre y como Alonso Díaz comienza a vivir mil y una peripecias en tierras de Reino de Indias.

A Panamá primero llega, de Sevilla ciudad gemela, donde también el dinero a todos hace hermanos. Tres meses de molicie y despilfarro dan cuenta de sus escasos ahorros y entra pues al servicio del mercader Don Juan de Urquiza, cuya vida salva durante aciaga travesía en pos de una de sus muchas propiedades costeras.

Ganada la confianza de su amo se hará cargo de sus negocios en la localidad de Zaña, donde a su pesar se verá metido en líos de faldas que son más del mercader que suyos: tres semanas de cárcel esta vez... y luego un ayuntamiento femenino que, por lo extraño, no le resulta enojoso, a la postre: sin embargo, tres meses de aquello y una segunda riña la deciden a abandonar el lugar y partir a Lima, do llega al comienzo del invierno del año 1610.

Por recomendación de señor de Urquiza entra al servicio de Diego de Solarte, pero un nuevo lío de faldas, a las que por lo visto Catalina (¿o Alonso?) se había aficionado, le trae nuevos problemas lo que le obligan a dejar Lima e ir a Concepción a la Guerra de Arauco que entonces se libraba en la Capitanía general de Chile.

En Concepción servirá bajo su hermano Miguel, sin ser por este reconocida. Su afición por las de su sexo le trae nuevos problemas, esta vez con la querida de su coevo y es entonces destinada a Paicaví. Ahí hará fama, participando en salidas de castigo y captura de los bravos nativos, de quienes hará rehenes que luego se intercambian por dineros o gentes españolas presas en lances similares de los araucanos. Aquello nuevamente le traera convivencia con su propio sexo, pero los azares de la guerra darán a ello un final funesto y poco feliz.

Decepcionada, Catalina deja la guerra de Arauco, pero su propia lucha no ha de terminar, pues su destino aún la persigue doquiera que vaya y su propio carácter indómito no dejará de traerle problemas, de los cuales ya no sabrá como salir...

El lector de estos tiempos sabrá aquilatar las diferencias y también similitudes de las vivencias de la de Erauso que, nacida mujer en su tiempo, no podía a causa dello vivir plenamente según su carácter, pareceres e inclinaciones; cosa esta que, pese a los cambios en las costumbres y los modos de vida, es aun una dificultad que algotros siguen enfrentando en nuestra epoca.

Quiera entonces quien esto lee reflexionar sobre cómo de actuales o no son las vicisitudes de Catalina y qué tan verderamente moderno es nuestro mundo contemporáneo, para quienes en él no siempre se encuentran del todo a gusto...

miércoles, 15 de mayo de 2024

Vive lento

Hace un par de semanas salí a caminar por mi barrio al caer la tarde: tenía un dolor de cabeza más bien persistente y no quería tomar analgésicos, que a veces se ensañan con mi digestión.

Fue así que me topé con esta, digamos, intervención artística urbana, improvisada sobre una señal de tránsito en la calle.

Son apenas unos trazos de pintura y encierran sin embargo un consejo sencillo aunque importante: hay que saber detenerse, sobre todo si se quiere vivir la vida con algo de sosiego.

Una muestra más de la sabiduría de la gente, buscando nuevas formas de expresión.

sábado, 2 de marzo de 2024

¿¡Zaragosa!?

Vuelvo a la sección del blog dedicada al... "ingenio" humano aplicado a la ortografía.

Como en una ocasión anterior, les presento otro ejemplo de la creatividad municipal a la hora de ponerle nombre a las calles.

Confieso que en esta ocasión venía con el dato en mano y que no lo encontré por casualidad.

No es raro que a las avenidas se les dé nombre de ciudades o localidades, de Chile o de otros lares: en el barrio de la comuna de Las Condes, en Santiago de Chile de donde proviene la imagen en efecto hay múltiples ejemplos de personas y ciudades de España que se han usado para estos fines.

Si el lector cree que la ciudad de Zaragoza es poco conocida o acaso de escritura diversa o muy compleja, vaya como evidencia el mismo letrero, simplemente visto desde el otro costado.

No es que quien esto escribe ya no sepa qué pensar: ocurre, sencillamente, que por pudor no quiero dejarlo registrado por escrito...

viernes, 30 de junio de 2023

Detective Heredia: misterio policial a la chilena

Como comenté en otro artículo, he iniciado la lectura de una serie de relatos de misterio policíaco de un autor de mi país, por lo que ahora haré aquí una breve reseña.

Se trata de la serie de novelas de misterio "Detective Heredia", del escritor chileno Ramón Díaz Eterovic. El protagonista es un detective privado que vive en Santiago, resolviendo habitualmente casos y cosas menores, empezando el primer episodio, "La Ciudad está triste" en plena dictadura militar.

Los eventos relatados involucran personas y personajes que, cuando no son históricos, corresponden a hechos u organizaciones que sí formaban parte de la realidad de Chile en aquel entonces, por lo que a lectores que sean mis compatriotas puede que estas historias les hagan (como a mí) un eco un tanto especial, pues si bien se trata de ficción literaria, lo es a medias.

Respecto de esto último, declaro aquí que, simpatías políticas o ideológicas aparte, intentar a estas alturas negar el terrorismo de estado chileno de aquel tiempo retratado en estas  novelas es, proverbialmente, tratar de tapar el sol con un dedo: el robo, los secuestros, la tortura, las desapariciones, los asesinatos y la mordaza a la justicia y los medios locales... incontables tropelías cometidas en nombre de la patria y la seguridad interior. Si el que yo escriba esto determina que algunos de mis lectores dejen de serlo, sepan que no voy a lamentarlo en demasía y tampoco voy a echarlos mucho de menos; en efecto, si van a juzgarme por, vamos a ver, "mi particular perspectiva", no tengo ningún problema en yo también emitir juicios como estos: viví en ese tiempo y mi memoria no es tan frágil, aunque la de otros sea más acomodaticia...

Heredia, pese a todo y a todos, intenta siempre resolver sus casos, obtenga o no justicia para sus clientes, por lo que no pocas veces ha de recurrir a sus aliados y amigos, fuera y dentro de la ley, para salir adelante con el pellejo no del todo intacto: es también, como tantos, víctima de la violencia represiva del estado, pero procura dar de lo que recibe y devolver la mano en la medida de sus posibilidades.

La prosa es amena, llena de humor e ironía. Los hechos son narrados en forma muy ágil y el autor  aprovecha nuestro particular léxico, incluyendo modismos que, conforme avanza la serie, se vuelven menos anacrónicos y algo más modernos, ya que las novelas (que no suelen extenderse mucho) van dejando al poco andar el siglo XX y se adentran en nuestros tiempos, incluyendo nuestra zigzagueante y amañada transición a la democracia.

¿Son estas novelas recomendables para lectores que no sean chilenos?

Habiendo leído no pocos relatos de misterio policial escritos en el así llamado español neutro, puedo asegurar que, vocabulario aparte, la serie se lee con agrado e interés; los detalles de ambientación "a la chilena" no hacen sino darle gracia a estas historias sin restar nada a la experiencia de lectura para cualquier persona interesada en el género. El autor no cae, en todo caso, en la tentación de hacer relatos herméticos o acaso panfletarios y los libros pueden disfrutarse sin necesidad de estar recurriendo a textos de historia o a la censurada prensa de la época.

Recomiendo así estas novelas policíacas con elementos históricos, cuya relevancia es mucho mayor, desde (no sólo) mi punto de vista, que la de una narración de misterio genérica. Ahora bien, si el lector es de los que no quiere que le recuerden cómo era (y es) Chile en tiempos no demasiado lejanos, su lectura va doblemente recomendada.

viernes, 23 de junio de 2023

Sobre lecturas IV: medios

Continuando con esta serie sobre la lectura, en este artículo trataré de mi experiencia con los distintos medios de soporte que hacen posible la lectura; será probablemente el artículo más vivencial (y visceral) de esta serie y puede que esté entre los destacables del blog en ese aspecto más personal.

La verdad es que estas páginas comenzaron a publicarse cuando la única forma que yo tenía para acceder a la literatura era la impresa: pedía prestado o compraba el material de lectura que era de mi interés... cuando podía: en Chile comprar libros siempre ha sido un asunto complejo cuando no ruinoso, ya que la literatura (ficción, ensayo, educativa: todo cuanto se publica) paga impuestos: los materiales, la publicación y la venta. Curiosamente, irse al infierno, culturalmente hablando, es en mi país una actividad que aun sigue exenta de tasas...

Podrá imaginar el lector que en cuanto pude hacerlo comencé a comprar libros en el extranjero... y sobre aquello podría escribir un blog completo: los aspectos económicos del asunto, la logística sumamente dilatada pues las consultas de catálogo se hacían por correo tradicional (sin Internet) y sobre todo la espera para que llegaran los dichosos libros, un tiempo que a veces se hacía eterno:  los libros llegaban habitualmente al cabo de meses.

Una vez en casa, podía leerlos ¡por fin! a mis anchas. De hecho, a no ser por algún requerimiento educativo o académico, una vez tuve en mi poder la primera remesa decidí dejar de comprar libros en mi país: sencillamente, ya no valía la pena. No recuerdo haber sentido lástima por las librerías de mi ciudad porque, en mi experiencia mayoritaria entonces y a la fecha, esos locales eran atendidos (es un decir) por gente que no sabía leer mucho más que un recibo de compras o la etiqueta del precio.... pero eso da para otro artículo.

Ya entrando en la primera década de mi vida profesional, comencé a tener un acceso más frecuente a medios tecnológicos que me permitían leer libros electrónicos, pero el asunto aún tenía sus bemoles: la literatura en esos medios era fundamentalmente técnica y la lectura era un asunto obligado por razones de trabajo: "lectura forzada", cosa que en efecto existe y si la frase tiene ribetes de pena carcelaria es porque a veces se sentía de ese modo.

Por fin, allá por el 2011, comenzaron a aparecer los primeros dispositivos de lectura de e-books a precio razonable, al punto que pude comprar uno a mi gusto...

...y todo cambio en forma felizmente irreversible. Podía ahora comprar y acceder en forma muy económica (cuando no gratis) a cuanto libro fuera de mi interés, y pronto empecé a tener un colección virtual que superaba (y con mucho) a mi biblioteca "física".

Si el lector lo desea, puede conocer con pelos y señales mi periplo en esto de los e-readers, que en los últimos 20 años han sido mi medio preferente de lectura, por mil y un motivos prácticos.

¿Los libros impresos, la lectura en papel?

De vez en cuando vuelvo a ello, si el volumen lo amerita o siento nostalgia por alguna edición particular; a veces recibo (con mucho placer) libros de regalo o los compro si la ocasión (una feria, un viaje) lo amerita. En cuanto a eso que llaman "ir de compras" no hay nada que me guste más que visitar librerías... en el extranjero.

Y es que, a diferencia de lo que sigo viviendo acá en Chile, "allá afuera" aún saben ofrecer y vender libros, pues entienden que los libros son distintos a otras cosas que se compran también por necesidad; que tal he visto como se perpetra la venta de literatura en estos lares: equiparado un libro con una hamburguesa o un par de zapatos...

Si lo anterior se ha leido como una crítica a las librerías santiaguinas y su actitud de estulticia mercenaria para la venta de los libros, es sólo porque me he contenido. Entiendo perfectamente que la venta de libros sea un negocio complicado, máxime si los volúmenes son caros, pero me molesta la ignorancia compuesta con desidia en las librerías de mi ciudad, que no hace sino empeorar la experiencia del lector local en ciernes.

Llego así al final de este post, que no de la serie, la que ha de terminar en el próximo artículo, donde  referiré al delicado y acuciante tema de la ocasión: cuándo y cómo llega quien esto escribe a la experiencia de la lectura.

viernes, 28 de abril de 2023

¿Y usted, quién es?: las penas creativas del autor

Uno de los placeres sencillos que tiene el vivir en una ciudad es poder asistir a ferias de libros, más aun si es en familia y se puede hacer en un fin de semana.

Este domingo recién pasado acudimos a una cita para libros usados organizada por mi municipalidad y la experiencia fue muy buena: explorar, curiosear y registrar para encontrar ¡grata sorpresa! cosas que uno no sabe que estaba buscando.

De mi cosecha personal en esa ocasión, paso a reseñar la novela gráfica "¿Y usted, quién es?" del autor chileno Francisco Javier Olea.

Se trata de un relato que, siendo ficción, algo de autobiográfico ha de tener, pues narra una situación bastante habitual en el mundo de las letras:

Un escritor que tuvo éxito con su primera novela ahora sufre porque no tiene ideas para la segunda. Todos aguardan el nuevo libro, pero la historia no aparece, el tiempo pasa y aumentan las dudas sobre su talento, sobre lo que todos llamamos talento.

Quien esto escribe ha reflexionado lo suyo en estas páginas sobre el peliagudo tema de la inspiración, especialmente cuando cuesta conseguir atrapar o acaso retener, por esquiva, la musa o lo que sea que se usa como motivación o motor creativo de un trabajo a publicar. Por lo mismo, salvando las diferencias profesionales del problema (de esto, al menos, yo no vivo) me resulta fácil apreciar y hasta simpatizar con el protagonista, expuesto todo ello por el señor Olea de manera franca, tierna, sencilla y con no poca gracia . 

Estamos ante un relato breve pero no por ello liviano, pues aborda una situación que ha de ser tan vieja como las artes en general y las letras en particular; puede que incluso en la academia y en las ciencias ("publicar o perecer") se vivan problemáticas muy similares, también ocultas al público general que poco o nada sabe de estos avatares y presiones del proceso creativo. Además, en este relato se incorporan otros puntos de vista, ajenos al autor, lo que agrega un toque de originalidad y acaso cercanía a la obra.

Libro muy recomendable para el lector que quiera acercarse un poco a la artesanía de lo publicado, que a veces esconde mundos rara vez percibidos al leer el resultado... 

lunes, 24 de abril de 2023

Chile en El Escritorio

Como he declarado en más de una ocasión, soy chileno.

Si bien eso no suele afectar mucho el contenido del blog, es ingenuo pensar que mi nacionalidad o la circunstancia de vivir en Santiago no inciden en mi percepción del mundo o los elementos culturales que me llevan a publicar sobre esto o aquello.

De hecho, aunque creo que no se refleja en mi forma de escribir en el blog, lo cierto es que, más allá de alguna obra o autor reseñado, hay temas o tópicos sobre los cuales tengo una opinión o una perspectiva propia de alguien que vive en mi país, como le debe pasar a cualquiera que esté en esto de la escritura periódica, no importando de dónde sea el autor.

Aunque no escriba sobre la contingencia o la actualidad nacional, algo de ello se ha de traslucir en lo que aquí voy dejando, pues un aspecto tan elemental como mis intereses por fuerza han de estar, al menos, informados por mi nacionalidad. Queda al distinguido público, en definitiva, el juzgar cuánto o qué tanto es así.

Invito a mis lectores a asomarse a estos artículos del blog para apreciar (o no, según) una no tan pequeña parte de lo que hace que yo quiera publicar en estas páginas.

sábado, 3 de diciembre de 2022

La ciudad eterna: crimen e intriga en la Roma de Nerón

El relato de misterio tiene aparición frecuente en este blog, como también la novela histórica, géneros ambos que gustan mucho a quien esto escribe; tanto más cuando se aunan en una misma narración.

Fruto de esas preferencias es mi lectura de la novela histórica de misterio "La ciudad eterna" del autor chileno Guillermo Pilgrim, que paso ahora a comentar.

La historia (valga la redundancia) nos situa en el año 62 DC, en la Roma imperial, siendo Nerón el emperador. El relato comienza con el descubrimiento de un cuerpo mutilado, abandonado en un callejón de la Subura, enorme y sobrepoblado barrio bajo de la ciudad. El hecho no es de por sí novedoso, pero he aquí que la víctima es una joven patricia y esto cambia las indagaciones que en un caso así deben hacerse.

Acuden pues al lugar dos singulares personajes, los protagonistas de esta novela: por parte de la cohorte urbana, la policía del imperio, llega primero Lucius Geminius Celsus, exlegionario, ciudadano romano clásico y ejemplar; por su cuenta y con motivos que luego se han de esclarecer, está también Cornelia Merga Ocella, de profesión médica, una mujer inteligente, independiente y que aporta cuotas de misterio a una situación ya de por sí ensortijada.

Con titubeos al principio, Lucius y Cornelia llevan juntos la investigación para esclarecer el brutal asesinato. Las pesquisas sin embargo los llevarán pronto a lugares y situaciones que poco y nada tienen que ver con el crímen, la víctima o los sospechosos: el naciente cristianismo, las intrigas de poder de la época, los intereses, trabajos y penas de ciudadanos libres y sus esclavos, las ambiciones de los diversos funcionarios del imperio, todo ello configura un paisaje confuso, fascinante... y letal, pues Roma es una ciudad que parece tener vida propia y que para subsistir necesita devorar cuando no destruir.

El autor mantiene un ritmo ágil, con una prosa sencilla pero que no descuida los detalles para situarnos completamente en la época del relato. Pasearemos así por la ciudad y sus rincones, sus gentes, su ajetreo, luces y sombras; pronto nos sentiremos sumergidos en esa Roma antigua, donde todo está en su sitio y sin embargo nada es como parece, lo que genera una sensación de inquietud constate.

Agreguen a eso la trama propiamente tal que (Roma aparte) es en efecto un relato policial de tomo y lomo, cuya tensión se va construyendo de a poco hasta lograr cotas de verdadero thriller, una vorágine que por momentos nos hará querer dejar de pasar página...

...pero no podremos: la novela atrapa el lector hasta conducirlo al desenlace, que no es en verdad un final, pues los acontecimientos han desbordado completamente el crimen que dió lugar a la investigación. Lo que resultará de ese crimen y de quienes estaban involucrados entrará en la posteridad, ese océano del devenir humano en que los personajes del relato (y nosotros mismos) somos apenas unas gotas.

Esta novela es el primer trabajo de ficción de Guillermo Pilgrim, pero ya puede vislumbrar el lector cómo me ha gustado la opera prima de mi compatriota. El hecho de que el escritor haya  preferido el anonimato de un seudónimo agrega para mi una cuota de curiosidad extra, por lo que, cualidades del relato aparte, ciertamente estaré atento a sus futuras publicaciones.

Los invito entonces a que también lean esta novela para que, como yo, puedan entrar en un mundo antiguo pero perfectamente reconocible, pues lo que mueve a estos personajes persiste aún en nuestros tiempos, supuestamente modernos y más evolucionados.

viernes, 25 de noviembre de 2022

Al cateo 'e la laucha: vox populi

Dejando aparte las enseñanzas de los grandes maestros de oriente, la sabiduría no proviene solamente de mentes avanzadas o de profundas tradiciones milenarias. A veces, lo importante tiene orígenes más modestos o de data mucho más reciente.

Todos los pueblos, en efecto, poseen fuentes casi inagotables de consejos prudentes, que aunque simples en su enunciación encierran sin embargo no poco aprendizaje sobre la vida: como vivirla sin daño y con mayor provecho o al menos mejor dicha, expresado todo ello en fórmulas sencillas y fáciles de recordar. Nos referimos, claro está, a los dichos y refranes, de los cuales cada país tiene acervo propio del que hacer gala. Se trata de juegos y vuelos de la lengua que, cuando el tiempo y el esfuerzo lo permiten, han dado lugar a recopilaciones que luego se vuelven verdaderos referentes de la cultura que los originó.

Chile, país de quien esto escribe, aunque de corta trayectoria histórica si se lo compara con otros lares, tiene su propia tradición de refranes, no por "reciente" menos abundante, una de cuyas últimas compilaciones paso ahora a reseñar.

El libro "Al cateo 'e la laucha", publicado por la Academia chilena de la lengua a principios del 2021, supone una de las reuniones más recientes de la sabiduría popular de nuestra tierra. Como dice en su introducción:

Se trata de una breve, pero interesante recopilación de dichos y refranes usados hoy, a lo largo de Chile. Esas palabras -llenas de picardía y significado-, que vienen a recordarnos el modo de ser que nos identifica como pueblo y que se ha transmitido de abuelos a nietos.

En esas ocurrencias se concentra la sabiduría que no tiene un único autor y que responde a las características propias del entorno donde se pronuncian: con el tiempo cambian, se ajustan, se pierden con los años y regresan, no siempre de la misma forma.

En sus páginas, el lector chileno se reconocerá en mucho (que no todo) de lo que ha escuchado en vida, tanto en círculos privados como públicos, para deleite y educación de todos. Y es que no hay quien viva en este rincón del mundo que no haya escuchado algo de lo que este libro reune, para reflexión y a veces mal disimulada sopresa por lo atinado, certero, preciso y conciso de nuestro refranero local.

Cierto es que algunas de estas voces y frases provienen de la lengua y tradición española, pero el tiempo, la distancia y nuestra propia vivencia las han modificado y enriquecido. Lo más probable es que a cualquier lector extranjero, hispano o de otras tierras, muchas de estas frases, tan nuestras en su expresión criolla, le han de hacer sin embargo pleno sentido; la experiencia vital chilena, a la postre, no ha de ser demasiado diferente de la de otras gentes...

...o a lo mejor sí, vaya usted a saber. Cada historia es única y por ende singulares son también los aprendizajes que de ello se derivan: verbigracia, sólo alguien muy familiarizado tanto con el refranero chileno como con nuestra reciente contingencia entendería rápidamente lo que se señala atinadamente en su introducción:

Porque es cierto que hoy nos toca bailar con la fea, pero para qué buscarle el cuesco a la breva o la quinta pata al gato, si sabemos que el que pestañea pierde. Ya nos cayó la teja.

Invito pues invitado el lector a conocer (vía descarga gratis en pdf) un pequeño trozo de mi Chile querido desde la voz y sabiduría de nuestro pueblo que, desde siempre, construye nuestra identidad desde el lenguaje y la vivencia cotidiana, con esa contundencia de lo simple.

Que a buen entendedor...

viernes, 23 de octubre de 2020

Transporte vertical: ¡súbeme, Scotty!

Retomo una sección del blog algo abandonada, dedicada a las (ejem) curiosidades de la lengua española cuando ocurre en letreros, avisos publicitarios o etiquetas de productos.

En esta ocasión les presento un letrero ubicado al lado de las puertas de un ascensor en un edificio de oficinas.

Si el título les resulta chocante, han de saber ustedes que, de acuerdo a la literatura técnica:

Se denomina transportación vertical, al sistema de comunicación vertical mecanizada en una edificación de varios niveles

No se trata, pues de un equívoco: el letrero es meramente un requerimiento de seguridad para ascensores (por temas de pandemia) escrito en terminología legal, normativa o qué sé yo.

Aparte de la referencia trekkie, no deja de ser curioso el letrero, máxime si cuando habitualmente usamos transporte, rara vez pensamos que estamos en un transporte horizontal...

martes, 20 de febrero de 2018

Móngolors: ésta no es de conejitos...

En esta ocasión, como no es lo habitual, reseñaré un cómic: la tira cómica "Móngolors" del autor chileno Francisco Muñoz.

Si bien esta tira se publica en el diario "La Hora" desde hace ya algunos años, la verdad es que comencé a leerlo y apreciarlo a partir de su página en facebook.

Por esas cosas de la vida, en una reunión de ex-alumnos de mi colegio (30 años ya...) me encontré con Francisco y, a raíz de algunos comentarios, deduje "astutamente" que (para mi sorpresa) él era el autor del cómic. Mi cara de estupor en ese momento tiene que haber sido digna de una caricatura...



Dicho eso, entremos en materia. "Móngolors" trata de unos animalitos bastante humanizados y de sus vivencias diarias: algunas son cotidianas y más bien reconocibles cuando no modernas, mientras que otras, bueno, son delirantes y propias de cosas que sólo pueden pasar en un cómic.


En todas las tiras que he leido se respira un humor a ratos travieso, a ratos negro, a ratos gozosamente surrealista, destacándose por sobre todo (al menos así lo veo) lo importante que resulta para sus personajes (y para nosotros, vamos) ver el lado bueno que tiene lo malo de la vida... o lo malo de ver sólo lo bueno de la vida... o simplemente que la vida no siempre es de color de rosa, ni negra, ni de ningún color en particular. La vida, simplemente, ES y la única forma de sobrellevarla es no tomarse todo demasiado en serio todo el tiempo.

Y para esa ¡tan necesaria! levitas nuestra de cada día, "Móngolors" viene como anillo al dedo.


En particular, las secuencias sobre las peripecias de un padre soltero y su hijita (no tan) pequeña son verdadera joyas de refexión sobre la crianza en estos tiempos, labor que no es fácil ni siquiera en un cómic...



Lectura abslutamente recomendada para los que quieran reirse un poco de nuestros pequeños y grandes problemas de cada día... y de algunas locuras que no estaría mal que nos pasaran a todos de vez en cuando.

Ahora, si usted es un lector que estima que hay cosas demasiado serias para tomarlas para la risa, entonces este cómic va doblemente recomendado...

lunes, 8 de junio de 2015

Santiago en 100 palabras 2015: Resultados

Comienzo este artículo pidiendo disculpas por la falta de actualización producto de la Vida Real: trabajo, familia, amigos...y algo de turismo ;-)

Dicho esto, desde el 23 de abril están disponibles los resultados del concurso literario Santiago en 100 palabras.

Como es habitual en este certamen, los cuentos ganadores no tienen desperdicio y son pequeñas joyas de la narrativa, que en literatura también se da que lo que es breve puede también ser muy bueno.

Como anuncié anteriormente, comenzaré a publicar en este blog los 4 microcuentos que envié y que, sin galardón alguno, sirvieron para animarme a escribir, que no es poco.

¡Hasta pronto!

lunes, 30 de marzo de 2015

Santiago en 100 palabras 2015: Vota por los Finalistas

Han aparecido los cuentos finalistas del concurso literario Santiago en 100 palabras.

Los 4 microcuentos que he enviado para participar en la versión XIV no aparecen en esa lista... por lo que sospecho que no sacaré premio alguno, salvo el gusto de haberlos escrito, claro está.

De acuerdo a la web del certamen, los resultados se darán a conocer el 23 de abril y ciertamente los publicaré en el blog: yo ya voté por mi cuento favorito y los invito a hacer otro tanto.

Como anuncié anteriormente, publicaré en el blog a partir del 24 de abril los cuentos que envié.

¡Hasta pronto!

lunes, 9 de marzo de 2015

Santiago en 100 palabras 2015: Finaliza Convocatoria

Ha finalizado la convocatoria del concurso literario Santiago en 100 palabras.

Los 4 microcuentos que he enviado para participar en la versión XIV están pues en competencia... junto con otros tantos miles, no lo dudo.

De acuerdo a la web del certamen, los resultados se darán a conocer el 23 de abril.

De tener (o no...) novedades en ese sentido (soñar no cuesta nada) las publicaré en el blog.

Igualmente, publicaré en el blog a partir del 24 de abril los cuentos que envié.

¡Hasta pronto!

miércoles, 28 de enero de 2015

El arte citando al arte: Ofrenda a la Pincoya

Buscando referencias por un tema no relacionado, me encontrado con una grata sorpresa: mi ficción interactiva "Ofrenda a la Pincoya" ha sido citada como una de las muchas fuentes en un trabajo de investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Se trata del ensayo "Imaginario Interinsular Canarias Chiloé" (L.A.R. Ediciones, Buenos Aires) de los autores Osvaldo Rodríguez y Zenaida Suárez, publicado el 19 de junio de 2013 a propósito del encuentro intercultural canario-chilote que se realizó el año 2011, tanto en Puerto Montt y Castro como ciudad sede.

Documentación "Chiloé: mar y mitología" incluida en "Ofrenda a la Pincoya"
Documentación de "Ofrenda a la Pincoya"
Curiosamente, la cita (páginas 39 y 46, para los que quieran leerlo en scribd) está tomada de la documentación "Chiloé: mar y mitología" que en aquella ocasión preparé para la La Comp Más Monstruosa; de hecho, se usa un texto que refiere a las causas históricas del aislamiento chilote que forjaron su carácter cultural y, en particular, su mitología.

Quien esto escribe está ¡lejos! de pretender ser un aporte al mundo académico o de investigación. Escribo estas líneas para constar mi sorpresa y alborozo de haber sido tomado en consideración ¡brevísimamente! para un serio y excelente trabajo que suma al corpus sobre la mitología chilota y el fecundo acerbo cultural de Chiloé.

Modestia aparte... :-)

martes, 27 de enero de 2015

Santiago en 100 palabras 2015

He estado preparando (y enviando) varios microcuentos para participar de la versión XIV del concurso literario Santiago en 100 palabras.

De acuerdo a las bases, no puedo publicarlos en este blog... aun. Una vez que estén los resultados (¿en Mayo?) ya estaré en libertad de hacerlo y ciertamente que podrán leer los cuentos por este medio... sean cuales fueren los resultados ;-)

De antemano puedo decir que la temática costumbrista es muy de mi gusto y que por supuesto podrán ustedes notar como he adaptado mi estilo literario a las limitaciones del concurso: 100 palabras por cuento (sin contar titulo ni puntuación).

Hay también una categoría de participación de 100 caracteres, en la que también he decidido participar... aunque lo que resulta más parece un verso aliterado que un cuento.

En cuanto tenga novedades sobre el progreso del concurso las publicaré en el blog.

¡Hasta pronto!


martes, 29 de abril de 2014

Santiago en 100 palabras: se dice pronto

A raíz de un ejercicio literario reciente, he estado mirando las recopilaciones de microcuentos editadas por el concurso literario Santiago en 100 palabras.

Quienes hayan viajado con alguna frecuencia por el metro de Santiago sabrán de este concurso que consiste en "crear cuentos cortos inéditos y originales, cuyo tema principal debe tratar la vida urbana contemporánea o, en su defecto, la ciudad de Santiago".

Estos microcuentos, además de publicarse en la web oficial, cada dos años se editan en un libro de bolsillo con los 100 mejores cuentos de la últimas dos competencias. Se generan 100 mil ejemplares y se reparten el día 23 de abril, con ocasión del Día Internacional del Libro.

Precisamente, he leído la edición de este año y me he sorprendido gratamente con la chispa, ingenio y la pasmosa habilidad de los autores y autoras, de todas partes de Chile y del mundo, que contribuyen con trozos de ficción ¡brevísima!

Hay de todo, pero predomina el humor y una visión entre juguetona y fantasiosa de la realidad urbana cotidiana: el Realismo Mágico no afloja, por lo visto.

Para quienes disfrutan de los cuentos breves, es una colección absolutamente gratuita de material que no tiene desperdicio.

Recomiendo muchísimo su lectura, sobre todo a los que dicen que no están para cuentos ;-)

viernes, 29 de junio de 2012

El texto debe ir en español (literalmente...)

Siguiendo con mi otra sección de curiosidades ortográficas, la foto corresponde a una caja de un juego de loza a la venta en una tienda de artículos para el hogar del barrio alto de Santiago de Chile.

Probablemente el fabricante de la loza dejó instrucciones precisas para el etiquetado de sus productos en varios idiomas, aunque de seguro jamás pensó (pobre ingenuo) que nadie interpretaría sus indicaciones tan literalmente.

A saber qué habrán escritos en otros idiomas... :-P

miércoles, 2 de marzo de 2011

¿¡Roberto Guszmán?!

Continuando con mi serie de artículos anodinos y extemporáneos al resto del blog , paso a ofrecerles un nuevo ejemplo del ingenio de los municipios al momento de ponerle nombre a las calles.

Paseaba yo por mi barrio cámara en mano, tomando fotos de la Cordillera de los Andes en un atardecer de primavera cuando me encontré con esto.

La primera imagen corresponde al nombre de una calle en la comuna de Las Condes, en Santiago de Chile, que probablemente fue así bautizada en honor de Roberto Guzmán Montt, connotado abogado y político chileno.

La segunda imagen, en cambio, corresponde al ingenio (o estulticia deliberada) de un pobre hombre que, un par de cuadras más allá, y seguramente no queriendo cometer un error (tema delicado, los apellidos) decidió irse a la segura y cometió dos errores.

Ahí lo tienen. Sinceramente, es para sacarse los ojos...

Editado: a petición (atinadísima) de un amigo, se inaugura una nueva sección de blog dedicada a los "crímenes" contra la ortografía, con los casos vistos por este investigador ;-)

martes, 27 de julio de 2010

¡Chigualocooooo!...

De regreso de La Serena, y antes de pasar por Los Vilos ("pero esa es otra historia...") tuve el gusto de pasar por este hermoso lugar a la vera del camino.

El hito caminero es de sencilla belleza: una pintoresca caleta con una hermosa playa... todo con el singular nombre de Chigualoco.

Por supuesto, para los lectores no familiarizados con nuestra jerga chilena, el nombre no les dirá nada.

Para mis compatriotas en cambio, vaya esta viñeta de la gracia e ingenio de nuestro pueblo...