Estaba buscando nuevos cómics para agregar a mi colección cuando me topé con una obra gráfica basada en una novela de la autora española Elia Barceló.
Había tenido hace poco una conversación con Johan Paz en la que me recomendaba que, aparte del mundo anglo que yo suelo frecuentar, le echara una mirada a lo que se estaba haciendo ahora mismo en las letras hispanas de la ciencia ficción, pues había mucha producción de muy buena calidad.
Siguiendo su consejo, salté del cómic (que aun no he mirado, vaya) y me atreví con la antología "Futuros peligrosos" de la señora Barceló, obra que ahora paso a comentar.
Es una colección de cuentos mayormente de ciencia ficción (alguno hay de fantasía) situados en un futuro más bien cercano.
Si bien el libro se publicó el 2008, la autora usa con habilidad los trucos del género para llevarnos a la reflexión humana de muchos adelantos y fenómenos que se ven en principio como ventajosos: tecnologías de información, ingeniería genética, vida laboral más plena y extendida, mayor longevidad y el desarrollo de sociedades de bienestar económico más solidario.
Muchos de estos relatos nos mostrarán, sin embargo, que estas maravillas tienen no sólo un costo sino un precio, el que no puede resumirse en dinero o en horas hombre. Algunas de esas narrativas están planteadas como puramente especulativas, aunque el paso del tiempo, especialmente en el mundo desarollado, está comenzando a mostrar que algunos de estos aparentes sueños de la ciencia ficción son más lúcidos de lo que nos gustaría...
...y que varios comienzan a tener tintes de verdadera pesadilla.
Lo más inquietantes es precisamente que la relflexión no viene de relatos post apocalípticos, sino más bien de presentar realidades algo alejadas nuestros tiempos actuales, aunque no tan diferentes a nuestro día a día.
Aparte de todo ello, los cuentos son breves y se leen con mucho disfrute, pues la prosa de la autora es ágil, liviana y sin florituras.
Una estupenda colección de cuentos que, en la mejor tradición de la ciencia ficción clásica, nos entretienen al tiempo que nos invitan a reflexionar sobre nuestra condición humana: la presente y la que puede que llegue a ser, mal que nos pese, también la futura.

















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