miércoles, 28 de junio de 2023

Sobre lecturas V: ocasión

Finalizando esta serie sobre la lectura, ahora trataré un asunto más bien espinudo que no es otro que la ocasión: cuándo y cómo llega quien esto escribe a la experiencia de la lectura. Como en el post previo, incluiré aquí algunos elementos de vivencia personal aunque con algo menos de cabreo que en el artículo anterior.

En mi caso personal, salvo la obligada "lectura forzada" por temas laborales, la mayor parte del tiempo leo literatura por el placer de poder hacerlo: buscando entretenimiento, para aprender sobre algún tema de interés o (no se rían) procurando un poco de ese a veces esquivo crecimiento personal.

Dicho esto, si bien la mayor parte de mis lecturas son por gusto, lo cierto es que no siempre esa lectura es a gusto.

¿Por qué?

Por el motivo más frecuente para cualquier persona que tenga algunas responsabilidades: poco tiempo disponible, lo que es mala cosa precisamente porque leer con algún grado de provecho requiere algo de tiempo dedicado a la lectura: no menos de media hora, en mi caso.

Así las cosas, en general acometo la lectura como y cuando puedo... y si el ánimo acompaña, que eso no siempre está provisto ni previsto.

Entre semana, las ocasiones de lectura tienden a ser de no más de 30 minutos por vez. Si se consigue contar con alguna de estas alternativas, el día se puede considerar como "bueno" en lo que a leer se refiere:

  • En el transporte público, con un ojo en lo leído y el otro en el  resto de los pasajeros, entre los cuales suele haber "amigos de lo ajeno".
  • También un poco después de almuerzo, si las demandas del trabajo permiten algo de lectura, ojalá con un café en un lugar tranquilo.
  • Al final del día, cuando la familia, "la cosa doméstica" o la pareja lo propician (o al menos no lo impiden) puedo disfrutar de un poco de lectura antes de que el sueño me derrote: antes podía dejar de dormir un poco con tal de leer algo; con más de 50 años a cuestas, ya no es así.

Los fines de semana, al contrario de lo que se podría suponer, el tiempo disponible es casi inexistente, toda vez que lo referido al último item y que no se pudo hacer de lunes a viernes deberá por fuerza hacerse en esos dos días, que se los hace rendir como si fueran tres; quienes hayan superado o estén entrando en la crianza temprana de niños sabrán perfectamente a qué me refiero.

No es un panorama muy alentador ¿verdad?

Sin embargo, esa ha sido mi realidad personal durante los últimos 15 años y aunque conforme los hijos crecen la cosa va mejorando un poco, la verdad es que nunca pareciera que hubiera tiempo suficiente para esto de la lectura.

Asunto aparte, por cierto, es mi ¿porfiada? escritura en estas páginas, para no hablar de la autoría de ficción interactiva, actividades ambas que ciertamente requieren de lo suyo en términos de tiempo para hacerse con un mínimo de provecho o calidad; que no siempre ambos.

Pero ¡qué le vamos hacer! yo no estaría verdaderamente contento o satisfecho, ni como autor ni como lector, si las cosas fueran de otro modo.

Concluye aquí este artículo y esta serie sobre la lectura. Quiera y pueda el lector reflexionar sobre su propia experiencia en esto de leer periódicamente, especialmente si, como yo, es asiduo a la literatura y no puede ni quiere dejar de serlo.

¡Hasta pronto!

lunes, 26 de junio de 2023

No está muerto lo que yace eternamente: vigésimoquinto episodio, segunda temporada

Este viernes apareció en línea el vigésimoquinto episodio de la segunda temporada de “No está muerto lo que yace eternamente”. Está disponible en el canal de Textualiza en Twitch y también en YouTube: Ruber Eaglenest y Jade nos traen en amena conversación... un episodio algo distinto a lo habitual.

Tratándose del final de esta temporada, este podcast es una suerte de especial de la aventura "Jack the Ripper" de la agrupación inglesa St Brides School, cuyo en vivo se inició en la emisión anterior.

En esta oportunidad, de la mano de Pedro "Rockersuke", asistimos a un fascinante (y envidiable) unboxing de una edición para coleccionistas del libro "50 years of text games": presentación de lujo, llena de detalles para los aficionados a las aventuras de texto.

Luego, nos asomamos a una compleja discusión sobre el periplo de St Brides School, como colectivo e individuos, donde "si les contara la mitad de lo que se ha dicho", no todo lo que se hacía eran aventuras conversacionales.

La mayor parte del episodio es la continuación en vivo de "Jack the Ripper", trabajo lleno de detalles y recovecos, que hay que verlo (como en este podcast) para creerlo, atendiendo a todo lo que pasa bajo ese título.

El temario (que no noticias) quedó disponible en YouTube y además fue publicado en el foro en español de Intfiction, así como en el foro del CAAD; no lo incluyo aquí por presiones de tiempo al momento de escribir este artículo.

Finaliza así la segunda temporada de uno de los mejores medios de charla y conversación para estar al día con la ficción interactiva: estaremos atentos a su regreso, al final de las vacaciones en Europa.

¡Hasta entonces!

domingo, 25 de junio de 2023

CAAD 60: publicado nuevo número del fanzine

Tengo el gusto de anunciar que ya está disponible en la web del CAAD un nuevo número del fanzine del CAAD.

En su modalidad ahora gratamente trimestral y manteniendo su línea editorial, podemos disfrutar e informarnos de los contenidos aventureros al uso de esta estupenda revista: noticias, anuncios de proyectos y análisis de trabajos interactivos.

De lo publicado sobresalen, entre otros artículos:

  • Una entrevista con David Jones, autor de la saga de Magic Knight.
  • Informes sobre dos recientes versiones de sus juegos, la de MSX de "Spellbound" y la de Atari Jaguar de "Stormbringer".
  • Un informe las aventuras que se realizaron en Yugoslavia cuando todavía existía como país...

Una vez más tenemos para nuestro goce una maravillosa edición, de calidad gráfica excelente, con todo lo que hace falta para adentrarse en lo que hay y está por venir en el mundo de la ficción interactiva.

sábado, 24 de junio de 2023

Series de artículos en El Escritorio

Los artículos publicados en el blog están agrupados en dos grandes categorías: algunos sobre literatura y otros relativos a la ficción interactiva.

Además, suelo incluir varias etiquetas adicionales para que el interesado pueda encontrar otros post relacionados con el tema de cada artículo.

Dicho eso, en algunas ocasiones he publicado series de varios post vinculados entre sí, ya sea porque tratan un tema demasiado extenso para exponer en un solo artículo, como la serie sobre la lectura, o bien porque cubren el desarrollo en el tiempo de alguna obra interactiva o de un evento asociado, como una competencia.

En atención a ello y para su mejor referencia, he agregado una etiqueta de Series del Blog a estos artículos; también  he creado el enlace "Series" en el recuadro "Secciones del Blog" que está en la parte superior del costado de la edición completa de este blog.

Así, estos artículos de "escritura seriada" quedan con un acceso más rápido para quienes estén interesados en su lectura.

¡Nos vemos!

viernes, 23 de junio de 2023

Sobre lecturas IV: medios

Continuando con esta serie sobre la lectura, en este artículo trataré de mi experiencia con los distintos medios de soporte que hacen posible la lectura; será probablemente el artículo más vivencial (y visceral) de esta serie y puede que esté entre los destacables del blog en ese aspecto más personal.

La verdad es que estas páginas comenzaron a publicarse cuando la única forma que yo tenía para acceder a la literatura era la impresa: pedía prestado o compraba el material de lectura que era de mi interés... cuando podía: en Chile comprar libros siempre ha sido un asunto complejo cuando no ruinoso, ya que la literatura (ficción, ensayo, educativa: todo cuanto se publica) paga impuestos: los materiales, la publicación y la venta. Curiosamente, irse al infierno, culturalmente hablando, es en mi país una actividad que aun sigue exenta de tasas...

Podrá imaginar el lector que en cuanto pude hacerlo comencé a comprar libros en el extranjero... y sobre aquello podría escribir un blog completo: los aspectos económicos del asunto, la logística sumamente dilatada pues las consultas de catálogo se hacían por correo tradicional (sin Internet) y sobre todo la espera para que llegaran los dichosos libros, un tiempo que a veces se hacía eterno:  los libros llegaban habitualmente al cabo de meses.

Una vez en casa, podía leerlos ¡por fin! a mis anchas. De hecho, a no ser por algún requerimiento educativo o académico, una vez tuve en mi poder la primera remesa decidí dejar de comprar libros en mi país: sencillamente, ya no valía la pena. No recuerdo haber sentido lástima por las librerías de mi ciudad porque, en mi experiencia mayoritaria entonces y a la fecha, esos locales eran atendidos (es un decir) por gente que no sabía leer mucho más que un recibo de compras o la etiqueta del precio.... pero eso da para otro artículo.

Ya entrando en la primera década de mi vida profesional, comencé a tener un acceso más frecuente a medios tecnológicos que me permitían leer libros electrónicos, pero el asunto aún tenía sus bemoles: la literatura en esos medios era fundamentalmente técnica y la lectura era un asunto obligado por razones de trabajo: "lectura forzada", cosa que en efecto existe y si la frase tiene ribetes de pena carcelaria es porque a veces se sentía de ese modo.

Por fin, allá por el 2011, comenzaron a aparecer los primeros dispositivos de lectura de e-books a precio razonable, al punto que pude comprar uno a mi gusto...

...y todo cambio en forma felizmente irreversible. Podía ahora comprar y acceder en forma muy económica (cuando no gratis) a cuanto libro fuera de mi interés, y pronto empecé a tener un colección virtual que superaba (y con mucho) a mi biblioteca "física".

Si el lector lo desea, puede conocer con pelos y señales mi periplo en esto de los e-readers, que en los últimos 20 años han sido mi medio preferente de lectura, por mil y un motivos prácticos.

¿Los libros impresos, la lectura en papel?

De vez en cuando vuelvo a ello, si el volumen lo amerita o siento nostalgia por alguna edición particular; a veces recibo (con mucho placer) libros de regalo o los compro si la ocasión (una feria, un viaje) lo amerita. En cuanto a eso que llaman "ir de compras" no hay nada que me guste más que visitar librerías... en el extranjero.

Y es que, a diferencia de lo que sigo viviendo acá en Chile, "allá afuera" aún saben ofrecer y vender libros, pues entienden que los libros son distintos a otras cosas que se compran también por necesidad; que tal he visto como se perpetra la venta de literatura en estos lares: equiparado un libro con una hamburguesa o un par de zapatos...

Si lo anterior se ha leido como una crítica a las librerías santiaguinas y su actitud de estulticia mercenaria para la venta de los libros, es sólo porque me he contenido. Entiendo perfectamente que la venta de libros sea un negocio complicado, máxime si los volúmenes son caros, pero me molesta la ignorancia compuesta con desidia en las librerías de mi ciudad, que no hace sino empeorar la experiencia del lector local en ciernes.

Llego así al final de este post, que no de la serie, la que ha de terminar en el próximo artículo, donde  referiré al delicado y acuciante tema de la ocasión: cuándo y cómo llega quien esto escribe a la experiencia de la lectura.

miércoles, 21 de junio de 2023

Sobre lecturas III: tipografías

Retomando la serie sobre la lectura, en este artículo trataré acerca mis preferencias en tipografías para leer textos literarios.

Para abrir el tema, aclaro que si bien esta sería en principio una consideración puramente estética, el paso del tiempo y la cantidad de libros y textos que he visto han hecho que tenga una importancia no menor en como asimilo y disfruto del acto de leer. Además, todo esto aplica cuando resulta posible escoger un estilo de letra, porque cuando el material es impreso quedamos sujetos a consideraciones editorales que no personales.

Más allá de la evolución técnica o estilístca, para mí la tipografía incide en cierta percepción de coherencia entre la forma de los textos y el tema o incluso la temporalidad de los hechos referidos:

  • Cuando se trata de eventos de data histórica no demasiado recientes, tiendo a preferir leerlos con un tipo serif como Times New Roman o, si puedo escoger, alguna de las derivadas de la  familia Palatino. Lo mismo me ocurre si voy a leer literatura de fantasía o de mitología. Los artículos de este blog se escriben y publican usando esa tipografía, al menos en la versión completa; la vista móvil es más bien variable.
  • Para leer textos más modernos, como ciencia ficción o algún tema de ensayo, tiendo a preferir tipografía sin serif y de trazo más "limpio", escogiendo en estos casos Verdana o Calibri.
  • En cuanto a los tipos de paso fijo como Courier o System los evito siempre que puedo: los he visto ya demasiado durante mis estudios y al mirarlos tiendo a evocar terminales con monitores monocromáticos, listados de código fuente, tablas de datos... una lectura absolutamente funcional y diametralmente opuesta a la literatura.
  • Las tipografias decorativas, de fantasía o las que emulan la letra manuscrita son para mí una curiosidad visual más relacionada con la publicidad o los cómics que con la literatura y no recuerdo haber leido ninguna obra literaria con semejante texto...

Muchas de estas preferencias podrían parecerles antojadizas al lector de este artículo, pero son (reitero) fruto de muchos años de leer no pocas obras sumamente diversas: los temas de mi preferencia son, en todo caso, fáciles de conocer mirando las reseñas aquí publicadas.

Existen en Internet múltiples páginas donde se puede visualizar un mismo texto con distintas tipografías, por lo que invito al lector a que haga el sencillo ejercicio de tomar alguna cita literaria de su gusto y ver cómo se siente su lectura con uno u otro tipo; puede que se lleve alguna sorpresa.

Finaliza así esta tercera entrada de esta serie. En el próximo artículo me referiré a los distintos medios de soporte que hacen posible la lectura.

¡Hasta la próxima!

domingo, 18 de junio de 2023

No está muerto lo que yace eternamente: vigésimocuarto episodio, segunda temporada

Este viernes apareció en línea el vigésimocuarto episodio de la segunda temporada de “No está muerto lo que yace eternamente”. Está disponible en el canal de Textualiza en Twitch y también en YouTube: Ruber Eaglenest y Jade nos traen en amena conversación las novedades de la escena de la ficción interactiva. 

En una modalidad ya habitual, en este epsiodio se jugó en directo a la aventura "Jack the Ripper" del colectivo inglés St Brides School.

En cuanto a las noticias, el temario quedó disponible en YouTube y además fue publicado en el foro en español de Intfiction, así como en el foro del CAAD; como de costumbre, los enlaces se pueden leer aquí desde ya:

                                        Una vez más podemos disfrutar con un excelente medio para estar al día de la actualidad (y el futuro) de este mundillo de la ficción interactiva.