miércoles, 18 de febrero de 2015

Actualización de mi web de Ficción Interactiva

Con los atinados consejos y código CSS de Uto, compañero del CAAD, he actualizado el diseño y contenidos de mi página web de ficción interactiva o aventuras conversacionales.

Quedan ahora mis relatos interactivos con un acceso más limpio, claro y (espero) para más fácil deleite de la afición.

¡Nos vemos!

viernes, 6 de febrero de 2015

Apuntes del Siglo de Oro: nada nuevo bajo el sol

Pese a tener bastante material pendiente o disponible para leer, de vez en cuando tiendo a volver a algunos libros que dejaron impresión honda o de los que gusto mucho. Es el caso de la colección Las aventuras del capitán Alatriste, escrita por el novelista español Arturo Pérez-Reverte.

Esta segunda lectura de El capitán Alatriste, primer volumen de la serie, me ha permitido fijarme en algunos detalles más bien sociológicos observados en ese Madrid del siglo XVII, en el Siglo de Oro español, que paso a compartir con ustedes:

  • Las gentes, en vez de tweets, escribía poemas anónimos que luego circulaban según si eran certeros o de calidad.
  • El toreo era una fiesta universal: para todos y todas.
  • En general, el pueblo llano era pobre, generoso, honesto, trabajador y leal; en su mayoría, la nobleza, las autoridades (Iglesia y Estado) y la burocracia... no.
  • La mujer era libre de respirar... y poco más.
  • Al soldado, en activo o veterano retirado, rico o sobretodo pobre, su honra le valía la vida.
  • Los artistas de renombre, especialmente en las letras, eran venerados, queridos y respetados por las gentes.
  • Los artistas, entre sí, en público y en privado, alternaban la admiración y el respeto con la envidia y el escarnio; para los medios de comunicación, véase el primer apunte.
  • Las autoridades comerciaban, acordaban, traicionaban y robaban; discretamente o a plena vista, según les plugía.
Como podrán observar "vuestras mercedes" en algunas cosas nuestras sociedades han mejorado... y en otras no tanto: puedo asegurar que cualquiera de ustedes podrá, sin demasiado esfuerzo, encontrar ejemplos en la contingencia reciente de su país que caen en alguno de estos apuntes.

La naturaleza humana y nuestras instituciones, ya se ve, siguen siendo más o menos las mismas y los cambios (que los hay) avanzan más bien lento.

Espero escribirles pronto con un tema algo más festivo que esta constatación de que, mirando la historia, cuesta encontrar algo nuevo bajo el sol...


miércoles, 4 de febrero de 2015

El misterio de Salem's Lot: pueblo chico...

El autor estadounidense Stephen King es parte inevitable de la escena literaria moderna, máxime si se trata de literatura de horror. Como es habitual en autores de copiosa y asaz abundante producción, hay obras que sobresalen del resto, como es el caso de la que paso a reseñar.

La novela "El misterio de Salem's Lot" (Salem's Lot) transcurre en Jerusalem's Lot, un típico pueblito tranquilo de Maine. El principio del relato sitúa a Ben Mears, autor literario de éxito incipiente, regresando al hogar de su infancia y buscando, entre sus recuerdos de niño y las vistas e historias de la localidad, la inspiración para una novela.

Ben conocerá a otras personas del pueblo con las que trabará amistad (o algo más) mientras investiga la Casa Marsten, una propiedad abandonada y de luctuosa memoria en la historia del pueblo... y en una aterradora experiencia infantil del propio Ben.

Pero la Casa Marsten ya no está deshabitada: ahora tiene nuevos inquilinos... y pronto en el pueblo comienzan a suceder desapariciones sin explicación aparente.

Pronto, las indagaciones de Ben y sus amigos los llevarán de regreso a la Casa Marsten: su pasado tenebroso, la oscuridad de su presente... y las tinieblas en que se mueven sus nuevos habitantes.

Sin revelar más detalles de la trama, Stephen King desarrolla aquí su probado talento en plantear situaciones, lugares y vivencias simples, cotidianas y hasta bucólicas, pero con trasfondos ominosos, tanto cuanto la narración avanza y los propios personajes se dan cuenta (y dan cuenta) de cómo los hechos los envuelven... y atrapan.

"El misterio de Salem's Lot" pronto envuelve, también, al lector. Es una lectura fácil y rápida: no por la longitud del relato (no es una novela corta, vaya) sino por la amena prosa del autor y porque el tema atrapa y devora (guiño - guiño, je je, :-P).

Lectura muy recomendable, sobre todo si quieren saber hasta qué punto es cierto que "pueblo chico, infierno grande"...

jueves, 29 de enero de 2015

The Walking Dead: muertos caminantes... rodeados de zombis

En esta ocasión, y saliéndome por segunda vez de la (ejem) línea editorial habitual, voy a comentar el cómic "Los muertos vivientes" ("The Walking Dead") que he comenzado a leer.

La premisa del relato es sencilla: se produce una pandemia de zombis y los que aun no lo son deben tratar de sobrevivir como sea, sin contar con la infraestructura civilizada que rápidamente se cae a pedazos.

La verdad, más allá de la temática de zombis, que ya he tocado alguna vez en este blog, lo que me atrajo de esta serie fue el concepto de (con perdón, je) descomposición social que aborda. Si bien esto es típico de los relatos postapocalípticos, la perspectiva es personal, como en la ya revisada "La carretera" (The Road) de Cormac McCarthy, y a diferencia de aquella, asistimos al "proceso" desde su inicio.

Cuesta no sentir simpatía (y algo de rechazo) por estos pobres personajes que se aferran a su propia supervivencia, sacrificando el tejido de la sociedad hebra por hebra y, de paso, erosionando su humanidad que (suprema ironía) es lo único que mantiene cohesionado a un grupo y permite la resistencia organizada.

Esta es de hecho una de las claves de la serie: el concepto de grupo, nosotros v/s ellos, que de los zombis pasa rápidamente a incluir todo obstáculo contra la propia supervivencia... incluyendo otros seres humanos con escalas de valores similares o más depredadoras aún, si cabe... y en la serie aquello se demuestra hasta el asco.

Un asco que nada tiene que ver con la podredumbre y lo muertos vivientes, sino con las gentes que, no estando muertas de cuerpo, inexorablemente llegan a estarlo de espíritu.

Y pronto el paisaje se llena de muertos vivientes... y de los zombis que los acechan.

Lectura muy recomendable, sobre todo para los que creen que las cosas no pueden empeorar después de un desastre...

miércoles, 28 de enero de 2015

El arte citando al arte: Ofrenda a la Pincoya

Buscando referencias por un tema no relacionado, me encontrado con una grata sorpresa: mi ficción interactiva "Ofrenda a la Pincoya" ha sido citada como una de las muchas fuentes en un trabajo de investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Se trata del ensayo "Imaginario Interinsular Canarias Chiloé" (L.A.R. Ediciones, Buenos Aires) de los autores Osvaldo Rodríguez y Zenaida Suárez, publicado el 19 de junio de 2013 a propósito del encuentro intercultural canario-chilote que se realizó el año 2011, tanto en Puerto Montt y Castro como ciudad sede.

Documentación "Chiloé: mar y mitología" incluida en "Ofrenda a la Pincoya"
Documentación de "Ofrenda a la Pincoya"
Curiosamente, la cita (páginas 39 y 46, para los que quieran leerlo en scribd) está tomada de la documentación "Chiloé: mar y mitología" que en aquella ocasión preparé para la La Comp Más Monstruosa; de hecho, se usa un texto que refiere a las causas históricas del aislamiento chilote que forjaron su carácter cultural y, en particular, su mitología.

Quien esto escribe está ¡lejos! de pretender ser un aporte al mundo académico o de investigación. Escribo estas líneas para constar mi sorpresa y alborozo de haber sido tomado en consideración ¡brevísimamente! para un serio y excelente trabajo que suma al corpus sobre la mitología chilota y el fecundo acerbo cultural de Chiloé.

Modestia aparte... :-)

martes, 27 de enero de 2015

Santiago en 100 palabras 2015

He estado preparando (y enviando) varios microcuentos para participar de la versión XIV del concurso literario Santiago en 100 palabras.

De acuerdo a las bases, no puedo publicarlos en este blog... aun. Una vez que estén los resultados (¿en Mayo?) ya estaré en libertad de hacerlo y ciertamente que podrán leer los cuentos por este medio... sean cuales fueren los resultados ;-)

De antemano puedo decir que la temática costumbrista es muy de mi gusto y que por supuesto podrán ustedes notar como he adaptado mi estilo literario a las limitaciones del concurso: 100 palabras por cuento (sin contar titulo ni puntuación).

Hay también una categoría de participación de 100 caracteres, en la que también he decidido participar... aunque lo que resulta más parece un verso aliterado que un cuento.

En cuanto tenga novedades sobre el progreso del concurso las publicaré en el blog.

¡Hasta pronto!


jueves, 1 de mayo de 2014

Descomposición orbital: obreros en el espacio

En esta ocasión comentaré el relato "Descomposición Orbital" (Orbital Decay) de Allen M. Steele, una novela de ciencia ficción "dura".

La acción se situa en un futuro más bien cercano, en que la humanidad está empezando a construir estructuras algo más ambiciosas que la Estación Espacial Internacional.

Como es de esperar, las corporaciones a cargo de los proyectos de construcción están por maximizar los beneficios, minimizando los costos... o las pérdidas; por ende, no se puede hacer el trabajo con astronautas costosamente calificados, así que los trabajadores son obreros comunes y corrientes. Claro está que se les da algo de entrenamiento para sus labores en el espacio y operan maquinaria más bien sofisticada, pero se trata de personas comunes y corrientes, sometidas a presiones extraordinarias.

La construcción es dirigida con mano de hierro por personal militar y si bien los trabajadores cuentan con algo de apoyo médico y psicológico, el entorno (laboral y físico) es hostil, desgastador y a ratos aterrador.

La obra avanza; con algunos accidentes, ninguno catastrófico (para el proyecto) lo que mantiene la ilusión en los encargados de que todo ha de terminar en plazo y sin problemas. Pero la realidad es que, como en una olla a presión, la acumulación de las dificultades del trabajo, las exigentes condiciones laborales y el escazo descanso y poca recuperación de los obreros han de tener consecuencias.

Después de todo, se trata de personas comunes y corrientes, operando maquinaria más bien sofisticada, en un ambiente tan hostil como puede serlo el espacio.

Cuando leí esta novela quedé hondamente impresionado con la habilidad del autor para deshacerse de todos los adornos y parafernalias con que suele revestirse la ciencia ficción, que rara vez se hace cargo de la realidad humana de los personajes que "transitan" por estos relatos. Quienes hayan tenido la oportunidad de trabajar en una obra de construcción, en un pique minero o en un proyecto de ingeniería civil no tardarán en recordar que de lejos todos esos emprendimientos se ven fascinantes e interesantes...

...hasta que le toca a uno encargarse de una labor concreta, con dificultades y hasta peligros de por medio, amén de plazos, metas y objetivos con los que hay que cumplir si uno quiere seguir ganándose el pan en ese sitio, que de eso se trata a fin de cuentas. Si la instalación es remota, agréguese a eso la soledad, el desarraigo, la nostalgia y otras presiones psicológicas y emocionales que contribuyen al cansancio y al desgaste del trabajador.

Todo eso está perfectamente retratado en esta novela, en la que el autor incorpora algo que la mayor parte del tiempo no forma parte del ambiente laboral: el temor y el esfuerzo por seguir respirando y no morir congelado en el vacío. Esa sensación de precariedad y de permanente amenaza es uno de los aspectos más logrados de este relato.

Así sería, en suma, el trabajo en el espacio: precariedad, temor y la soledad como sólo puede vivirse en la órbita terrestre, a miles de kilómetros de todo y de todos.

Todo ello me inspiró a intentar plasmar esas sensaciones en dos relatos interactivos:  "Goteras" y su secuela "Macetas", que conservaban algunos de los elementos aquí ya descritos. Como la novela reseñada, se trata de ficción, claro está.

La realidad, por supuesto, es que todos días millones de personas trabajan aquí, en la Tierra, en mil y un trabajos desarrollados en ambientes hostiles cuando no remotos, lejos del consuelo y descanso del hogar, la familia y los amigos.

Vaya pues, en este día primero de mayo, mi saludo a todos los trabajadores: los de antes, los de hoy y los que, seguro, vendrán mañana... aquí en la Tierra o donde sea que haya que trabajar para comer.